El pasado mes de febrero, The New York Times reveló que Meta estaba planeando introducir sistemas de reconocimiento facial en sus gafas inteligentes, usando la cámara integrada para identificar a cualquier persona con la que nos encontremos.
Ahora, una enorme coalición de más de 60 grupos de defensa de derechos civiles como ACLU, Acces Now y Electronic Privacy Information Center han firmado una carta pública que reacciona a esta filtración, alertando de las consecuencias que puede tener esta tecnología para la sociedad y los más desprotegidos.
La carta, dirigida a Mark Zuckerberg, CEO de Meta, solicita que la compañía abandone los planes para implementar la tecnología de reconocimiento facial en sus gafas inteligentes, y que publique cualquier caso que conozca de que estos wearables hayan sido usados en casos de acoso y violencia doméstica.
“La gente debería ser capaz de hacer su vida diaria sin miedo de que depredadores, acosadores, estafadores, abusadores y agentes federales le estén identificando de manera silenciosa y potencialmente asociando sus nombres con datos personales, hábitos, aficiones, relaciones y comportamientos”, piden los firmantes.
La carta se refiere a la tecnología que Meta llama ‘Name Tag’ de manera interna, y que usa inteligencia artificial para identificar los rostros de las personas grabadas con la cámara de las gafas, creando un “mapa” del rostro que puede ser usado para obtener información relacionada con la persona.
Meta está desarrollando dos versiones de esta función. La primera identifica a personas que están conectadas en ese preciso momento a una plataforma de Meta, mientras que la otra sería más amplia y capaz de identificar a cualquier persona con una cuenta pública en servicios de la compañía como Instagram.

Por el momento, Meta no estaría trabajando en una función capaz de identificar a personas que no tengan cuenta en su plataforma, por lo que cerrar nuestra cuenta de Meta sería una posible medida de protección contra esta tecnología.
Sin embargo, la coalición advierte del mal uso que se le puede dar a esta tecnología, tanto por depredadores sexuales como por acosadores o incluso por el gobierno, por ejemplo, por agencias como ICE para identificar a posibles inmigrantes durante redadas.
Relacionado con eso, la carta también critica duramente que, según la filtración, Meta esté esperando al momento oportuno para lanzar esta tecnología, aprovechando “el clima político” y cuando los grupos de defensa de derechos civiles estén “ocupados en otras cuestiones”.
Al ser dispositivos conectados a la nube, existe el riesgo de que la base de datos de rostros termine siendo hackeada o en manos del gobierno, y que las gafas se conviertan en la mayor operación de vigilancia masiva de la historia.
Meta ha respondido a esta carta, afirmando que “a diferencia de otros fabricantes”, en estos momentos no ofrece reconocimiento facial en sus gafas inteligentes, y promete que “en caso de implementarlo”, lo haría con un “enfoque muy cuidadoso”.
