▲ Los cotejos deportivos son el mayor atractivo de Polymarket y Kalshi, pero hay confrontas diversas.Foto Ap
Dora Villanueva
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de julio de 2026, p. 19
¿Quién puede adivinar el futuro? Esta interrogante está moviendo millones de dólares en los mercados de predicción, cuya regulación se encuentra en un incipiente debate. La Copa Mundial de la FIFA sólo ha mostrado una dimensión de este negocio que no se queda en las apuestas deportivas. La posibilidad del secuestro de un presidente, del día de los ataques bélicos sobre Irán y las intervenciones militares por parte de Estados Unidos; los resultados de procesos electorales, incluso los invitados a bodas de famosos, son algunos de los rieles en los que se apuestan dólares y en el que cualquier augurio se puede monetizar, como se muestra en los sitios electrónicos de estas empresas.
Kalshi y Polymarket son los mercados de predicción más conocidos en el mundo, pero no los únicos. Tal es la dimensión del negocio que sólo en el primero, Kalshi –plataforma que se ha estado promocionando en partidos de la Copa Mundial jugados en Estados Unidos, de la mano de ADI Predictstreet, socio comercial de la FIFA–, los contratos vinculados al evento deportivo ya habían movido más de 12 mil millones de dólares al 14 de julio, se observa en la página de la plataforma.
Esa cifra de dinero rebasa los ingresos previstos por la FIFA (Federación Internacional de Futbol Asociación) para este año, de 8 mil 911 millones de dólares. Sólo en esta plataforma se están por rebasar los 13 mil millones de dólares en ingresos previstos por la federación para todo el ciclo 2023-2026 –que además incluye la Copa Mundial Femenina 2023 y la primera edición de la nueva Copa Mundial de Clubes–, de acuerdo con los estimados publicados por la asociación deportiva.
Ya se ha consignado que esta Copa de la FIFA será el evento deportivo más rentable para las apuestas reguladas (bit.ly/3QXOybT), de acuerdo con H2 Gambling Capital. Sin embargo, el mercado no regulado podría ser cuatro veces más grande y en un área gris se encuentran los mercados de predicción, según Gaming Compliance International. En estos últimos, los deportes se han posicionado como el “activo” más extendido, pero también se puede apostar sobre eventualidades de política, clima, arte, criptomonedas, incluso delitos e intervenciones estadunidenses, como los ataques a Irán o a Venezuela, muestran los mismos registros de apuestas localizables en la plataforma de Polymarket.
Posibilidades binarias
Los instrumentos que se usan en estas plataformas se llaman “contratos de eventos” o “contratos de predicción” y suelen basarse en escenarios donde sólo hay dos probabilidades. Por ejemplo: ¿qué equipo ganará el partido de hoy? Sólo hay dos opciones: Inglaterra o Argentina. El valor de estos contratos va de 0 a 1 dólar y tienen una fecha de vencimiento, en este caso el 15 de julio al término del partido.
Al momento en el que se escribió este texto, Kalshi reflejaba que su mercado apostaba 53 por ciento a Inglaterra y 47 por ciento a Argentina. El precio de los contratos ya incluye una comisión, dado que para ganar un dólar apostando por el equipo inglés se debía adquirir un contrato en 54 centavos, y en caso de que la apuesta fuera a favor del conjunto argentino, el precio de cada contrato era de 47 centavos.
Quienes apostaron a favor de Inglaterra, ganarían 46 centavos por cada contrato adquirido si ese equipo es campeón; si no, perderían lo invertido. Lo mismo en el caso contrario, si gana Argentina, quienes compraron a favor de esa escuadra ganarían 53 centavos por cada contrato adquirido; en caso contrario, no ganan nada.
“Los contratos para eventos suelen estar estructurados como swaps. Pueden utilizarse para cubrir riesgos económicos o especular sobre movimientos de precios y resultados de eventos”, explica la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC, por sus siglas en inglés), que actualmente se encuentra en disputa con varios estados por la regulación de este mercado.
La muerte como activo financiero
En su momento, medios estadunidenses reportaron cómo el resultado del proceso electoral de 2024, en el que Donald Trump fue elegido para un segundo mandato, fue motivo de apuesta en los mercados de predicción. Recientemente se exhibió cómo un usuario de Polymarket –empresa que también ha sido vinculada a Donald Trump Jr, hijo del mandatario– ganó 553 mil dólares luego de “atinar” a contratos con fechas de ataques de Estados Unidos contra Irán, e incluso otro usuario de la plataforma ganó 436 mil dólares por “adivinar” que el entonces mandatario venezolano, Nicolás Maduro, sería secuestrado por Estados Unidos.
Este tipo de publicaciones ha abierto otros flancos en la discusión: hay un nuevo debate sobre si personas con información privilegiada están obteniendo una ganancia de este tipo de instrumentos y, el otro, hay cuestionamiento ético sobre por qué se permite apostar sobre muertes y guerra. En Polymarket hay un contrato del 26 de junio en el que se apuesta si el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, será extraditado a Estados Unidos antes del 31 de julio.
Este cuestionamiento sobre qué sucesos es válido monetizar a través de los mercados de predicción, también exhibe el limbo operativo y regulatorio en el que se encuentran y que varios países, como Estados Unidos, España y Brasil, están poniendo a debate. En Estados Unidos al menos nueve estados han buscado regularlos porque los consideran un mero negocio de apuestas, ámbito que se norma a nivel local. Sin embargo, la CFTC ha demandado a esas demarcaciones por considerar que no tienen competencia para regular un negocio que, según la autoridad federal, se basa en comercializar “activos financieros” similares al de los swaps.
En México, zona gris
En este país, hay regulación sobre las casas de apuestas –no sólo en lo que hace a la salud pública y la prevención de adicciones, sino también en el seguimiento a los flujos financieros que pasan por este tipo de negocios como actividades vulnerables de lavado de dinero y financiamiento al crimen–, pero los mercados de predicción se encuentran en un limbo, dado que los activos financieros son regulados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, mientras los juegos y sorteos tienen un permiso de la Secretaría de Gobernación.
“El problema de fondo es que (los mercados de predicción) no encajan en ningún marco existente. No son casas de bolsa ni fondos de inversión. No tienen permiso de Gobernación bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos, que además no contempla apuestas sobre elecciones o variables económicas, mientras la Ley Fintech no las menciona. Operan en el hueco entre cuatro regulaciones”, explica en entrevista Dharanee Vázquez, consultora en prevención de lavado de dinero.
“Eso genera una paradoja: los casinos y libros de apuestas con permiso sí tienen obligaciones de identificación de clientes y de reporte a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF); estas plataformas, al no estar reguladas, no las tienen. (…) La obligación que sí existe hoy recae en los intermediarios: bancos y plataformas de activos virtuales deben identificar el origen de los recursos que entran y salen de estos servicios. Ahí es donde el sistema financiero mexicano tiene visibilidad”, explicó la especialista.
El debate sobre cómo regular ya comenzó en el país, de acuerdo con Vázquez. “En diversos foros, y en el propio sector de juegos y sorteos, ya se está analizando. El reto es que aún no se ha decidido qué son. Y sin esa definición, ninguna autoridad tiene competencia clara para actuar (…) mientras no se defina en cuál de los dos supuestos encajan, quedan en zona gris las obligaciones en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo”.
