▲ Los menores en situación de movilidad enfrentan estancias prolongadas, mayores riesgos de violencia, estigmatización y obstáculos para acceder a derechos básicos.Foto Víctor Camacho
Jared Laureles y Jessica Xantomila
Periódico La Jornada
Miércoles 29 de julio de 2026, p. 13
Las políticas de contención migratoria impuestas por Estados Unidos desde 2025 han convertido a México en un territorio de “espera forzada” para miles de niñas, niños y adolescentes migrantes, quienes enfrentan estancias prolongadas, mayores riesgos de violencia, estigmatización y obstáculos para acceder a derechos básicos, advierte una investigación de la organización humanitaria Plan International.
El estudio Vivencias y percepciones desde la voz de niñas, niños y adolescentes en situación de movilidad en México, realizado mediante encuestas a 136 menores en Chiapas, Ciudad de México y Chihuahua, documenta que el endurecimiento de esas políticas y la restricción de las vías de acceso al asilo han modificado las trayectorias de la niñez migrante, entre la que persiste el miedo a la detención.
En conferencia de prensa, Laura Mora, investigadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, señaló que se identificaron tres escenarios que reflejan esta transformación y que tienen consecuencias directas para niñas, niños y adolescentes provenientes principalmente de Venezuela, Cuba y Honduras.
En Tapachula, la frontera sur se ha consolidado como un punto de contención migratoria, donde la lentitud en los procesos de regularización y el incremento de la vigilancia han convertido a la ciudad en una “frontera sin salida”, en la que niñas, niños y adolescentes permanecen varados durante largos periodos en condiciones de incertidumbre y vulnerabilidad.
La Ciudad de México, ahondó, pasó de ser un lugar de tránsito a uno de “permanencia prolongada”, lo que plantea desafíos para la integración socioeconómica de la población migrante infantil. Al mismo tiempo, las políticas de atención, diseñadas para estancias temporales, limitan el acceso a la educación, la alimentación y la regularización migratoria. Además, esta población enfrenta discriminación y xenofobia en los ámbitos vecinal y escolar.
Mientras tanto, Ciudad Juárez se ha configurado como un espacio de “espera prolongada e inmovilidad forzada” para quienes vieron frustrado su ingreso a Estados Unidos tras la cancelación de la aplicación CBP One.
Mora apuntó que la población infantil también enfrenta riesgos que se acumulan a lo largo del trayecto y persisten en los lugares donde permanece, como agotamiento físico, hambre, deshidratación, enfermedades, amenazas, robos, extorsiones y secuestros.
La investigadora destacó que los testimonios recabados en el estudio revelan experiencias traumáticas, particularmente durante el cruce por la selva del Darién, donde los menores describieron el miedo y las situaciones de peligro que afectaron su bienestar físico y emocional.
A su vez, Gonzalo Rivera, representante de Plan International México, afirmó que los modelos de atención deben evolucionar para responder a una realidad en la que niñas, niños y adolescentes permanecen durante largos periodos en comunidades mexicanas, por lo que requieren procesos sostenidos de integración, protección y acompañamiento.
