▲ El baterista argentino Claudio Pato Strunz en una presentación.Foto Diego Fioravanti
Hernán Muleiro
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 25 de julio de 2026, p. 8
Este lunes falleció a los 59 años Claudio Pato Strunz (1966), baterista de Hermética y Malón, grupos estandartes del heavy metal argentino, integrante de grabaciones históricas que trascendieron el género. Entre los discos más renombrados en los que participó se encuentran Víctima del vaciamiento (1994) y Ácido Argentino (1991), de Hermética y Espíritu combativo (1995), de Malón, discos que marcaron el camino de un metal contestatario, orgullosamente de clase baja, que fue sumando seguidores, aunque rara vez cruzó las fronteras del país.
La leyenda del metal proletario
Había una vez un cantor llamado Ricardo Iorio y estaba inmerso tanto en el nihilismo tanguero como en el sentimiento folclórico, pero su destino estaba en el heavy metal y en desarrollar el estilo en español, fascinado por Deep Purple, quedó marcado de por vida luego de ver lo que describió como “Las plateadas cruces de Black Sabbath”.
El sonido de V8, su primer grupo, se parecía al del llamado thrash metal, una aceleración del sonido pesado cercano al punk. Cuando entraron a grabar el apropiadamente llamado Luchando por el metal (1983), no había antecedentes ni personal con experiencia en capturar ese tipo de sonidos en un disco. Los primeros versos de la primera canción, Destrucción, pronosticaban la ruptura generacional: “Ya no creo en nada / Ya no creo en ti / Ya no creo en nadie porque nadie cree en mí”.
Los colegas más cercanos que tuvieron fueron el grupo punk Los Violadores (de la ley), sus compañeros en el sello Trípoli, y también Riff, conjunto a cargo del guitarrista Pappo, que aportó un solo de guitarra en Hiena de metal, otro tema de su disco debut.
La historia es más que una actualización en la cultura del rock de su época; ser un metalero con cuero y pelo largo significaba convertirse en un blanco fácil para una policía que mantuvo sus formas después de la dictadura, y eso estuvo reflejado en las letras de Iorio de manera directa, concreta, visceralmente antijipi y antipolicial.
La H no murió
Luego de más discos, adicciones y conversiones, V8 se desintegró. Hermética se convirtió en el nuevo proyecto de Iorio, a finales de la década del ochenta. Para ese momento, ya existía el ejemplo de un grupo en un país cercano que había alcanzado renombre sin negar su origen: Sepultura en Brasil, comandada por los hermanos Cavalera.
En los tres proyectos principales de Iorio, V8, Hermética y Almafuerte se puede escuchar la continuidad de un plan económico que perjudica a los más pobres, lo que evolucionó fueron sus letras, que en el debut homónimo de Hermética cantó: “Esquivando patrullas / De la noche enferma /Pude amanecer en las llanuras/ Sostenido en piernas”.
Strunz formó parte de la profesionalización del sonido de Hermética, provisto de un doble bombo, tuvo un tempo perfecto para ser el motor sobre las crónicas del cantante. Ácido argentino (1991), profundizó este camino, antes de una separación que los inmortalizó en un pico musical y lírico, que abarcó desde la descripción de una fuga y un robo automotor hasta el trajín del transporte de larga distancia. La memoria de Hermética persiste entre las huestes metaleras décadas después de su desintegración, en grafitis que nunca se cansan de afirmar que “La H no murió”.
Malón
En 1995, Pato Strunz decidió acompañar a los ex Hermética a la banda Malón, integrada por Antonio Romano en guitarra, la distintiva voz rasposa de Claudio O’Connor y la adición de Karlos Cuadrado en bajo, el toque de Strunz se distinguió en discos como Espíritu combativo (1995) y Justicia o Resistencia (1996). El estilo agresivo y preciso de Strunz marcó un estándar de calidad para los bateros pesados.
Cantando los penares de la vida rural o pidiéndole a sus colegas metaleros que se cuiden de las fuerzas represivas, Malón continuó la idea de un heavy metal argentino. Su regreso en el 2011 duró nueve años con Strunz en batería y además de presentarse para una generación que no los había visto en vivo, lograron su concierto más poblado en el festival colombiano Rock al Parque.
