▲ La actriz publicó un video y una biografía en sus redes sociales, que resume sus memorias y constituyen una despedida.Foto tomadas de Facebook
Eirinet Gómez y Rubicela Morelos Cruz
Reportera y corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 16 de julio de 2026, p. a10
Elsa Aguirre representaba al rostro de la belleza en el cine nacional. Considerada por los seguidores de esa expresión como una diva terrenal, la oriunda de Chihuahua era uno de los últimos símbolos vivos de la llamada época de oro .
A los 95 años dejó de respirar, pero los suspiros que detonó en los cinéfilos de nuestro séptimo arte, seguirán surgiendo perennes hasta que se dejen de proyectar las películas que protagonizó y en las que dejó su esencia de sensualidad.
Su muerte cerró una trayectoria de más de medio centenar de películas y provocó un duelo entre figuras del cine, la cultura y la política.
La Asociación Nacional de Intérpretes informó el fallecimiento por medio de sus redes sociales: “Fue célebre tanto por su talento dramático como por ser considerada uno de los rostros más bellos de la pantalla grande. A sus familiares y amigos mandamos nuestras sentidas condolencias”.
Al lamentar el fallecimiento de Elsa Aguirre, la presidenta Claudia Sheinbuam Pardo resaltó que “fue un símbolo de México, del cine de oro nacional”.
En su conferencia de prensa, ayer expresó su pésame para la familia de la actriz y dijo que era una “mujer alegre, tenía una voz profunda, “muy hermosa. Un símbolo para México. Interpretó personajes que siguen vivos en la memoria de nuestro pueblo; contribuyó con el legado artístico que forma parte de la identidad cultural de México. Su elegancia, sensibilidad y amor por el arte trascendieron la pantalla; permanecen en el corazón de generaciones de mexicanas y mexicanos”.
Televisión, radio y cabaret
Elsa Aguirre nació el 25 de septiembre de 1930 en Chihuahua, Chihuahua, y en 1945, se mudó junto con su familia a la Ciudad de México. Un concurso de belleza le abrió las puertas a sus primeros papeles en las cintas El sexo fuerte y El pasajero diez mil, en 1946.
Participó en alrededor de 50 películas de diversos géneros, entre las que destacan La estatua de carne (1951), Cuatro noches contigo (1952), Cuidado con el amor (1954) y Casa de mujeres (1966), lo que le permitió alternar reflectores con actores como Dolores del Río, Silvia Pinal, Pedro Armendáriz, Jorge Negrete y Pedro Infante.
Además, hizo programas de televisión, radio, cabaret, presentaciones en palenques y teatro. Por su trayectoria, recibió el Premio Mayahuel de Plata, otorgado por el Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
Tras una carrera intensa de poco más de una década, a los 29 años decidió retirarse del cine durante un tiempo porque sentía que no tenía vida propia: “Yo les dije a mis padres, la que está ahí no soy yo, y quiero vivir mi vida como soy yo. Yo no quería enfrentarme a la vida, me daba miedo, pero aun así me retiré del cine para ser yo”.
En una entrevista a La Jornada hace unos meses, uno de los últimos encuentros que tuvo con medios de comunicación, relató sus vicisitudes de la infancia al nacer en una familia tradicional conformada por un militar masón y su madre una mujer aristocrática. A los 13 años se enfermó de fiebre de Malta, un padecimiento que en aquella época podía ser letal,
“Tuve que presentarme en un concurso porque una tía le dijo a mi mamá que era la oportunidad de que saliéramos de la pobreza y nos convertimos en artistas. Entonces, ganamos 300 pesos, era un dineral y mi mamá estaba feliz”, recordó.
En su travesía por los foros se encontró con los galanes de la pantalla, pero ella siempre permanecía bajo el cobijo familiar: “Mi padre fue enfático con mi madre: ‘pueden ir, pero no las vas a dejar solas ni un minuto’”. En una ocasión, recordó, Pedro Infante quiso besarla en el camerino, “y me acordé de lo que decía mi mamá, que hay que darse a desear, y le planté una cachetada. Ya no me volvió a buscar para nada”.
El cine, un destino
A los 19 años mantuvo un noviazgo con Jorge Negrete, quien se había ganado la simpatía de su madre, pero la relación terminó porque a ella no le interesaba leer. “Yo conocía al charro por sus películas y me gustaba desde chiquita. De hecho, cuando salíamos de la escuela pasábamos por donde vivía su mamá y ahí se le veía muy seguido. Una vez salió y todas corrieron a pedirle autógrafo, menos yo, luego se acercó y me preguntó: ‘¿y tú por qué no me lo pides?’ Me puse roja.
“Se enamoró, se quería casar conmigo casi enseguida. Hubo serenatas, besos, llenaba el carro con flores y mi mamá me dejaba salir con él porque la había conquistado y estaba feliz de la vida.”
Negrete, que tenía alrededor de 40 años, comenzó a regalarle libros. “Nunca los leí. Entonces, como si fuera una niña, le dije a mi mamá que ya no lo quería ver. Doña Emma tuvo que interceder: ‘lo siento Jorge, Elsa ya no quiere’, y así lo terminé. Al poco tiempo Negrete se casó con María Félix”.
La actriz contó a este medio que el cine fue más que una decisión personal: un destino. “Yo ni en mi imaginación pensé en ser artista de cine ni famosa o en tener dinero, jamás. No me llamaba eso, mi palabra interna era volar”.
Tras su carrera fílmica, Elsa Aguirre dedicó su vida a practicar yoga y meditar.
Sus restos fueron despedidos en la funeraria Gayosso Cuernavaca Domingo Diez, en Cuernavaca, Morelos, donde familiares y amigos acudieron con ropa blanca.
“Estoy consciente de los ciclos de la vida y hasta donde se pueda ahí estaré. La vida es bonita, hay que vivir cada momento, las cosas pasan rápido, como las tormentas y las muertes de nuestros seres queridos”, dijo a La Jornada en uno de sus últimos encuentros.
Legado artístico
La histrionisa fue velada este miércoles en una de las salas de la funeraria Gayosso de esta ciudad, luego de fallecer la noche del martes en su domicilio. Sus restos serán cremados hoy en la mañana.
Desde las primeras horas, a la funeraria han llegado familiares, entre ellos su sobrino Luis Aguirre, además de amigos, trabajadores y colaboradores, para darle el último adiós.
Mauro Godoy, uno de los amigos más cercanos de la actriz, así como dos de las cuatro enfermeras que la asistían día y noche, relataron que Elsa Aguirre murió en paz, alrededor de las 22:30 horas del martes, en su casa de Cuernavaca.
“Murió de manera natural. Fue algo inesperado, pues falleció mientras dormía y, gracias a Dios, se fue tranquila”, comentó una de las enfermeras.
Uno de los padecimientos que más afectó a la actriz, de 95 años, fue una neumonía que comprometió sus pulmones. No obstante, sus allegados señalaron que su fallecimiento también fue consecuencia de diversos problemas de salud propios de su edad.
Godoy describió a Elsa Aguirre: “Deja un gran legado artístico.”
Entre las películas que más apreciaba la actriz, recordó Godoy, se encuentra Algo flota sobre el agua. Explicó que la canción Flor de Azalea, compuesta por Manuel Esperón para esa cinta, se convirtió con el paso de los años en una de las favoritas de Elsa Aguirre e, incluso, terminó por identificarse con ella.
Asimismo, destacó la canción De mis labios a tus ojos, compuesta por la propia Elsa Aguirre, así como el video y la biografía que la actriz publicó en sus redes sociales. Según sus amigos, esa obra resume sus memorias y constituye una despedida de su trayectoria.
“Al final hizo su canción De mis labios a tus ojos. Ahí pueden verla en su página de Facebook, donde también publicó un video grabado en Acapulco. Ese trabajo resume su vida y culmina la trayectoria de nuestra gran diva y hermosa doña Elsa Aguirre”, señaló.
La cremación de sus restos está programada para las siete de la mañana de hoy.
Homenaje póstumo
Como un reconocimiento a la actriz, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, por medio del Instituto Mexicano de Cinematografía y la Cineteca Nacional, organiza un homenaje con una función especial de Cuatro noches contigo (1952), un conversatorio y una exposición con material fotográfico que da cuenta del paso de la artista por el séptimo arte. El miércoles 22 de julio de 2026 a las 19 horas, en la sala 7 de la Cineteca Nacional México, se proyectará la película Cuatro noches contigo (1952), en la cual la actriz compartió créditos con Luis Aguilar y Domingo Soler. Al término de la función, se ofrece un conversatorio sobre la presencia y las aportaciones de Aguirre al cine nacional.
(Con información de Alma M. Muñoz y Néstor Jiménez)
