“No hay edad determinada para descubrirse, recuperar el deseo o sentirse vivo”: Plotkin
Aranxa Flores
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 30 de agosto de 2026, p. 6
Lívia, arquitecta jubilada de 70 años cuya vida transcurre de forma tranquila y estructurada, se dedica al cuidado de su familia y, especialmente, de su nieta. Sin embargo, su esquema tradicional se rompe cuando Luci, una antigua amiga de personalidad arrolladora y libre, regresa a Brasil. El rencuentro aviva en Lívia deseos y pasiones reprimidas durante décadas, lo que la impulsa a redescubrir su cuerpo, explorar su sexualidad, cuestionar su rol familiar, fortalecer las redes de apoyo entre mujeres y romper con la idea de que la vejez es sólo una espera a la muerte.
Esto resume la historia de Señoritas, dirigida y escrita por la brasileña Mykaela Plotkin, quien ofrece un retrato luminoso y desarticulador sobre el deseo, la vejez y la libertad en la vida adulta.
Papel de cuidadoras
En entrevista con La Jornada, la cineasta radicada en Argentina, cuenta que la idea de la película nació a partir de ver a sus abuelas “con tiempo, madurez e independencia económica para hacer lo que quisieran”, pues afirma que socialmente nos venden la idea de que la adolescencia es la etapa con mayor libertad “cuando en realidad no la tenemos”.
Más tarde, en Cuba, vio a dos mujeres mayores viviendo esa misma autonomía. “Quería pensar la vejez no como el ocaso, sino como el momento real para desatarse de las banalidades y disfrutar”.
Señoritas desenreda el papel tradicional de las mujeres como cuidadoras. Plotkin habla específicamente de las abuelas, la maternidad y el matrimonio como estructuras que pueden convertir el cuidado en una obligación permanente. “¿Por qué una para ser madre, para ser abuela se tiene que ofuscar? […] ¿Por qué tú no puedes vivir tu lado de abuela desde el gozo?”.
Roles de género
Incluso la idea de la película fue cuestionada por un editor, quien le dijo ver un espacio donde no había conflicto, sin embargo, para Myka es todo lo contrario, pues para ella es justo donde está: “cuando lo tienes todo, lo que parece maravilloso, pero no lo es”.
Uno de los ejes era dejar fuera la mirada masculina con la que la adultez ha sido retratada. Señoritas busca cuestionar el discurso que el cine y la sociedad ha usado para representar a los hombres bajo la premisa de que ser “mayor” es motivo de virilidad y goce, mientras que las mujeres que expresan deseo son vistas de forma inapropiada por explorar más allá de los papeles que son asignados.
Mientras las mujeres han asumido las tareas de cuidado como responsabilidad, los hombres pueden acercarse desde el juego. Para la directora, esa diferencia permite mostrar cómo los roles de género también condicionan la forma en que hombres y mujeres viven la familia.
Mykaela explica que el conflicto principal no está en la pareja, sino en el proceso de una mujer que vuelve a encontrarse consigo misma. Considera que el patriarcado impone restricciones a los hombres, al colocarlos en papeles como el de proveedor y al limitar su posibilidad de expresar emociones. Por eso decidió evitar construir un personaje masculino completamente negativo y mostrar, en cambio, cómo él también forma parte de un sistema de roles que lo encasilla.
En ese universo aparece Luci, personaje que funciona como una figura de liberación para la Lívia, quien cree que es ella la que debe “salvar” a su amiga de su estilo de vida. Lejos de representar a una mujer perfecta, Luci tiene vacíos y contradicciones, pero también posee la capacidad de recordarle a la protagonista que todavía está viva. “Hay personas que cumplen este rol en tu vida: recordarte que estás vivo y de ponerte un espejo en adelante y decir ‘a ver, cabrona, despiértate’”.
▲ Fotogramas de la película Señoritas, dirigida y escrita por Mykaela PlotkinFoto
Amistad
La amistad es otra de las formas de afecto que la directora reivindica. Frente a la idea de que el amor debe concentrarse en la pareja romántica, Señoritas coloca a las amigas como una red de apoyo fundamental. Para Mykaela, ese vínculo puede ser incluso más duradero que las relaciones amorosas tradicionales. “La red que te salva son las amigas, es el verdadero amor romántico”, sostiene.
Las ideas de romper estereotipos no se quedó sólo en la trama de los personajes, sino también a una postura política respecto a los estereotipos del cine en México. Plotkin mencionó que no quería otra película donde los papeles femeninos se redujeran enfermedad, decadencia y tristeza, donde el sufrimiento contribuye a reforzar una idea de la vejez como una etapa de pérdida y que “las mujeres nacimos para morir, para sufrir y para cuidar”.
En cambio, busca colocar en pantalla a mujeres que todavía desean, bailan, se enamoran y toman decisiones sobre sus propios cuerpos. “Si tengo el privilegio de hacer una película, voy a poner en la pantalla un mundo de sueños”, sentenció.
La sexualidad ocupa un lugar fundamental en la trama, puesse buscaba representar el deseo de las mujeres mayores sin convertirlo en motivo de burla o extrañeza y cuestionar la idea de que la sexualidad desaparece con la edad. Para construir las escenas de intimidad, la directora recurrió a una investigación sobre sexualidad y vejez y trabajó con los actores para que las escenas partieran de sus propios cuerpos y de aquello que les resultara cómodo. La intención, explica, era evitar reproducir imágenes de sexo pensadas desde una mirada masculina. “Y la consigna era que nos tenemos que calentar viendo esas escenas. Tienen que ser hot. No podemos para nada estigmatizar porque es un ‘sexo de viejitos’. Tiene que ser una cena que te cachondee.”
Señoritas busca llegar a un público que, según Myka, pocas veces encuentra una representación propia en el cine: las mujeres mayores. “Es un público que no se ve”, afirma.
La directora la concibe también como una oportunidad para que distintas generaciones reflexionen sobre aquello que la sociedad les ha enseñado acerca del cuerpo, el deseo, la edad y los vínculos.
Plotkin no habla solamente de mujeres mayores ni de sexualidad. La define como “una oda a la vida”: una invitación a recordar que no existe una edad determinada para volver a descubrirse, recuperar el deseo o encontrar aquello que hace sentirse vivo.
“Porque te invita a reflexionar que no hay edad exacta para seguir renaciendo, seguir volviendo a aprender tu chispa de vitalidad”, concluye.
Señoritas puede verse estos días en las cinetecas nacionales de las Artes, Xoco, y Chapultepec. Además, está disponible en Toluca, Naucalpan y Baja California.
