En un momento en el que uno mira a su alrededor y no puede evitar sentirse desesperanzado ante lo que ocurre en el mundo, quizás la verdadera resistencia sea tener entusiasmo. Al menos, al entusiasmo ha abogado Biznaga en su encuentro con socias y socios este miércoles en la redacción de elDiario.es. El grupo, convertido en una de las voces más contundentes del punk contemporáneo, ha defendido la industria musical como un lugar en el que todavía puede ser posible —y debe serlo— luchar por causas que preocupan a la sociedad. “Nuestra manera de estar en la industria es sin hacer muchas concesiones”, ha defendido Jorge ‘Milky’ Ballarín.
La banda ha aprovechado la charla moderada por Laura García Higueras, redactora de Cultura, para reivindicar que usar el arte para manifestarse políticamente sigue siendo necesario. “Los conciertos más emocionantes que hemos dado son los que no tienen que ver solo con la música. El hecho musical trasciende, se diluye en un clamor más grande y todo toma dimensiones muchísimo mayores”, ha explicado Jorge Navarro. “Hay determinadas luchas con las que nos sentimos identificados y tratamos, en el ámbito de la cultura y de la música, participar en esa conversación social. Eso implica dar réplica a lo que se está hablando en la calle”, ha agregado el letrista.
Tanto es así que Jorge ‘Milky’ Ballarín ha indicado que en Biznaga “no hay disco de amor, pero sí de amor a la clase social, a tus vecinos”. El batería de la banda ha celebrado que se puedan hacer “canciones que recogen luchas sociales” y que se genere “una energía buena que se va retroalimentando”. “Nos gusta que la gente esté en la calle militando y que nosotros hagamos canciones que lo recojan”, ha declarado. Por su parte, Jorge Navarro ha apuntado que consideran “lógico y potente” poder “tocar en un edificio comprado por un fondo buitre”, colaborando, desde su posición como grupo, en acciones de protesta que tienen la capacidad de lograr cambios.
“Surge hablar de la vivienda porque es algo con lo que nos hemos encontrado no solo nosotros como miembros de Biznaga, sino nuestro entorno, colegas”, ha señalado Álvaro García. “Lo hemos sufrido en primera persona y Jorge lo ha reflejado en las letras, lo que nos ha llevado a estar en contacto con colectivos implicados. Hemos blindado el escenario para que esta gente se de a conocer”, ha argumentado el vocalista de la banda, añadiendo que “la música tiene el poder de movilizarte incluso si no comprendes lo que dice la canción”. “Cuando se mezcla la melodía que te llega con una letra con la que te sientes apelado, puede ser algo muy potente”, ha apuntado.
Para tratar de convivir con las contradicciones a las que empuja constantemente el sector, Jorge ‘Milky’ Ballarín confiesa que se detienen a pensar mucho las cosas. “Estar en la industria musical lo llevamos como estar en la ciudad de Madrid. Es como si decides ir al Primark, a un Burger King, o si todo tu ocio es alternativo… Lo meditamos todo mucho, intentamos tener agencias sobre nuestras decisiones… Somos bastante independientes a la vez que queremos vivir de ello. Hace un año estábamos reflexionando sobre a qué tipo de festivales íbamos a dejar de ir y si eso era posible. Puedes decir se acabó a muchas cosas pero ¿cómo pagas las facturas?”, ha inquirido el batería.
“Vamos lentos en ese sentido, pero las decisiones que vamos tomando son para quedarse. Nos gustaría ser más ambiciosos, pero esa ambición también nos gustaría tenerla a nivel personal”, ha asegurado Ballarín. Esta reflexión, que los ha llevado a considerar si participar o no en determinados festivales, la llevan haciendo incluso antes de que se desvelaran los vínculos del fondo de inversión KKR con Israel, afectando a numerosos festivales españoles. “En el transcurso de los años, los festivales se han convertido en un problema a la programación cultural. Incluso el desplazamiento cultural que hacen y el modelo cultural que plantean”, ha argumentado el artista.
“Desde el Rototom hasta el Viñarock, son festivales que nos molaban y que ahora no nos molan en cuanto a modelo cultural”, ha afirmado Jorge ‘Milky’ Ballarín. “No nos hacía falta para pensar mal sobre Spotify enterarnos de que su CEO está usando fondos para invertir en armamento. Spotify ya daba asco antes de eso, pues el Viñarock también”, ha declarado de manera tajante. Asimismo, Jorge Navarro ha explicado que “hay que saber jugar con las contradicciones y saber lidiar con ellas”: “Hay gente en situaciones de poder que tampoco dice que no porque no ha hecho un ejercicio de reflexión. Nosotros sí lo hacemos”.
Aun así, son conscientes de que hay quien contribuye a las causas sociales con más intensidad. “Hay circuitos underground totalmente fuera de la industria que hacen mucho más que nosotros”, ha comentado Álvaro García. “Vivimos de esto y tenemos nuestras contradicciones, desde tocar o no en determinados festivales, pero intentamos ser lo más honestos posible. Sin embargo, hay gente que hace esto de una manera totalmente militante, no están en Spotify, no te salen en las redes…”, ha agregado. De hecho, Jorge Navarro ha contado que “hay grupos que no tienen tanta visibilidad que no solo hacen música política, sino que contribuyen a que exista la música políticamente”.
La estructura de la industria musical
“Lo que está bien es que eso cada vez se abra a más estilos”, ha sugerido Navarro. “En Gran Bretaña, por ejemplo, el pop siempre ha sido un vehículo de crítica social, y nosotros también reivindicamos que los grupos pop no van a dejar de molar por llevar un discurso no solo en las letras y en lo estético, sino en las decisiones que toman y la forma que tienen de manifestarse desde lo político”, ha indicado. Ballarín ha apuntado que lo importante es no perder ni su personalidad como grupo ni los principios: “La industria musical es una estructura a la que se sirve, pero nosotros intentamos ceñirnos a componer, a grabar y a tocar”.
Entre las curiosidades que ha desvelado la banda se encuentra la de que el Mad Cool les llegó a pagar incluso dos veces cuando formaron parte de su cartel: “Nos lo callamos pero nos lo reclamaron. Tienen un buen departamento de contabilidad y nos dijeron que devolviéramos la última transferencia”. Pero este no ha sido el único de los momentos destacados del encuentro, pues los integrantes de Biznaga han tocado varias canciones de su repertorio: El entusiasmo, Domingo especialmente triste, Agenda 2030, Benzodiazepinas y El futuro sobre plano. Son temas que reflejan el discurso político y social de la banda y que el público ha disfrutado por todo lo alto.
Además, la banda no ha concluido la conversación sin reivindicar las bandas femeninas que están triunfando actualmente en la escena musical. “Hay tantos grupos tan buenos integrados por mujeres, que si no los incluyes en tu cartel ya no solo es una cuestión de machismo, sino de mal gusto. No sabes valorar un grupo con una calidad importante”, ha señalado Jorge Navarro. Este también ha celebrado la evolución del grupo con el tiempo. “El viraje lírico de Biznaga, como todo proyecto creativo, ha tardado un tiempo en encontrar su voz propia. Los Biznaga de ahora no son los del principio en absoluto y es bueno que sea así. Hemos ido transitando por diferentes momentos vitales y esto se ha seguido manifestando en los discos. Hemos experimentado una evolución y eso es positivo”, ha concluido.
