Pausa de hidratación, estrategia de la FIFA que puede colocar 208 anuncios a precios de Supertazón
▲ Los entrenadores utilizan los descansos como tiempos muertos tácticos y dan instrucciones mientras sus jugadores recuperan las fuerzas. En las imágenes, pausas para hidratarse durante los partidos de México-Sudáfrica, en la Ciudad de México, y Paraguay-Estados Unidos, en Los Ángeles.Foto Afp y Xinhua
The Independent
Periódico La Jornada
Domingo 14 de junio de 2026, p. 9
“¡Su pausa para hidratarse está impulsada por Powerade!”, rugió el comentarista de Fox Sports, Ian Darke, cuando el primer partido del Mundial –México y Sudáfrica– se detuvo a los 24 minutos para que los jugadores pudieran beber agua. La temperatura en la Ciudad de México era de 23 grados, un día relativamente templado para el verano mexicano. Pero si algo hemos aprendido en las últimas semanas, es que éste no es un torneo para perderse la oportunidad de ganar dinero fácil.
Fox Sports, por supuesto, aprovechó la pausa de tres minutos para mostrar publicidad lucrativa. Powerade es la bebida deportiva oficial de la FIFA y, una vez que tuvo su momento en pantalla, Fox pasó a anuncios de AT&T (telecomunicaciones), Michelob Ultra (cerveza light), Lowe’s (reformas para el hogar) y FanDuel (apuestas deportivas). Cuando terminó la pausa, volvieron a enfocar a los jugadores preparándose para reanudar el juego. No se ha explicado por qué alguien necesita tres minutos para beber agua.
En ese momento, el dinamismo del primer partido, que había sido emocionante y lleno de acción, se desvaneció. Dentro del estadio, los vítores que recibieron el himno mexicano y el primer gol de su equipo fueron remplazados por música. Las gradas comenzaron a vaciarse a medida que los aficionados abandonaban sus asientos, presumiblemente para comprar comida y bebida, mientras las pantallas gigantes se llenaban de videos de baile.
Habrá partidos en los que las pausas para hidratación serán necesarias durante este Mundial. Pero la decisión de la FIFA de imponer pausas obligatorias para la hidratación en los 104 encuentros es una medida extraordinaria y sin precedente. El organismo rector afirma que estas pausas “garantizarán las mejores condiciones posibles para los jugadores”. Una explicación más cínica es que las cadenas de televisión que transmiten los partidos de la FIFA aumentarán sus ganancias de un Mundial que ya está siendo explotado al máximo.
“No me gusta”, dijo el seleccionador estadunidense Mauricio Pochettino al ser preguntado sobre la posibilidad de que Estados Unidos hiciera pausas para hidratarse durante el primer partido de la selección de las barras y las estrellas contra Paraguay. “Sólo me gusta cuando las condiciones son extremas, pero cuando son buenas es innecesario”.
“El futbol se está convirtiendo en la interrupción entre los anuncios”, dijo al respecto Jurgen Klopp, ex entrenador de la selección alemana.
Lo más desconcertante fue que este momento insólito tuvo lugar en el histórico estadio Azteca, una catedral del futbol, en el terreno de juego más sagrado. Es el lugar donde Pelé ganó el Mundial de 1970, donde su pase perfecto a Carlos Alberto trazó una línea a lo largo del campo. Es el lugar donde Diego Maradona marcó el gol más memorable de la historia de los Mundiales, donde la “mano de Dios” rompió sueños. Y donde Franz Beckenbauer, luxado y vendado, jugó el Partido del Siglo en México 70.
Voracidad económica
De pie en la línea de banda antes del inicio del partido para ITV Sport (que no emitió anuncios debido a las restricciones de Ofcom), Ally McCoist casi se emocionó hasta las lágrimas al estar tan cerca de la historia del futbol. Y, sin embargo, resultaba irónico que el estadio hubiera sido rebautizado para este Mundial como el insípido y anodino “estadio Ciudad de México” para ajustarse a las convenciones de nombres de la FIFA. Dada la voracidad económica de este torneo, sorprende que el estadio Azteca no haya sido rebautizado en honor a alguno de los patrocinadores de la FIFA: el estadio Coca-Cola, el Hyundai-Kia Arena o el Marriott Bonvoy Thunderdome.
La FIFA ya se había doblegado ante Fox Sports mucho antes de que comenzara este torneo. La cadena televisiva quería demandar a la FIFA por cambiar la Copa Mundial de Qatar de verano a invierno. Para evitar una batalla legal desagradable y potencialmente costosa, la FIFA accedió a ceder los derechos de la Copa Mundial de 2026 en un acuerdo a precio reducido que permitió a Fox Sports adquirir todo el torneo por 500 millones de dólares en 2015. Fox tuvo suerte entonces cuando el torneo se celebró en Norteamérica y se amplió a 48 equipos y un récord de 104 partidos. Se estima que los derechos de transmisión valen mil 500 millones de dólares, y Fox los adquirió por un tercio de ese precio.
La decisión de la FIFA de dividir cada partido en cuartos ofrece más motivos para que Fox celebre. Podría haber 208 pausas publicitarias durante el partido, y Michael Johnson, analista de investigación de S&P Global especializado en la industria deportiva estadunidense, afirmó que cada espacio publicitario “podría alcanzar precios similares a los del Supertazón, entre 7 y 9 millones de dólares”. Si se mantienen las pausas para beber agua en el Mundial de 2030, que se celebrará en el clima mediterráneo de Marruecos, España y Portugal, la competencia entre las cadenas de televisión y las plataformas de streaming será sumamente lucrativa para la FIFA.
El formato del deporte más antiguo y popular del mundo se ha transformado radicalmente de la noche a la mañana en su máximo escenario. Los entrenadores utilizan los descansos como tiempos muertos tácticos y se les veía dando instrucciones en la banda mientras sus jugadores recuperaban fuerzas. Puede que los aficionados estadunidenses no se quejen, ya que están acostumbrados a formatos similares en los deportes de su país, pero se les está privando de lo que convierte al futbol en un espectáculo: su ritmo de juego.
El alemán Klopp dijo sobre la pausa en el partido de México-Sudáfrica: “esto es el futbol que están tomando como rehén por ejecutivos en oficinas con aire acondicionado. Estos supuestos ‘descansos por el calor’ nos los vendieron como un escudo para el bienestar de los jugadores, una noble espada contra el calor. Pero en realidad no es más que una jaula dorada construida para patrocinadores. Cuando vi a los jugadores parados durante un descanso por calor mientras los tiempos de televisión dictaban el ritmo del partido, no pude evitar preguntarme: ¿a quién está sirviendo realmente la Copa del Mundo? ¿A los aficionados, a los jugadores o a los anunciantes?”
¿Es necesario todo esto? El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha elogiado el poderío financiero de este Mundial, cuyos ingresos superarán los 13 mil millones de dólares por primera vez. ¿Acaso hay necesidad de exigir más y más? Las pausas para hidratarse tienen un costo para el deporte. Pero, como siempre, la FIFA sólo responde ante el dios Mammon.
