Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Jueves 28 de mayo de 2026, p. 7
El legendario foro Rockotitlán fue un “templo”, un semillero de noveles músicos, quienes llegaban a presentar su repertorio bajo una premisa específica: sólo catálogo en español y música original, marcando así con esta libertad creativa una era inigualable en el rock nacional.
Con este mismo objetivo, más de cuatro décadas después, reabrirá sus puertas el próximo 11 de junio “El lugar del rock”, este centro cultural en Ciudad Satélite, el cual ha sido emblemático en la trayectoria de diversas bandas –muchas continúan vigentes, como Caifanes, Café Tacvuba, Maldita Vecindad, Kerigma y La Lupita, entre otras–, así como de quienes conocieron las dos sedes anteriores: la mítica en avenida Insurgentes, colonia Nápoles, y, la segunda, en Canal de Miramontes, la cual cerró hace poco más de 20 años.
Esta iniciativa comenzó a gestarse hace un año con Tony Méndez, fallecido en 2025, y, quienes ahora concretaron el proyecto con Juan Carlos Oblea en la dirección, Manuel Murillo (Manny) y René Rodríguez, en la gerencia.
Actividades culturales
“Rockotitlán no es sólo un venue, es memoria viva de la Ciudad de México. Es el lugar donde miles de roqueros encontraron su identidad, su voz y su casa. La serpiente azteca volvió a abrir los ojos y estamos listos para rugir nuevamente”, comentaron los organizadores en charla con La Jornada. En un recinto ubicado en Circuito Novelistas 4, cerca de Periférico Norte, se realizan los trabajos finales para develar al público la nueva versión del mítico foro, que tendrá actividades de jueves a sábado a partir de su inauguración.
Sobre el espacio, donde podrán realizarse también otras actividades culturales, los directivos subrayaron que “no es un antro”, pero sí ofrecerá diversos alimentos y bebidas para quienes quieran llegar a departir desde la tarde en sus instalaciones. En el día de apertura, el 11 de junio se presentará Kerigma, que, por cierto, fue la misma banda que abrió las puertas de las dos sedes anteriores y en la cual Tony Méndez dejó su huella indeleble; un día después llegará Ritmo Peligroso, con Piro Pendás al frente, y, el sábado, Kenny y Los Eléctricos.
“Rockotitlán nació en 1985 con la idea de ser semillero, y lo fue; ahora con todas las bandas que surgieron de ahí y están consolidadas significa para nosotros un reto y un desafío porque en esa época era otro México, no había Internet, redes y plataformas digitales; era otra manera de pensar y otra juventud; había más bandas y menos espacios”, explicó Juan Carlos Oblea.
Lo que “vamos a tratar de conservar es precisamente que sea un semillero y darles la oportunidad a nuevas bandas, es decir, que sea una ventana para sangre nueva y las bandas que ya están consolidadas van a visitarnos cuando se tenga la oportunidad. Lo fundamental será que los nuevos talentos construyan, se inspiren y sean bandas originales”, dijo Manuel Murillo, Manny, quien es percusionista e integrante del icónico Ritmo Peligroso, desde hace cuatro décadas.
▲ Trabajos finales para develar al público la nueva versión del mítico local, ubicado en Circuito Novelistas 4, cerca de Periférico Norte, que tendrá actividades de jueves a sábados. Arriba, volante de actividades de Rockotitlán en junio de 1989.Foto cortesía de los entrevistados y @MerlinaAcevedo
“Esto es, decirles, si tienes un tema ponte a trabajar, aquí está el lugar y te vamos a apoyar; buscamos la creatividad en las bandas, así como apoyar sus proyectos, que estará abierto para propuestas nacionales e internacionales”. La selección de las agrupaciones, comentaron, llegará por iniciativa de las mismas agrupaciones o por convocatorias en redes sociales “que ya son el cordón umbilical y de ahí se organizarán concursos y lo que se vaya definiendo”.
Espacio abierto a todas las corrientes artísticas
En realidad, retomó René Rodríguez, baterista desde hace más de dos décadas de Baby Bátiz, “todo cambió tras la pandemia, pero además el primer Rockotitlán abrió en el siglo XX y ahora estamos en el XXI con Internet, redes sociales, con videos y reels instantáneos, que nosotros no tuvimos en aquella época”.
Y Rockotitlán “es un espacio cultural y abierto a todas las corrientes artísticas, donde podrán organizarse exposiciones, presentaciones editoriales y estrenos, entre otras actividades, en un ambiente sano y orgánico como siempre ha sido este proyecto”, recordó Manny.
También “puedo decir con palabras de los Sergio y Fernando Arau, que fueron los fundadores, y de Tony Méndez, quien continuó al frente en el auge más fuerte, que desde que abrió en 1985 hasta que cerró en Miramontes en toda la historia de Rockotitlán sólo hubo dos conatos de bronca, nunca hubo peleas. Este es un lugar pacífico, es una filosofía de tranquilidad, de paz y no abuso. Aquí no pensamos cobrarles las propina por adelantado. Este lugar es honesto, propositivo y abierto a impulsar talentos nuevos y a consentir a consagrados”, subrayó René Rodríguez.
Es un templo donde, desde 1985, la energía ancestral y el espíritu rebelde del rock se fusionaron para siempre, dando vida a una de las escenas musicales más importantes de América Latina. “La reinauguración de Rockotitlán marcará el inicio de una nueva etapa para este espacio mítico, que se perfila como un punto de referencia obligado para la escena del rock mexicano actual y las nuevas generaciones que buscan conectar con su legado”, puntualizó Juan Carlos Oblea.
Más de dos décadas después de su cierre, Rockotitlán, que marcó la historia del rock en español y contribuyó a despojar de la represión y censura a este género que quedó marcado desde Avándaro, ahora regresará a la vida el próximo 11 de junio a partir de las 17 horas, en el norte de la urbe, en Ciudad Satélite.
