Hace no muchos años, Albania era un destino poco conocido y un poco olvidado, que apenas aparecía en los mapas turísticos de Europa. Pero la cosa está cambiando. En los últimos tiempos Albania ha empezado a ganar fama gracias a su combinación de playas de aguas transparentes, ciudades históricas y paisajes de montaña que todavía conservan un punto salvaje. Y sí, sigue siendo más asequible que muchos de sus vecinos, pero cada temporada llegan más viajeros.
También es un país en plena transformación. Las infraestructuras mejoran, el turismo crece y algunos lugares empiezan a cambiar rápido. Por eso, si te ronda la idea por la cabeza, quizá este sea un buen momento para ir. Todavía mantiene ese equilibrio entre lo auténtico y lo accesible que cuesta encontrar en otros destinos europeos.
