▲ El arquero de la selección nacional busca convertirse, junto con Messi y CR7, en los únicos en acudir a seis Copas del Mundo de manera consecutiva.Foto Afp
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Sábado 16 de mayo de 2026, p. 9
Guillermo Ochoa se ha converti-do en un hombre solitario. Entre el encierro y las interminables horas frente al monitor en Chipre, donde milita actualmente con el AEL Limassol, el arquero ha transitado por momentos complejos: cambios de entrenador, lesiones, derrotas por goleada y minutos que se acumulan en el banco de suplentes. Cualquiera habría visto entonces el anun-cio del fin, pero en su voz hay un rastro de orgullo blindado, la certeza de quien entiende el tiempo como una variable mentirosa. “He luchado contra cuestiones deportivas y de la propia naturaleza, como la edad, pero yo sabía que estaba fuerte. El camino se vuelve más solitario y difícil conforme avanza la carrera de un deportista”, afirma el cinco veces mundialista con México.
Mientras repasa glorias y fracasos de los cinco procesos anteriores –de Alemania 2006 a Qatar 2022–, el internacional de 40 años se siente con la confianza de disputar la titularidad a jóvenes como Raúl Rangel y Carlos Acevedo, los otros porteros citados por el técnico nacional, Javier Aguirre. Ochoa mira el almanaque del torneo como si fuera un trámite burocrático. Sabe que el 11 junio la Copa del Mundo arrancará en el estadio Azteca –ahora Estadio Ciudad de México– y que la verdadera esencia de un jugador de élite no es el chispazo de llegar a la selección, sino de mantenerse y ser el espejo donde deben mirarse los relevos generacionales.
“Muchos compañeros se quedaron en el camino o no llegaron a finalizar los procesos mundiales. No es algo que me hayan regalado”, admite desde el Centro de Alto Rendimiento, lugar que conoce como el patio de su casa y donde pasará más de 30 días concentrado con un solo objetivo: ser el primer mexicano en la historia que dispute seis ediciones mundialistas. “Pasaron momentos complicados, pero lo importante es que estoy aquí, en la recta final del proceso. Trataré de pelear y competir, como todos mis compañeros, porque cualquiera quiere estar en el equipo titular el 11 de junio. Somos privilegiados por representar a nuestro país, pero requiere lo mejor de nosotros cada minuto”.
El ex guardián americanista integra la lista preliminar de 55 jugadores que el cuerpo técnico entregó a la FIFA para la Copa Mundial. Aunque la convocatoria definitiva será confirmada hasta el 1° de junio, una sexta aventura para él es casi una cifra de museo, un récord para los libros de historia. Sin embargo, hay algo más que la simple acumulación de una marca en la mirada de Ochoa: la vigencia. Demostrar que el cuerpo todavía responde cuando la mente da la orden. “¿El último llamado? Me lo tengo que ganar durante este tiempo”, responde sobre las críticas del entorno. “Trabajé en silencio, me preparé, es algo que me he ganado, pero no porque haya jugado en los últimos Mundiales significa que el entrenador me tiene que poner”.
La polémica
Además de Rangel y Acevedo, los otros cinco arqueros considerados en la prelista de Aguirre son José Antonio Rodríguez, Carlos Moreno y Álex Padilla. Fuera de la sala de prensa, la polémica sigue su curso. Ochoa entiende que su rol actual no es sólo atajar remates, sino saber esperar su momento. Tendrá la posibilidad de aparecer en el arco mexicano en dos partidos de preparación: el 22 de mayo contra Ghana (en Puebla) y el 30 de mayo frente a Australia (en Pasadena, California). Otra batalla contra el tiempo. “La polémica es parte de este deporte. Siempre va a faltar o sobrar alguien, son cosas fuera de mi alcance”, señala. “Yo me enfoco en lo que puedo aportar dentro de la cancha. Lo he dado todo por la selección y me puedo ir con la frente en alto”.
Al finalizar la segunda semana de trabajo en el CAR, los jugadores se reúnen sobre el centro del campo con el cuerpo técnico nacional. No hay titulares ni suplentes, sólo la repetición de varios aspectos del juego: secuencia de pases, salidas defensivas, remates de larga distancia y una prueba de reflejos para los porteros. “Pueden decir que es mucho tiempo el que pasamos encerrados, pero la preparación es una ventaja para nosotros”, afirma el lateral del América, Israel Reyes, en referencia a las casi cinco semanas de concentración. “No es lo mismo defender a un compañero de salón que a tu hermano, así es como lo vemos. Trabajar aquí nos ha permitido entendernos mejor con el que está al lado, es como una hermandad la que estamos construyendo entre todos”.
