“Un tranvía llamado deseo asombra por su vigencia; toca lo más sutil de lo humano”
▲ La puesta en escena atrae la atención del público por la vigencia de la historia de Tennessee Williams, así como por el ensamble de atores.Foto cortesía de la producción
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Domingo 14 de junio de 2026, p. 4
En su cuarta “exitosa temporada”, el clásico Un tranvía llamado deseo atrae la atención del público por la vigencia de la historia de Tennessee Williams, así como por el reparto encabezado por Marina de Tavira y el ejemplo de la colectividad que significa hacer teatro.
Diego del Río, director del montaje, que tendrá 12 funciones en el teatro Xola Julio Prieto, explicó que “este viaje, el cual lleva más de dos años, desde que estrenamos en el teatro Julio Castillo, es parte de un texto, que entre otros del siglo pasado, se volvieron obras emblemáticas”.
Esto, dijo Del Río, “porque toca temas de los cuales nos sorprendemos cada vez más, por lo adelantado a su época que estaba el autor; nombró algunas cosas que en ese momento salían a luz, como temas de salud mental, el patriarcado y la violencia de género”.
El director comentó: “cuando decidimos hacer este texto lo abrazamos como si no tuviéramos toda la información que viene alrededor de lo que culturalmente ha significado esta obra y, sobre todo, de la inolvidable versión de la película”.
Entonces, “buscamos hacer una nueva propuesta que respondía más a la teatralidad de lo que estábamos investigando; es una obra de ensamble –el cual está todo el tiempo en escena–, es muy corporal, visceral, y con un elenco maravilloso, liderado por Marina de Tavira”.
Puntualizó: “desarrollamos esta obra desde el poder del ensamble, intentando alejarnos de nuestras efectividades a priori, con el fin de explorar un material que creíamos conocer muy bien. Cada ensayo nos reveló nuevas capas y posibilidades del brillante texto de Williams”.
La clave del éxito, explicó Diego del Río, “es la mezcla de cosas; como el título, que llama la atención del público porque ha trascendido el teatro. Un tranvía llamado deseo en la cultura pop tiene bastantes referencias, y no sólo en el cine con Pedro Almodóvar; es un título que se reconoce, aunque las personas no hayan visto antes la obra”.
Es muy cierto, agregó el director, “que un montaje como éste se concreta hasta que llega el elenco ideal y la actriz con el tamaño para hacer un personaje como Blanche DuBois”.
Un tranvía llamado deseo “se ha montado como unas seis veces en el país, luego de su estreno en Nueva York, en 1947. A México llegó un año después dirigido por Seki Sano; después tuvo de protagonistas a Beatriz Sheridan, Jacqueline Andere, Diana Bracho, Mónica Dione y, ahora, Marina de Tavira”.
En el caso de nuestro montaje, comentó Del Río, “es casi minimalista y tiene de escenografía una gran plataforma; el público también está en el escenario; además, las parrillas de luces, que suben y bajan, generan diversas sensaciones y atmósferas. Pero son los cuerpos los que construyen el viaje narrativo de los personajes, y la música de Andrés Penella ha dado contundencia a la obra; quizás ha sido unas de las más exitosas de mi carrera, pues en todas las temporadas no ha habido una butaca vacía y se ha agotado la taquilla en la preventa”.
Para esta temporada “decidimos no hacer preventa y así dar oportunidad a otro tipo de público para que pueda acceder a comprar sus boletos” de manera más tradicional.
Un tranvía llamado deseo “es una historia que toca lo más sutil e íntimo de lo humano; detalla, por un lado, la sensación de una mujer incomprendida en un mundo cruel, que aplasta, y, al mismo tiempo, es un personaje al que miramos con lupa, así como observamos los condicionamientos sociales y las heridas que cargan los personajes”.
En la trama, Blanche DuBois llega a Nueva Orleans para vivir con su hermana Stella y su cuñado Stanley. Blanche, lidiando con traumas pasados y condiciones de salud mental, busca apoyo en su hermana, la única familia viva que le queda. La obra examina la codependencia y el machismo en el matrimonio de Stella y Stanley, que se mueve entre el amor y la violencia, y que con la presencia de Blanche se intensifica en tensiones, revelando la agresividad de Stanley frente a la vulnerabilidad de la protagonista.
Un tranvía llamado deseo comenzó sus funciones, de viernes a domingo, el pasado 12 de junio y concluye el 10 de julio, en el teatro Xola Julio Prieto (avenida Xola 809, colonia Del Valle, alcaldía Benito Juárez).
