Muchas personas no se plantean ir de vacaciones sin su perro o su gato. Igual que se busca un destino concreto, se prepara la maleta o se organiza el viaje, también hay quien reserva un sitio para el comedero, el transportín o la correa porque tiene claro que su compañero de cuatro patas también va a formar parte de la escapada.
Eso sí, viajar con un animal requiere cierta organización. Encontrar un alojamiento donde sea bienvenida es solo una parte del proceso. También hay que revisar la documentación, conocer las normas del medio de transporte, preparar su equipaje y tener en cuenta algunos detalles para que el viaje sea lo más cómodo para todos, sin caer en posibles imprevistos.
