▲ De acuerdo con investigaciones, invertir en métodos de prevención representa un ahorro significativo en gastos relacionados con la atención médica materna, neonatal y de aborto.Foto Cristina Rodríguez
Angeles Cruz Martínez
Periódico La Jornada
Lunes 8 de junio de 2026, p. 12
Una tercera parte de las adolescentes mexicanas que tienen vida sexual activa han estado embarazadas, más de la mitad desconoce el uso correcto del condón masculino y 20 por ciento no utilizó ningún método anticonceptivo en su primera relación. Así lo reveló un análisis de investigadoras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) sobre los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2021-2024.
Los datos explican parte de la problemática de salud que representa el embarazo adolescente y a ello se suma que aunque 60 por ciento de las mujeres sexualmente activas tienen acceso a métodos anticonceptivos de larga duración y reversibles (dispositivo intrauterino e implantes subdérmicos), sólo 10 por ciento de las adolescentes puede obtener alguno de estos.
Lo anterior, a pesar de la evidencia sobre su calidad y alta eficacia para prevenir embarazos no deseados, como son la mayoría de los que ocurren entre las jóvenes menores de 19 años de edad, advirtió Raffaela Schiavon, especialista en salud sexual y reproductiva.
El trabajo del INSP, encabezado por Elvia de la Vara Salazar, también encontró que 33.1 por ciento de las adolescentes con vida sexual activa son de bajos recursos económicos. Otros factores de riesgo para embarazos en esa etapa de la vida que se evidenciaron fue que 17 por ciento tuvo su primera relación antes de cumplir 15 años y 18.4 por ciento la tuvo con una pareja mayor por cinco años o más.
Marcadas diferencias entre zonas rurales y urbanas
Otro dato que demuestra la complejidad del embarazo adolescente es la diferencia que existe entre las zonas rurales y urbanas. En las primeras, 46 por ciento de las jóvenes ha estado alguna vez embarazada, mientras que en las ciudades este indicador es de 28 por ciento.
Schiavon comentó, en entrevista durante un foro organizado por el laboratorio farmacéutico Organon, que la inversión para mejorar el acceso a los anticonceptivos para las mujeres jóvenes tiene beneficios para la sociedad y el gobierno.
Investigaciones demuestran que por cada dólar invertido en servicios anticonceptivos, hay un ahorro de más del doble (2.48 dólares) en atención materna, neonatal y de aborto.
Explicó que uno de los retos más grandes en esta materia es que las niñas y adolescentes con vida sexual activa puedan transitar esa etapa de su vida y sus primeros años de juventud sin riesgo de un embarazo no deseado y, en cambio, alcancen altos niveles educativos y la posibilidad de un desarrollo personal y profesional.
Hace años, si las mujeres terminaban la primaria, se consideraba un factor protector y tenían menos hijos. Eso ha cambiado. Ahora se necesita que cuando menos completen el nivel de bachillerato y mejor todavía si llegan a la educación superior.
Y es que, además, cada vez hay un inicio más temprano de la pubertad y la vida sexual. Actualmente se da entre los 15 y 17 años, según información oficial. Eso obliga al Estado mexicano a asegurar que contarán con métodos anticonceptivos seguros, de calidad, larga duración y con certeza de que tras su retiro, tendrán un pronto retorno a la fertilidad, como ocurre con los implantes y dispositivos intrauterinos.
Condones y la píldora no son la mejor opción
La especialista explicó que si bien están disponibles otros métodos como el condón, es complicado asegurar que lo utilizarán en cada relación sexual que tengan, y en el caso de las pastillas anticonceptivas, también hay riesgo de que no las tomen durante 10 o más años de manera constante.
Por eso, las recomendaciones internacionales se enfocan en la promoción de métodos de larga duración como los mencionados, indicó la especialista.