▲ Desde una trampilla emergió Chayanne, enfundado en pantalón de cuero, chaqueta con brillo y bronceado perfecto. El grito de miles desde las butacas acompañó su ascenso en el escenario. Una pelvis en constante vaivén, giros enérgicos y saltos marcaron Bailemos otra vez, Salomé y Boom, boom. Sin saludar al público todavía, se llevó la mano al pecho, hizo una reverencia, y lanzó El centro de mi corazón. Para este espectáculo en el Auditorio Nacional, contó con escaleras, desniveles y una plataforma elevadiza, así como un pasillo frontal para acercarse a sus seguidoras, recurso que utilizó desde Provócame. “Buenas noches. Qué placer tan grande estar en México lindo y querido. Me encanta esa frase porque es una realidad. Estoy feliz de volver al Auditorio Nacional después de más de siete años”.Foto Roberto García Ortiz, con información de Eirinet Gómez
Periódico La Jornada
Jueves 23 de abril de 2026, p. a31
