Un búnker es, en esencia, una construcción defensiva diseñada para resistir ataques, especialmente bombardeos. Levantados en hormigón y, en muchos casos, parcialmente enterrados o camuflados, estos espacios formaban parte de sistemas militares pensados para proteger tropas, controlar el territorio o mantener posiciones estratégicas. En España, la Guerra Civil dejó infinidad de estas estructuras repartidas por todo el país, a las que se sumaron otras levantadas durante los años posteriores, en un contexto marcado por la Segunda Guerra Mundial y el temor a una posible invasión.
Los que se conservan hoy poco tienen que ver con su función original. Ya no son instalaciones operativas ni espacios restringidos, sino restos históricos en distintos estados de conservación: algunos restaurados y señalizados, otros integrados en rutas o directamente abandonados en el paisaje.
