La tecnología en el automóvil ha avanzado a pasos agigantados, pero no todos los conductores cuentan con sistemas de infoentretenimiento de última generación como Android Auto o Apple CarPlay; aunque para muchos en España el móvil sigue siendo el principal navegador y centro de conectividad mientras conducen.
Sin embargo, lo que muchos consideran un accesorio inofensivo y necesario —el soporte para el móvil— se ha situado en el punto de mira de la Dirección General de Tráfico (DGT). La normativa actual es clara: una mala elección en la ubicación de este dispositivo puede traducirse en una sanción económica de 200 euros.
La clave de este endurecimiento en la vigilancia no reside en el uso del soporte en sí, sino en cómo este afecta a la seguridad activa durante la marcha.
La DGT, amparándose en el artículo 18 del Reglamento General de Circulación, recuerda que el conductor tiene la obligación de mantener una atención permanente a la conducción y, lo más importante, un campo de visión completamente despejado.
Aquí es donde muchos accesorios populares en tiendas de tecnología y bazares fallan estrepitosamente, al no tener en cuenta la visibilidad del piloto.

Un móvil conectado a un soporte de coche.
El Androide Libre
Los soportes que utilizan ventosas para adherirse directamente al parabrisas son los más problemáticos bajo este prisma legal.
Aunque son fáciles de instalar y permiten tener la pantalla a la altura de los ojos, pueden ser considerados un obstáculo que reduce la visibilidad de la vía o de los espejos.
Si un agente de tráfico considera que el soporte, por su tamaño o colocación, interfiere en la visión del entorno o limita la libertad de movimientos del conductor, la multa está garantizada.
El reglamento es estricto al señalar que el campo necesario de visión debe garantizar la seguridad de todos los ocupantes y usuarios de la vía.
Pero entonces, ¿qué alternativas tecnológicas y seguras existen? Al no haber una lista de modelos “homologados” por la DGT, la responsabilidad recae en el criterio del usuario.
Los expertos en ergonomía vial y la propia recomendación de las autoridades apuntan hacia dos tipos de soluciones: los soportes de rejilla de ventilación y los de salpicadero de perfil bajo.
Estos sistemas mantienen el terminal por debajo de la línea de visión del cristal frontal, permitiendo consultar indicaciones del GPS sin bloquear la percepción de lo que ocurre en la carretera.
No obstante, el soporte es solo una parte de la ecuación. La mayor trampa para los puntos del carné llega con la interacción física.
Es vital recordar que, aunque el móvil esté perfectamente ubicado en un soporte legal, tocarlo mientras el vehículo está en marcha —incluso si estamos detenidos en un semáforo— conlleva una de las sanciones más duras de la nueva Ley de Tráfico: 200 euros y la detracción inmediata de 6 puntos.
La normativa busca evitar cualquier distracción que retire la vista de la calzada o las manos del volante.
