▲ Como parte de la preparación, Javier Aguirre convocó a viejas glorias de la selección del 86 para motivar a sus jugadores.Foto FMF
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Miércoles 27 de mayo de 2026, p. a10
Cada vez que comparece en la sa-la de prensa, el seleccionador nacional de México, Javier Aguirre, insiste en el valor simbólico de jugar una Copa del Mundo en casa. Su estrategia para motivar a los jugadores citados a las concentraciones consiste en evocar las glorias de 1986, la última edición en la que el equipo mexicano avanzó a los cuartos de final y logró una comunión total con sus aficionados. Como parte de la preparación final rumbo al torneo, Aguirre convocó en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) a Fernando Quirarte, Manuel Negrete, Luis Flores, Carlos de los Cobos, Miguel España, Félix Cruz, Armando Manzo y Mario Trejo, pilares hace 40 años de aquel representativo y hoy guardianes de un fuego antiguo para las nuevas generaciones.
Los históricos ex futbolistas se sentaron a conversar con una plantilla de campeones en Concacaf (Liga de Naciones y Copa Oro), donde los más jóvenes –Gilberto Mora (17 años), Mateo Chávez y Brian Gutiérrez (22)– sólo conocen su historia en el Tricolor a través de las pantallas. “Lo que vivieron las leyendas del 86 fue histórico, pero lo que viene en 2026 también tiene el potencial de serlo”, menciona el comisionado de la FMF, Mikel Arriola, invitado al encuentro en las instalaciones del CAR. Cada uno de los homenajeados recibió de obsequio el libro biográfico del ex entrenador nacional Nacho Trelles, cuyo legado es el de una figura tutelar del futbol mexicano.
Por unas horas, la concentración del representativo mexicano adquirió los colores de otra época. A diferencia de aquellos días, Aguirre y sus viejos compañeros visten hoy camisas que la madurez ajusta, exhiben cabelleras encanecidas y calzan zapatos de cuero que ya no muerden el césped, sino que apenas acompañan el pantalón de vestir. Alrededor de una mesa larga y rectangular, el técnico nacional debatió sobre temas deportivos, organizacionales y la incertidumbre de un proceso que aún no tiene nombres definitivos para el Mundial. Tiene hasta el 1° de junio para entregar la lista oficial a la FIFA.
“La selección tiene algo único que conecta generaciones. Los ídolos cambian, los uniformes evolucionan, pero el orgullo de representar a México permanece intacto”, agrega Arriola, también titular de la Liga Mx.
Al disolverse la mesa, la realidad del calendario volvió a imponerse. La dirección de selecciones nacionales confirmó la llegada de tres elementos clave para los últimos exámenes amistosos: el de este sábado ante Australia y el del jueves 4 de junio frente a Serbia, antes del debut absoluto el 11 de junio en el estadio Ciudad de México. Santiago Giménez, Obed Vargas y Johan Vásquez –la columna vertebral sobre la que se edificará el futuro– cruzaron las puertas del CAR para el tramo final del viaje.
“La selección nacional continúa así con la integración de jugadores que militan en clubes del extranjero como parte del proceso final de preparación rumbo a la Copa”, informó la Federación Mexicana de Futbol en un comunicado.
El mapa de los días siguientes está trazado: Raúl Jiménez se incorporará a los entrenamientos directamente en California, don-de el estadio Rose Bowl aguarda el encuentro ante los australianos. Hasta el momento, el argentino naturalizado mexicano Germán Berterame y el César Chino Huerta han quedado al margen de la concentración. La gran incógnita es el llamado de Carlos Rodríguez, quien alzó el domingo el título de la Liga Mx con Cruz Azul y no fue considerado en esta concentración de casi seis semanas.
“En otro momento de mi vida, me hubiese golpeado más (la ausencia en la selección). Pero les dije a mis compañeros que íbamos a levantar la copa. Ahora sólo queda disfrutarlo. De cualquier manera, yo tengo mis pasajes listos”, sostuvo el capitán de La Máquina el domingo en el estadio Olímpico Universitario, donde ganó la final ante Pumas.
