La transformación del mercado automovilístico europeo comporta, además de una creciente electrificación, un claro y acelerado trasvase de ventas hacia las nuevas marcas chinas que están desembarcando. Los grandes grupos automovilísticos chinos sumaron más de 300.000 coches matriculados en Europa entre enero y abril de este año, alcanzando una cuota conjunta de casi el 10% del mercado y superando ya a fabricantes históricamente arraigados como Ford o Nissan. El auge coincide con el crecimiento sostenido de la demanda de vehículos electrificados, el terreno donde China ha encontrado su gran oportunidad de entrada.
Los datos publicados por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) reflejan el cambio de ciclo, que se está acelerando y desbordando algunas previsiones recientes que apuntaban a que los coches chinos llegarían a un 20% a final de la década. A este ritmo, esa cuota se alcanzará antes de lo esperado.
