▲ Tras la victoria sobre Chequia, la selección tuvo ayer trabajo regenerativo y convivencia con sus familiares.Foto Marco Peláez
▲ Ilustración elaborada con IA/ Gemini de Google
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Viernes 26 de junio de 2026, p. 2
Ya con el boleto a la siguiente ronda de la Copa del Mundo, México no descansa. Desde hace unos días, el seleccionador nacional Javier Aguirre solicitó a su grupo de traba-jo un informe detallado sobre los cinco posibles rivales de su equipo en los dieciseisavos de final. El azar de las proyecciones apunta a cinco nombres: Ecuador, Escocia, Uruguay, Cabo Verde y España. La vigilancia ya está en marcha: “Tenemos gente en cuatro campamentos de cinco de los posibles rivales”, afirman desde el interior del cuerpo técnico nacional. Cualquier dato mínimo puede ser la frontera entre el fracaso y la gloria del quinto partido.
El día después de vencer a República Checa, el plantel mexicano realizó una práctica regenerativa en el Centro de Alto Rendimiento. Para liberar la tensión, los jugadores recibieron la visita de familiares y amigos en un pequeño convivio. El invicto y la portería en cero han arrastrado a miles de personas hacia monumentos históricos como el Ángel de la Independencia, pe-ro el entusiasmo colectivo no logra unificar las opiniones entre las viejas glorias del Tricolor. “No hay que quitar luz ni brillo a la hazaña que lograron, pero sabíamos que, en esta primera fase, era un grupo a modo el que tenían por delante”, sostiene Luis Roberto Alves Zague, mundialista en Estados Unidos 1994,
Como líder del Grupo A, México espera el destino que dicte la fórmula matemática del reglamento de competencia, un algoritmo de 495 combinaciones posibles diseñado para evitar que un tercer lugar se mida con el líder de su propio sector. Aunque Escocia asoma en el horizonte como la probabilidad más alta, el misterio se resolverá hasta el fin de semana, cuando los últimos puntos se repartan entre los mejor clasificados. “Quienes hemos sido críticos de los federativos, aplaudimos también la tarea que han realizado fuera de la cancha: lograron que el equipo siguiera en casa en dieciseisavos y octavos de final. En el 70 y el 86 no pasó eso”, resalta Zague.
El beneficio es geográfico y estadístico, pues los próximos dos partidos –el 30 de junio y el 5 de julio– serán en el estadio Ciudad de México, escenario donde el equipo nacional jamás ha perdido un partido de la Copa del Mundo. Ricardo Peláez, seleccionado en Francia 1998, prefiere mirar hacia adentro del plantel antes que pensar en el futuro. “Esta selección ha encontrado los recursos para ganar, conociendo sus límites”, apunta.
El mapa del Mundial comienza a poblarse de varias ausencias. El cruce entre Canadá y Sudáfrica, el domingo en Los Ángeles, es el único confirmado para abrir la fase de eliminación directa. Del otro lado, queda el vacío de los que ya armaron las maletas: Túnez, Turquía, Haití, Panamá, Jordania, Qatar, Curazao y República Checa, el tercer y último rival al que México derrotó el miércoles en la fase de grupos. De ese partido quedó una imagen fija que se repite en redes sociales, la de Guillermo Ochoa ingresando al campo para recibir el brazalete de capitán de manos del portero Raúl Rangel.
Fueron apenas 13 minutos de juego, pero el seis veces mundialista recibió la ovación de un estadio que parecía estar despidiendo a un mito. El eco llegó ayer hasta Zúrich. “Formar parte de seis copas mundiales y haber jugado en cuatro de ellas es algo de lo que (Ochoa) debe estar increíblemente orgulloso. Además, fue maravilloso ver el recibimiento que le dio el público de la Ciudad de México tras entrar de cambio contra Chequia”, escribió el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en su cuenta de Instagram, acompañando una foto del guardameta.
Mientras los números terminan de definir al próximo rival del Tricolor, los jugadores apuntan hacia un horizonte que ninguna de las anteriores generaciones pudo alcanzar. “No queremos conformarnos con simplemente haber clasificado, queremos seguir”, advierte el mediocampista del Betis Álvaro Fidalgo, nacido en España, pero convencido de representar a México como si las distancias geográficas se hubieran borrado para siempre.
