Cuando llega el verano y vemos que el termómetro se dispara, cualquier plan que incluya agua gana protagonismo. La playa suele ser la primera opción que viene a la mente, pero no es la única porque no siempre está cerca. En muchos rincones del interior de España hay ríos, lagos y piscinas naturales donde darse un chapuzón rodeado de bosques, montañas y paisajes que poco tienen que envidiar al litoral.
Además de ofrecer un respiro frente al calor, estos espacios permiten descubrir otra forma de disfrutar del verano. Algunos sorprenden por el color cristalino de sus aguas, otros por las cascadas que las alimentan o por el entorno natural que los rodea. Eso sí, cada vez son más los que deben regular su acceso durante los meses de mayor afluencia para proteger su entorno y evitar las masificaciones, por lo que conviene planificar la visita con antelación.
