Joshua Reyes Sámano
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de julio de 2026, p. a10
En más de dos décadas, decenas de entrenadores, jugadores y directivos partieron de la selección mexicana, pero había un hombre que parecía eterno: Guillermo Ochoa. Eso llegó a su fin, el portero de la melena rizada, de 41 años, anunció su adiós de las canchas días después de jugar su sexta Copa del Mundo.
“Lo di todo. Lo dejé todo. Tanto en mis equipos como en la selección, por eso hoy entrego mis guantes. Yo no entiendo mi carrera sin representar a mi país, porque ahí entendí el verdadero tamaño de esta responsabilidad. Y quizá por eso el destino quiso que todo cerrara donde empezó, en el estadio Azteca, ese mismo lugar que me abrió la puerta ahora me ayuda a cerrarla con gratitud”, explicó en un video publicado en sus redes sociales, donde se mostraron imágenes de sus mejores actuaciones.
El último capítulo lo escribió frente al mítico inmueble que lo vio nacer como profesional –la victoria del Tricolor 3-0 sobre República Checa en el Mundial 2026–, donde fue arrojado al cielo por sus compañeros, en un presa-gio de su retiro, el cual llegó 21 años después de su debut con la selección (2005).
“Ser portero es saber que puedes pasar 90 minutos esperando, porque quizá sólo habrá un instante donde todo dependa de ti y cuando llegue ese momento no puedes dudar. Mis guantes nunca fueron sólo guantes, fueron la promesa de responder cuando más me necesitaban. Cada vez que me puse la camiseta de México tenía en mis dedos los sueños de millones de compatriotas”, dijo Ochoa, quien con el Tricolor ganó seis Copas Oro y una medalla de bronce olímpica en Tokio 2020.
El 15 de febrero de 2004 debutó con el América, dirigido por Leo Beenhakker, quien lo mandó al campo tras la lesión de Adolfo Ríos. Tan sólo un año después levantó su único título de Liga Mx con las Águilas, tras imponerse a los Tecos.
Un guerrero en Brasil 2014
En la portería del Tricolor, Ochoa acumuló 154 partidos oficiales. No tuvo acción en los mundiales de Alemania 2006 ni en Sudáfrica 2010, ediciones en las que permaneció en la banca. Sin embargo, su debut llegó en Brasil 2014, donde fue clave en un histórico 0-0 ante el anfitrión durante la primera ronda, un partido en el que defendió el arco como un “guerrero”, según calificó la prensa local.
“Nos vamos haciendo grandes, es natural. Pero me siento feliz de que un mexicano esté en la historia del Mundial con Cristiano Ronaldo y Messi (los otros seis Copas)”, indicó hace unas semanas.
A lo largo de su carrera, diversos entrenadores resaltaron las cualidades del ex americanista por ser “atajador y volador”, aunque consideraban, al mismo tiempo, que sus principales áreas de mejora radicaban en el manejo del área, el achique y las salidas para cortar centros cerca del arco.
“Al enterarme de su retiro recordé cuando Memo (de 16 años) lo subían a entrenar con nosotros en el América y destacaba considerablemente, al grado de escogerlo sobre el segundo portero. Ese es uno de los recuerdos con más cariño que tengo, el ver cómo surgió y se convirtió en el histórico guardameta que es, el cual salvó a México en Brasil 2014 al atajarle en múltiples ocasiones a Neymar Jr. Esa siempre fue una de sus principales virtudes”, explicó Raúl Potro Gutiérrez.
▲ El ex seleccionado nacional pasó a la historia como el único jugador mexicano en participar en seis mundiales. Además de ser el primer portero tricolor en migrar a Europa, donde defendió los colores del Ajaccio, de Francia, así como el Málaga y Granada, de España, y el Standard de Lieja, en Bélgica, al AVS, de Portugal, para cerrar su carrera en el AEL Limassol, de Chipre.Foto Cuartoscuro
“Gracias por tanto Memo. Muchos años de grandeza como ser humano y como arquero”, respondió Israel Reyes, defensor del América, al anuncio del ex arquero de Las Águilas.
El villano de muchos
Ochoa siempre dividió opiniones, desde quienes lo criticaban por no darle oportunidad a otros guardametas por cuestiones de patrocinadores y el apoyo de Televisa, hasta quienes destacaban su atrevimiento por irse a probar suerte a Europa en clubes modestos donde el principal villano siempre era el hombre debajo de los tres postes. Eso no cambió tras anunciar su retiro.
“Yo fui uno de los que siempre criticó tus llamados en años recientes, pero hay que reconocer que nunca te quedaste en tu zona de confort y dabas todo por la selección a pesar de las limitaciones. Muchas gracias, Memo”; “Ya era hora de que este cabrón le dejara el espacio a alguien más, fue bueno, pero ya no estaba para continuar”, comentaron usuarios en redes sociales.
Ochoa defendió los colores del Ajaccio en Francia y también vistió las camisetas del Málaga y Granada, de España. En la Serie A italiana jugó para el Salernitana y en la Liga de Bélgica fue el titular indiscutible del Standard de Lieja, mientras en Portugal estuvo en el AVS Futebol SAD. Cerró su carrera en el AEL Limassol, de Chipre. En total jugó en siete países diferentes y recibió más de mil goles.
“Yo iba a jugar con el PSG, antes de que lo compraran los jeques, ya tenía apalabrado irme a firmar el contrato. Pero vine a una Copa Oro con la selección mexicana y en una prueba de dopaje salí positivo a clembuterol y tras retrasarse la resolución del caso se cansaron de esperar y firmaron a otro portero”, reveló en una entrevista para un canal de YouTube.
En esta Copa del Mundo 2026, Ochoa fue suplente de Raúl Rangel, quien parece tomar el relevo del eterno arquero tricolor. El técnico Javier Aguirre le dio oportunidad al canterano americanista de disputar 13 minutos en el partido ante República Checa, y entonces fue ovacionado por el público.
Al final de ese duelo, el guardameta de los interminables rizos besó los postes del arco del estadio Azteca, antes de arrodillarse para ser abrazado por sus compañeros. Sabía que su carrera en el futbol había terminado.
“Nunca imaginé hasta dónde podía llevarme un sueño. Hoy sólo puedo mirar atrás con orgullo y decir: Gracias. Ha llegado el momento de quitarme estos guantes y por primera vez dejarlos en otras manos”, concluyó.
