Diyéis convierten baños y mercados en escenarios para rescatar los barrios de Japón
Afp
Periódico La Jornada
Jueves 23 de julio de 2026, p. 9
Tokio. En un baño público japonés con más de un siglo de historia, un diyéi mezcla música mientras hombres desnudos se bañan detrás de él y un grupo de estudiantes graba la escena. Éste es uno de los muchos negocios tradicionales de Japón amenazados por el desarrollo urbano y el declive demográfico. Sin embargo, los estudiantes quieren mostrar su valor transformándolo en un club temporal (pop up).
Su colectivo, Login.jp, hasta ahora ha publicado 30 videos en YouTube, “archivando digitalmente” pequeños negocios al transformar escenas cotidianas mediante la música ambiental creada por un diyéi.
Los dos fundadores del colectivo afirman que desarrollaron una sensibilidad especial hacia este patrimonio debido a sus orígenes. Jun Kim es de ascendencia coreana y Rihito Mizoguchi vivió durante muchos años en Estados Unidos.
Con su proyecto The Shoten (La pequeña tienda), también esperan utilizar la música para reconectar a los jóvenes con la comunidad local.
El colectivo publicó su primer video en 2025. Fue grabado en un mercado de pescado del distrito de Akabane, en Tokio, conocido por sus galerías comerciales de estilo retro.
“Cada barrio tiene su propia comunidad y su forma de hacer las cosas, así que hay que dedicar tiempo a hablar con los propietarios y aprender sobre la cultura que rodea su actividad”, señala Kim.
El diyéi Zendo, de 28 años, mueve la cabeza al ritmo de la música en el baño público situado en el distrito de Sumida, en Tokio, zona que conserva varios barrios tradicionales del casco antiguo.
“En un club convencional se bebe alcohol y se charla con los amigos, pero aquí, el hecho de darse un baño te lleva a un estado en el que realmente te concentras en la música”, precisa después de su sesión. “Es una forma completamente nueva de vivir la experiencia.”
▲ Diyéis ofrecen actuaciones como parte del proyecto Login.jp en el sauna Electric Water Heater, de Sumida, y en el taller de tintes Fujiya Somekobo, de Tokio.Foto Afp
El propietario del baño, Katsuhito Okubo, admite que al principio desconfiaba de la propuesta.
“Mucha gente sólo quiere organizar eventos aquí, pero, a medida que hablábamos, sentí que ellos realmente estaban tratando de comprender nuestro espacio de vida.”
Okubo, de 32 años, se hizo cargo del baño denkiyu (equipado con aparatos de estimulación eléctrica), que perteneció a su familia durante cuatro generaciones, después de enterarse de que estaba amenazado por un proyecto de demolición.
“Muchos edificios desaparecen prácticamente de la noche a la mañana y se convierten en solares vacíos. Los vecinos terminamos preguntándonos unos a otros: ‘¿Qué había aquí antes?”’, lamenta.
Él cree que el baño público es uno de los pocos lugares donde las personas aprenden el kyozai, acto de “coexistir y tolerar la presencia de los demás” sin necesidad de intercambiar una sola palabra.
“Hay clientes que vienen desde toda la vida. Pertenecen a una generación que vivió sin redes sociales; estas personas mayores nos enseñan el arte de convivir”, destaca.
El colectivo Login.jp afirma que su objetivo es ayudar al público a descubrir las historias de pequeños negocios como el de Okubo, y todo indica que lo está logrando. Uno de sus videos, grabado en una papelería de barrio, superó 2 millones de visualizaciones.
