De La Redacción
Periódico La Jornada
Domingo 12 de julio de 2026, p. 3
El cántico Wonderwall superó al grito vikingo Row. En un enfrentamiento entre Jude Bellingham y Erling Haaland como estrellas emergentes, el inglés sobrellevó mejor la tensión para marcar un doblete que le dio el triunfo por 2-1 en la prórroga a los Three Lions sobre Noruega y así, tras el sufrimiento, avanzar a las semifinales del Mundial 2026, donde pretenden romper una sequía de 60 años sin un cetro del orbe.
Bellingham resolvió el juego al minuto 93 del tiempo extra con un yerro del arquero Orjan Nyland, quien soltó el esférico en un disparo que fue aprovechado por el mediocampista inglés para mandar el balón a la meta. El gol le valió para sellar la victoria e irse ovacionado a los 110 minutos por una afición que cerró el partido con el coro “you are my Wonderwall”, de la canción de Oasis y que ya se ha convertido en el himno de esta selección.
“Hoy (ayer) nos complicamos muchísimo la vida. Tuvimos suerte”, dijo el técnico de Inglaterra, Thomas Tuchel, aunque celebró estar entre los cuatro mejores en la contienda por el título mundial.
Para Haaland fue su partido menos brillante del certamen en el cual sumó 7 tantos, uno menos que Messi. Se fue por primera vez sin marcar y debió salir de cambio en la prórroga ya exhausto por buscar la salvación de su equipo.
Sin embargo, los nórdicos se van como un plantel que robó reflectores y que dejó la promesa de convertirse en nueva potencia en este deporte. Noruega firmó su mejor participación en los cuatro Mundiales que ha disputado al llegar de manera inesperada a unos cuartos de final tras retornar al certamen luego de 28 años.
Todo era tensión en el estadio de Miami. Desde la mañana del sábado surgieron versiones de un posible cambio de horario del partido por una alerta de calor, pues se esperaba una temperatura de 33 grados centígrados con sensación térmica superior a los 40. No obstante, se mantuvo el plan original.
La comunidad del futbol no dejó pasar por alto el fallecimiento del sudafricano Jayden Adams, quien disputó el certamen hace unos días con su selección, por lo que guardaron un minuto de silencio previo al encuentro.
▲ El 10 inglés anotó así el del empate. En la prórroga sentenció el juego.Foto Ap
Jude lidera la remontada
Con el silbatazo inicial, llegó la batalla de dos titanes futbolísticos. En un frente estaba Inglaterra, que suele ser una eterna contendiente al título con selecciones de élite pero que sólo se ha coronado en 1966. Cualquiera de sus integrantes es referente, desde el goleador Harry Kane, Jude Bellingham, Declan Rice hasta el portero Jordan Pickford.
Del otro lado, la generación dorada de Noruega con elementos como Martín Odeegard. El líder es claramente Haaland, un jugador de 1.95 metros de altura, con características físicas y tácticas únicas, una estrella en las canchas y también en las redes sociales por su carisma al grado de generar una conexión peculiar con la afición mexicana que le pidió una revancha por la derrota del Tricolor ante los ingleses.
Y sí, Noruega abrió el marcador, aunque no fue con los botines de Haaland, quien ya había generado peligro. Mientras la zaga inglesa lo seguía, Andreas Schjelderup se arriesgó con un disparo de pierna zurda para sacudir las redes a los 36 minutos.
Fue entonces cuando Bellingham lanzó un mensaje: Inglaterra pelearía por la jerarquía que merece. El mediocampista recibió el balón, se internó en el área y disparó directo a la meta al 45+2 para equilibrar el marcador. La jugada desató polémica, pues supuestamente el esférico habría pegado en un cable de las cámaras de la FIFA, pero el organismo indicó que el sensor inteligente no mostró evidencia de que lo hubiera tocado y cambiara el movimiento de la pelota.
Noruega alcanzó las redes de nueva cuenta al retorno del descanso, aunque el tanto fue anulado. El silbante señaló a Haaland como responsable de una falta previa al gol.
Entre el nerviosismo, el juego se fue hasta los tiempos extra, donde Bellingham desplegó su potencial para dejar fuera a una Noruega que se va con dignidad.
