De la redacción
Periódico La Jornada
Miércoles 15 de abril de 2026, p. 7
El pasado 6 de octubre, la Ciudad de México despertó con una de las noticias musicales más estremecedoras de los recientes años: la visita de Rush al Palacio de los Deportes los próximos 18 y 20 de junio. Más que un anuncio sólo para fanáticos, es una invitación a mirar la historia de una banda que, desde 1968, ha acompañado a generaciones y que más de 50 años después, sigue enarbolando su bandera: lo obstinadamente auténtico no muere.
Desde Canadá, el tecladista y vocalista Geddy Lee, el guitarrista Alex Lifeson y el baterista-letrista Neil Peart, cultivaron desde el inicio una visión nítida: crear un rock progresivo capaz de sorprender y descolocar todo lo aprendido de la música. Esa combinación audaz y sumamente virtuosa no sólo definiría su identidad, sino que marcaría la historia de la música para siempre.
Con 58 años de trayectoria, el nombre de Rush continúa evocando conceptos esenciales: innovación, maestría y libertad, una mezcla que sigue encontrando eco profundo en México, un país con una curiosidad insaciable y un espíritu en constante movimiento.
Tres generaciones y una misma devoción
México figura como uno de los principales mercados de Rush, ocupando el puesto número nueve de los países con mayor cantidad de escuchas. Que sea el segundo país latinoamericano –y el único hispano– en esta lista, no sólo demuestra la fuerza del nexo, sino también la solidez de los puentes intergeneracionales. Rush no sólo ha trascendido, sino que ha prosperado en México.
Su música fue fundamental para la contracultura de los años setenta, explica Oswaldo Cásares, guionista y creador de contenido especializado en música y cine, pues siempre salieron de los cánones artísticos.
“El rock se convirtió en parte de la identidad de muchísimos mexicanos (…) hay un elemento profundamente simbólico en los vinilos. He escuchado a gente decir: ‘este disco lo escuchaba con mi papá’. Ningún fan regalaría uno de sus discos: su valor sentimental es invaluable”. explica Cásares.
En nuestro país, tres de cada 10 personas que escuchan Rush tienen entre 25 y 34 años, este sector representa la principal huella digital del grupo en plataformas. Los números se ligan a la experiencia: buena parte de sus oyentes son hijos y nietos de los primeros fanáticos de la banda.
“Rush es disciplina y camaradería”, resalta Cásares.
El impacto de la batería
La batería de Rush es, quizás, uno de los elementos más importantes y vindicativos en la historia de la música. A cargo del letrista y virtuoso Neil Peart, el músico trasgredió la figura del baterista tradicional que marca el ritmo, para convertirse en un arquitecto de lo instrumental.
▲ De izquierda a derecha el vocalista y tecladista Geddy Lee y el guitarrista Alex Lifeson.Foto cortesía de Richard Sibbald
Su batería se distingue por altos estándares técnicos, métricas irregulares y una notable independencia entre extremidades difíciles de emular. Peart utilizaba además una batería giratoria que integraba percusiones orquestales y acústicas; su grandeza no estaba en buscar elogios, sino en convertir la batería en una segunda voz.
Neil Peart ocupa el cuarto lugar en la lista de los “100 mejores bateristas de todos los tiempos” según los expertos de Rolling Stone. Entre solos de batería legendarios, filosofía, literatura y pericia, el legado de Peart es imperecedero.
La importancia de llamarse Anika Nilles
De acuerdo con la estadística, El Resumen de la Audiencia –que se calcula a partir datos de demografía y audiencia en Spotify, YouTube, Instagram y TikTok–, el mercado de Rush es esencialmente masculino, pues sólo dos de cada 10 oyentes son mujeres. De este registro se erige la importancia de un nombre: Anika Nilles, la baterista alemana que dará vida a las piezas de Rush en su gira Fifty Something Tour, tras el fallecimiento de Neil Peart en junio de 2020.
No hay secreto oculto en referir que la participación de las mujeres ha ido in crescendo de forma paulatina, pero sostenida en la música. En entrevista, Paulina Villarreal, baterista de la banda The Warning y reconocida como Mejor Baterista de Rock 2025 por Modern Drummer, acota: “Anika es una gran baterista y una gran inspiración mía, estoy segura de que, aunque no he visto el show, le hará honor a la banda”.
Desde la visión de Villarreal, las mujeres bateristas han comenzado a ocupar representación en distintos géneros musicales y ataja que este reconocimiento se extiende a todas las mujeres artistas que en el rock han ganado cancha, pues en este espacio tiende a “ser menos común y más menospreciado.
“Me encanta que las mujeres tengamos cada vez más espacios para expresarnos artísticamente. La música es para todos y para todas, y así se debe de vivir”, concluye.
Todo está puesto para que el regreso de Rush a México sea histórico en todos los sentidos, dejando en claro que su trascendencia es y seguirá siendo progresiva.
