▲ El divo de Linares, de 82 años, dará otro concierto en el recinto de Polanco el próximo sábado.Foto Germán Canseco
Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Jueves 16 de abril de 2026, p. a31
Fue una gran noche para Raphael y para esa multitud que lo ha acompañado durante décadas, obnubilada aún por el hechizo de su presencia y el prodigio de una voz con la que el tiempo ha sido benevolente.
El eterno Divo de Linares, en su negro atuendo, que es su sello personal, regresó anoche al Auditorio Nacional como parte del Raphaelísimo Tour 2026. La expectación era palpable. ¿En qué condiciones vendría? Son 82 años a cuestas y más de medio siglo de carrera.
La incógnita se despejó cuando, a las 8:35 de la noche, el oriundo de Jaén apareció en el escenario con garbo y pasos medidos, como torero partiendo plaza. Entre ovaciones frenéticas que nunca cesaron, dio cuenta de La noche, el primero de 27 temas.
La declaración de principios llegó pronto, con el segundo: Yo sigo siendo aquél sonó potente y firme, por si alguien albergaba dudas. “¡Yo sigo siendo aquél, el mismo, el de siempre!”, enfatizó ante los alaridos de los que prácticamente llenaron el coloso de Reforma, que lo aplaudieron a rabiar, que corearon su nombre infinidad de ocasiones y lo acompañaron a grito pelón en varias canciones.
Con las tablas de un sabio actor, el cantante español se apoderó del escenario desde el principio. No fue necesario ese histrionismo exacerbado que otrora lo distinguiera ni interactuar con el público más allá de los agradecimientos con pequeñas reverencias.
La velada fue una sucesión de éxitos, como Cierro mis ojos y Digan lo que digan, y la audiencia se desgañitó al reconocer esos temas que son parte de su sangre y paisaje emocional. Mi gran noche se convirtió en un grito de guerra coreado por esa festiva marea humana.
Hubo instantes de remanso, como con Amo y Si no estuvieras tú, acompañados con piano y violín, ante un silencio sepulcral. Raphael suple con oficio los momentos en que la voz se aquieta, pero también se crece al desafio: Los hombres lloran detonó de nuevo el frenesí.
Pero el momento climático llegó con Cuando tú no estás, otro ícono de su repertorio que hizo explotar el aplauso más hondo de la velada. El propio Raphael ovacionó su faena vocal.
Un sueño a los 75 años
El andaluz tomó la palabra por primera y única vez para agradecer a México y presentar La llorona, que el público coreó de forma angelical. El concierto recobró brío con Estar enamorado y En carne viva, mientras las luces de los teléfonos móviles iluminaban la sala como luciérnagas.
Entre los asistentes, Rosario Valadez, de 75 años, confesaba: “Es mi primera vez, un sueño. A lo mejor es la última oportunidad de disfrutarlo”. Como ella, muchos de los ahí reunidos pertenecían a la “juventud acumulada” y llevaban décadas esperando este instante.
Tras poco más de hora y media, Raphael cerró con Escándalo, precedida de Yo soy aquél y una serie de antiguas fotografías personales proyectadas en las pantallas. “Y estoy aquí, señores, un año más”, espetó. Si algo quedó claro en esta gran noche es que hay Raphael para rato. Su próxima presentación en este recinto será el 18 de este mes a las 20 horas.
