El teatro es como hacer el amor: “es la misma persona pero todas las noches es diferente”
▲ La actriz Mónica Huarte. Imagen promocional de la comedia Nunca he estado en Dublín, que tendrá temporada del 6 de mayo al 8 de julio en el Foro Shakespeare.Foto cortesía de producción
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Jueves 16 de abril de 2026, p. 7
Actriz de teatro, cine y televisión Mónica Huarte, celebra 30 años de trayectoria con esa pasión que le ha permitido encarnar diversos personajes, con los cuales ha dado vida a mujeres con diversas máscaras o de personalidades extremas porque “hago todo lo que me pongan”.
Para festejar, Huarte, lo hace trabajando “con esa energía juvenil” que la caracteriza y prepara su participación en la comedia Nunca he estado en Dublín, donde interpreta a Luz María, una madre de familia que durante una noche de Navidad revela su esencia. En la obra, dirigida y adaptada por Marco Pacheco, que tendrá temporada a partir del 6 de mayo en el Foro Shakespeare, la actriz estará acompañada por Silverio Palacios, Daniela Méndez y Miguel Tercero.
La actriz, quien también ha incursionado en el doblaje y la conducción, comentó a La Jornada: “este año justo cumplo 30 años de actriz, ¿qué locura, verdad? Y ha sido un camino que agradezco porque ha sido muy fructífero, generoso, lo cual tiene que ver con mi pasión, disciplina y el amor que le tengo a la actuación. Hay mucha gente que tira la toalla al tercer año y yo sigo aquí feliz tres décadas después”.
Cuando leí esta obra, prosiguió Huarte, “pensé que era la indicada para celebrar con este texto que es tan divertido y regresar a la comedia que me hace tan feliz, me parece perfecto”.
Como pez en el agua
Recordó que La Chío, su personaje de la serie 40 y 20, “ha sido muy querido por la audiencia, pero mis interpretaciones favoritas han sido las de película Señora influencer, así como de la obra Constelaciones. Para esta última venía de una desilusión porque me habían dado un personaje y luego me lo quitaron; estuve bien sacada de onda, pero levanté dicho montaje para sacarme la espina y me dio más de lo que imaginé”.
El teatro, afirmó, es el formato donde se siente como pez en el agua, al que le sigue el cine y la televisión. “Es un escenario teatral estás con el público en vivo; los sientes y escuchas reír o llorar. Es hermoso; ninguna función es igual y es como hacer el amor: es la misma persona, pero todas las noches es diferente”.
En el contexto de sus 30 años como actriz, a la par, se presentará en La comedia de las acotaciones, de Gerardo Mancebo; con funciones de jueves a domingo en el Centro Cultural Helénico y, con ésta serán dos obras de teatro que tendré al mismo tiempo”, en las cuales intercalará personajes y seguirá dando todo sobre las tablas.
“Soy una nerdaza”
Huarte, quien sabe “que representar a seres humanos es lo más complicado que hay” constantemente toma talleres porque “soy una nerdaza; me voy a España, Los Ángeles porque todo el tiempo me estoy preparando”. Aunque, aceptó, que aún le faltan por interpretar a más mujeres de época.
En el caso del montaje Nunca he estado en Dublín, la actriz lo definió como “un texto divertido sobre una familia que se reúne la noche de Navidad para recibir a su hija, a quien no han visto durante tres años y tremendo follón que se arma porque los papas van a tener una sorpresa que no se esperaban con este encuentro”.
Su personaje de Luz María, detalló, “es una mamá controladora como ella sola; trata pésimo al marido, lleva su casa, pero es una mujer rota porque además de la ausencia de su hija, tiene un hijo que no acepta que su ex mujer ya no lo quiere y a su nieto no lo ve nunca. Sin embargo, tiene máscara de yo todas las puedo, pero poco a poco durante la cena se despoja de la careta”.
Por su parte, Silverio Palacios quien encarna a Javier comentó: “esta es una obra para reflexionar muchísimo acerca de la nueva ingeniería social que necesitamos en términos de inclusión, porque nos hemos tardado históricamente en abordar cuestiones sobre los valores de la diversidad; en el orden familiar hay que renovar las estructuras para que todas las expresiones humanas quepan” en ese contexto.
Actualmente “tenemos que aprender a asimilar y ser empáticos con las nuevas formas de pensar; porque de pronto el mundo evolucionó, llegó la tecnología y la comunicación se hizo más rápida y entonces los sentires, fue eminente que se abrieran al mundo y se expresaran en forma transparente. Pero todavía tenemos un nivel de oscurantismo, con el que fuimos formados, pero nos toca enfrentarlo en esta época y hacernos responsables”.
Sobre su papel, Daniela Méndez detalló: “Verónica es la hija de una familia que tiene problemas por falta de comunicación; es lesbiana y descubren su homosexualidad en una reunión donde se desata un rollazo de problemas. Esta historia gira en torno a la aceptación de uno mismo y la validación familiar a alguien que es diferente”.
En este “juego” que Verónica establece también interviene su hermano ficticio, interpretado por Miguel Tercero, quien explicó sobre su rol de Martín: “Lo interesante de este personaje es que funciona como árbitro conciliador en varios conflictos de la obra. Trata de recuperar la relación con su hermana y de que las cosas no se incendien; también choca bastante con la cerrazón de mis papás, quienes son de generaciones lejanas y no aceptan que sus hijos ya están haciendo su vida y tiene formas de pensar diferentes”.
Nunca he estado en Dublín, cuyo texto original es de Markos Goikolea, se ha montado con éxito en España y Argentina y tendrá temporada del 6 de mayo al 8 de julio, con funciones los miércoles a las 20:30 horas en el Foro Shakespeare, ubicado Zamora 7, colonia Condesa.
