▲ La actriz alemana Sandra Hüller en CannesFoto Afp
▲ Fotograma del documental El partido.Foto Ap
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Periódico La Jornada
Viernes 15 de mayo de 2026, p. 8
Cannes. En 1933, el gran escritor alemán Thomas Mann abandonó su país con la llegada de Hitler. Fatherland, presentada este jueves en Cannes, revive su regreso del exilio dieciséis años después, a una Alemania fracturada entre Este y Oeste, donde se le exige tomar partido.
Candidata a la Palma de Oro, la película en blanco y negro del polaco Pawel Pawlikowski (Cold War, Ida) logra condensar, en apenas una hora 22 minutos, las tensiones de un país en plena desnazificación y los dilemas del escritor más importante de Alemania, acompañado por su hija Erika, interpretada por Sandra Hüller.
“Todavía hoy en Alemania hay quienes reprochan a Thomas Mann haber huido, y otros que lo consideran un gran antifascista”, explicó a Afp la actriz alemana durante una mesa redonda en Cannes, donde brilló en 2023 con Anatomía de una caída.
A través del regreso del Nobel de Literatura de 1929, interpretado por Hanns Zischler, Fatherland examina una sociedad alemana atravesada por silencios y omisiones sobre el nazismo y la Segunda Guerra Mundial.
Zischler, nacido en 1947 entre las ruinas de Núremberg, lo vivió en carne propia.
“Lo extraño es que enfrentábamos una realidad que nadie explicaba. Las ruinas que veíamos eran casi mitológicas”, contó el actor. “Claro que había habido bombardeos, pero ¿por qué? Todo lo anterior era un misterio”.
Marcada también por el destino trágico de uno de los hijos de Mann, Fatherland resuena con los debates que atraviesan Cannes y el mundo del cine sobre el papel de los artistas en tiempos convulsos.
La película muestra a un Thomas Mann atrapado entre dos bloques ideológicos, acusado tanto de apoyar a Estados Unidos –que lo naturalizó en 1944– como de ser parte de una “quinta columna” al servicio de Stalin.
“Como artista, siempre se puede elegir no traicionarse”, afirma Hüller, aunque reconoce que es más fácil cuando se ocupa “una posición privilegiada”.
La mano de Dios
La famosa mano de Dios de Diego Maradona fue una de las estrellas de este Festival de Cannes, con el estreno del documental El partido, que reconstruye el emblemático encuentro entre Inglaterra y Argentina en el Mundial de México de 1986.
La cinta, que cuenta con la participación de algunos de los legendarios jugadores de aquel partido, como Gary Lineker y John Barnes para la selección británica y los albicelestes Jorge Valdano y Jorge Burruchaga, se presentó el miércoles en el certamen francés, fuera de competición.
En 91 minutos –los mismos que duró el partido–, los argentinos Juan Cabral y Santiago Franco hacen una radiografía de aquel encuentro de cuartos de final que pasó a la historia por dos goles de Maradona, el de la mano de Dios y el del siglo, y que se zanjó 2-1 con victoria argentina.
En el minuto 51, Maradona abrió el marcador con un controvertido gol en el que utilizó una mano para desviar el balón a la red.
Apenas unos cuatro minutos más tarde, Maradona anotó el que ha sido llamado el gol del siglo, al eludir a medio equipo inglés a la carrera y definir ante la salida del arquero Peter Shilton.
Lineker descontó sobre el final, al minuto 81, pero ya la suerte del partido estaba sellada.
“En ese partido está toda la justicia, las injusticias, la belleza… en una especie de olla a presión”, dicen los directores en una entrevista con Afp.
“Ese partido contiene todos los partidos posibles de la historia”, rematan.
En el documental, ocho de los protagonistas de aquel histórico encuentro rememoran las imágenes del partido mientras van comentando momentos especiales.
Contactarlos y convencerlos no fue tarea fácil, admiten los cineastas, pero “sabían que habían vivido un evento histórico de gran trascendencia mundial, y había ganas de charlar de eso.
“Gary Lineker al principio decía: ‘pero, ¿de qué vamos a hablar si ya hablamos de todo lo que hay?’”, recuerdan sonriendo.
Pero al ver las primeras imágenes y la visión que querían proyectar los autores, acabaron participando.
“Amigos del colegio”
Al final, parecían “amigos del colegio que no se ven desde hace años”, recuerdan.
Para el rodaje de ese encuentro, que se hizo en Madrid, separaron a los equipos “porque no queríamos que se juntaran más que frente a la cámara” para poder capturar ese momento.
El documental desgrana numerosas anécdotas previas al partido, como las camisetas que improvisaron los argentinos, que decidieron cambiar porque eran demasiado calurosas. Tuvieron que coser el escudo a última hora.
Una de las dos camisetas usadas por Maradona acabó en manos de un jugador británico (Steve Hodge) y hace unos años fue subastada por más de siete millones de libras esterlinas.
En otro momento de la película, se cuenta la charla que tuvieron el técnico argentino Carlos Bilardo y Julio Olarticoechea (que había dejado la selección) en un peaje meses antes del partido para convencerle de volver.
Al final, Olarticoechea jugó y fue el autor del nucazo de Dios, que evitó el segundo gol de los ingleses, el que habría sido el empate.
Para Cabral y Franco, la idea era mostrar este partido, tantas veces analizado y comentado, “desde un ángulo nuevo” y explicar tanto a argentinos como ingleses el otro lado de la historia.
La cinta también muestra, mediante imágenes de archivo, el contexto explosivo de la guerra de las Malvinas y la crisis que desató entre las dos naciones cuatro años antes del Mundial.
“Hay el aspecto casi político-diplomático de hacer una película que sea balanceada entre Argentina e Inglaterra, pero también que le interese al resto del planeta”, dicen. “Es una mirada muy purista, planetaria”.
Volar en clase económica
Militantes ecologistas instan a las estrellas del cine a optar por el tren o por vuelos en clase económica para viajar al Festival de Cannes, y a dejar de lado los jets privados, responsables según ellos del consumo de 200 mil toneladas de queroseno el año pasado.
“El hecho de que personas ricas y famosas quemen un combustible que se ha vuelto escaso para acudir a un festival de cine no sólo demuestra ceguera, es obsceno”, declaró Anthony Viaux, ex piloto de Air France y uno de los firmantes del llamamiento.
El año pasado, 750 jets privados transportaron a estrellas de todo el mundo y a dirigentes de los estudios de Hollywood a Cannes, según estimaciones de la ONG Transport and Environment (T&E).
“Es el equivalente al consumo de combustible necesario para transportar a 14 mil pasajeros entre París y Atenas”, afirmó a Afp Jérôme du Boucher, responsable de aviación en T&E.
La organización pide al gobierno francés que prohíba los jets privados “en un contexto de crisis climática y de choque petrolero”, mientras la guerra en Oriente Medio ha desencadenado una crisis energética mundial.
Katie Thompson, antigua piloto de aviones privados, insta a las estrellas a seguir el ejemplo del actor de Narcos, el chileno-estadunidense Pedro Pascal, quien tomó un vuelo comercial para Cannes el año pasado.
“Pedro Pascal vino a Cannes en clase económica. No hay razón para que los demás no hagan lo mismo”, dijo.
“En un momento en que enfrentamos penurias de combustible, parece absolutamente evidente que este queroseno debería reservarse para usos más esenciales”, añadió Jérôme du Boucher.
