El incendio que ha arrasado 42.000 hectáreas en el suroeste de Francia y que ha provocado la evacuación de 220.000 personas sigue activo este lunes, aunque se mantuvo “en general estable” a lo largo la noche del domingo, “sin cambios significativos que destacar” tras varios días de rápida progresión, según ha avanazado este lunes la delegación de Gobierno del departamento de Gironda.
Sin embargo, aunque en las últimas horas la situación parece encaminarse hacia una tregua temporal con menos focos activos, las autoridades francesas temen los efectos de una nueva ola de calor, prevista a en la región a partir del martes, con temperaturas máximas de hasta 40 °C y vientos algo menos fuertes pero más secos, según las previsiones. “[Será] una carrera contrarreloj antes de la subida de temperaturas prevista”, ha afirmado el portavoz de los bomberos franceses, Eric Brocardi, entrevistado el lunes por la mañana en la radio pública France Inter, en relación a las labores de extinción en los próximos días.
“Un fenómeno nunca antes observado en Francia”
Los expertos también señalan que la evolución de este incendio resulta particularmente difícil de prever, ya que ha generado un pirocumulonimbo –una nube creada como resultado de una potente fuente de calor– y está creando unas condiciones meteorológicas propias. “Es una situación totalmente inédita”, aseguró hace unos días el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez. “Nunca habíamos visto algo así, un incendio convectivo [capaz de generar su propio viento] de esta magnitud”.
“Hacia las 18:20 del viernes, el incendio se transformó en un pirocumulonimbo, un fenómeno nunca antes observado en Francia”, explicó Marc Vermeulen, el director del Servicio Departamental de Lucha contra Incendios y de Rescate de Gironda, en una rueda de prensa, en la que equiparó esta nube a una “tormenta de fuego”. Se trata de “incendios extremos, caracterizados por unas condiciones meteorológicas extremadamente favorables a la combustión y a la propagación”, precisó el servicio público Météo France en un comunicado el fin de semana. Estas condiciones meteorológicas implican una sequía grave, que convierte la vegetación en “una gran cantidad de combustible disponible” para que estos incendios “puedan alimentarse de energía suficiente”.
“[Son] incendios extremos, caracterizados por unas condiciones meteorológicas extremadamente favorables a la combustión y a la propagación
Météo France
De hecho, el incendio, que ha reducido a cenizas más de 240 viviendas y ha dejado 84 bomberos heridos, ya se perfila como uno de los más graves registrados en Francia desde la Segunda Guerra Mundial. A modo de comparación, el gran incendio que arrasó el bosque de las Landas en 1949, el más letal de la historia del país, calcinó unas 50.000 hectáreas.
El avance
El fuego se declaró el pasado miércoles en la localidad de Saumos, al oeste del departamento. Un incendio que “parece tener su origen” en unos trabajos de desbroce “que habían comenzado poco antes”, según informó este lunes Renaud Gaudeul, fiscal de Burdeos, ante los micrófonos de Franceinfo. El fiscal dijo que es necesario “analizar en qué condiciones se llevaron a cabo esos trabajos”, aunque según los primeros datos de la investigación, “los responsables no infringieron la normativa vigente en ese momento”, También precisó que la investigación se encuentra aún en sus primeras etapas.
Las llamas amenazaron en primer lugar la península de Cap-Ferret, en la costa atlántica, y después los alrededores de la turística bahía de Arcachon, antes de aproximarse el domingo a sólo unos 15 kilómetros de la zona metropolitana de Burdeos. En las últimas horas, el incendio se había desplazado hacia el sureste, en dirección a Marcheprime, una localidad situada en la línea ferroviaria entre Burdeos y Arcachon —que ha quedado cortada— cerca de la autopista A63, cerrada el domingo por la noche entre Burdeos y el País Vasco.
La portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, aseguró el lunes por la mañana que “la evacuación de Burdeos no está prevista” en este punto. Bregeon también señaló que se estaba monitorizando con “gran atención” las distintas instalaciones industriales o de almacenamiento de sustancias peligrosas situadas en las zonas de Gironda cercanas al incendio activo.
