A finales del siglo XIX, era la segunda ciudad más importante de Catalunya y eso la ha hecho un museo al aire libre del modernismo, además de ser cuna de uno de los arquitectos por excelencia de este estilo como fue Antoni Gaudi, que nació en la localidad el 25 de junio de 1852.
Hablamos de Reus, en la provincia de Tarragona, que además de ofrecer una de las rutas modernistas más relevantes de Catalunya y de ser donde nació Gaudí, es también la localidad que es considerada cuna del vermut en España.
Casa natal de Gaudí
En el número 4 de la calle Sant Vicenç de Reus fue donde vino al mundo Antoni Gaudi, el que sería el máximo representante del modernismo catalán. En esta casa solo se puede ver una placa conmemorativa, pero es actualmente propiedad privada y no se puede visitar por dentro. En la planta baja estaba la calderería de su abuelo, lo que para muchos supone que influyó en su visión tridimensional y su trabajo con metales. Cerca de ella se encuentra la escultura ‘Gaudí Nen’, en la plaza de la Patacada, que es un homenaje a su infancia en la localidad.
En la iglesia prioral de San Pedro es donde fue bautizado, como se conoce gracias a que se conserva su partida de bautismo en el Archivo Histórico Arquidiocesano de Tarragona. Se llegó a asegurar que el diseño de las escaleras del campanario sirvió de inspiración para las escaleras que Gaudí proyectó años después en las torres de la Sagrada Familia.
Plaza de Prim y el teatro Fortuny
Uno de los centros neurálgicos de Reus es la Plaza de Prim, corazón comercial y social, que recibe este nombre debido al monumento de bronce con el general Prim a caballo que domina el lugar. El general nació en la localidad y fue uno de los militares y políticos más influyentes del siglo XIX en España, siendo clave en la Revolución de 1868 que destronó a la reina Isabel II.
En esta plaza se sitúa uno de los principales edificios de la ciudad, el Teatre Fortuny, que fue inaugurado en noviembre de 1882 y ofrece un ejemplo de la importancia económica de la ciudad. Su nombre se debe al pintor local Mariano Fortuny i Marsal, y fue construido por Francesc Blanc, aunque se llegó a decir que fue ofrecido a Gaudí y rechazó el proyecto por bajos honorarios. Tiene elementos barrocos, capacidad para 850 espectadores. Tras décadas de esplendor, se deterioró y funcionó como sala de cine hasta que fue recuperado y reinaugurado en 1988 con un concierto de Montserrat Caballé.
La Casa Navàs, la joya modernista
Una visita imprescindible de Reus es la Casa Navàs, considerada una joya modernista debido a que es la única que conserva su interior original intacto. Proyecta por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner entre 1901 y 1908, está ubicada en la plaza Mercadal y fue un encargo del comerciante de tejidos Joaquim Navàs, pudiéndose apreciar en su planta baja la antigua tienda de telas, con su mostrador y estantes originales. Durante la Guerra Civil, un bombardeo en 1938 destruyó la torre esbelta que coronaba la esquina del edificio, que actualmente se está reconstruyendo para devolverle su aspecto original.
Ruta del Modernismo
Pero la Casa Navàs no es el único ejemplo del modernismo catalán en Reus, sino que hay muchos más ejemplos, siendo una de las cunas de este estilo por haber tenido una explosión económica destacada y ser la segunda ciudad de Catalunya a finales del siglo XIX, debido al comercio textil y la exportación de aguardiente y frutos secos. En ella nacieron además figuras destacadas además de Gaudí como fue Lluís Domènech i Montaner, que levantó edificios como la Casa Rull, inspirada en motivos medievales, la Casa Gasull con tintes novecentistas y mosaicos de cerámica. Otros edificios que merece la pena visitar son la Casa Punyed, Casa Querol, Casa Serra, Casa Grau, Casa Sagarra o la Casa Laguna, además del Institut Pere Mata, a las afueras.
Ruta del Vermut
Además de Gaudí y el modernismo, el vermut es la otra joya de la corona de Reus. La ciudad fue la puerta de entrada de esta bebida a mediados del siglo XIX aprovechando que ya era una potencia en la producción de aguardiente, siendo famoso el dicho ‘Reus, París y Londres’ como fijador de precios. Fue en 1892 cuando Joan Gili registró la primera marca de vermut en la ciudad, siguiendo luego Yzaguirre y Rofes, que consolidaron la industria.
Actualmente destacan como ‘Vermut de Reus’ a productores como Miró, De Muller, Iris, Olave o Cori, y se distingue principalmente por un sabor más dulce y menos amargo frente a los italianos o franceses, con una personalidad en la que se marca un equilibrio entre la tradición artesanal y la paleta aromática mediterránea. Se pueden visitar el Museu del Vermut o la Antigua Fábrica Rofes, con grandes barricas originales.
