▲ Destacó la trascendencia del Diez para ayudar a sus equipos.Foto Cortesía Fernando Signorini
▲ Diego tuvo un seguimiento biomédico antes de la justa de 1986.Foto Cortesía Fernando Signorini
Erendira Palma
Periódico La Jornada
Domingo 5 de julio de 2026, p. 3
Para ganar el Mundial de 1986, Diego Armando Maradona entrenó para enfrentar a rivales en la cancha y también la altura de 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar de la Ciudad de México. El preparador físico Fernando Signorini recuerda que en ese entonces Argentina llegó al país 28 días antes del inicio del torneo para adaptarse con el método del ciclista Francesco Moser, quien recurrió a las investigaciones científicas más avanzadas para imponer un récord en el velódromo de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixiuhca.
Esa preparación a largo plazo, que incluso comenzó meses antes con un seguimiento biomédico de Maradona en Italia, sería imposible para este Mundial, lamenta Signorini.
Como especialista, considera desafortunado hacer un torneo de tal exigencia en tres países con condiciones climatológicas diferentes, lo que representa para México una importante ventaja frente a Inglaterra en los octavos de final.
“El experimento (de jugar en tres países el Mundial) tiene que ver con el negocio. El futbol tiene que ser de los futbolistas. Pero bueno, hoy importa más ese negocio que otra cosa. La Federación Mexicana es muy potente, tienen más de 130 millones de aficionados”, dice en llamada telefónica con La Jornada.
“En 1986 llegamos a México con tiempo suficiente para adaptarnos a la altura, algo que no pasa ahora. Es inadmisible que la FIFA haya permitido a México jugar casi todos sus partidos en el estadio Azteca, no se respetan los principios básicos del fair play”, indicó.
El Tricolor salió sólo de la Ciudad de México para enfrentar a Corea del Sur en Guadalajara. El resto de los encuentros han sido en el recinto capitalino con su afición.
Los ingleses arribaron a esta ciudad apenas 48 horas antes del partido, procedentes de Kansas City donde instalaron su centro de entrenamiento a 277 metros a nivel del mar. Un lapso insuficiente para adaptarse, indica Signorini.
El propio especialista sabe lo que es enfrentar a un plantel como los Three Lions, que fueron rivales de Argentina en los cuartos de final de 1986. El partido guarda los dos tantos más trascendentales de Maradona en su historia: la mano de Dios y el Gol del Siglo.
“En aquel momento Argentina tenía fundamentalmente a un Diego que terminó siendo el jugador más importante para ganar una Copa del Mundo. Nunca nadie como él ha tenido tanta trascendencia a la hora de ayudar a su equipo. Aunque me quedó con algo que no termina de agradarme. El primer tanto fue ilícito y ahora con el VAR sería anulado”, acepta.
“Cada partido es una nueva aventura. Hoy Inglaterra es un equipo considerado sin duda como candidato, pero no creo que llegue a semifinales”, analiza.
Signorini reconoce que ciertos episodios extra cancha le han incomodado de este Mundial, como la discriminación de Estados Unidos a los jugadores iraníes. Sin embargo, prevalece esa pasión por el juego, una vehemencia que lo lleva a disfrutar la pureza de la competencia en el campo mientras admira el obsequio que le ha dado la tecnología a los futbolistas para extender sus carreras, algo inimaginable cuando trabajó con Maradona.
“Lo que más me llama la atención es la licencia de Lionel Messi con 39 años jugando en un nivel que se me antoja bastante difícil de encontrar, pero también están Luka Modric y Cristiano Ronaldo. La trayectoria del futbolista profesional se ha alargado bastante debido a los cuidados, el aporte científico y recuperación de lesiones”, señala.
“Es sorprendente esa vigencia de Leo”, remata con un tono que deja escapar el ánimo por una nueva Copa del Mundo para la Albiceleste y Messi, uno de los herederos futbolísticos de Maradona.
