Braulio Carbajal
Periódico La Jornada
Viernes 26 de junio de 2026, p. 17
El Banco de México (BdeM) anticipa que la actividad económica se expandirá en el segundo trimestre de 2026, luego de la contracción que se dio entre enero y marzo. Advirtió que pese a que hay condiciones para seguir creciendo, persisten “importantes riesgos” a la baja.
El instituto central señaló lo anterior ayer al dar cuenta de su reunión de política monetaria, en la que por unanimidad la junta de gobierno decidió mantener el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día, aquella que determina el precio al que se financian empresas y familias, en 6.5 por ciento.
La decisión, dijo, tomó en cuenta los niveles observados del tipo de cambio, falta de demanda y grado de restricción monetaria implementado. “La junta considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual”, al juzgar que la postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados del contexto internacional.
Resaltó que entre abril y la primera quincena de junio, la inflación general descendió de 4.45 a 3.55 por ciento, resultado del comportamiento tanto de la inflación subyacente (que excluye los productos más volátiles) como de la no subyacente.
La primera pasó de 4.26 a 4.12 por ciento en ese lapso. Las expectativas de inflación general para el cierre de 2026 mostraron disminución marginal, mientras las de mayor plazo permanecieron relativamente estables en niveles por arriba de la meta de 3 por ciento.
Los pronósticos de inflación general se ajustaron a la baja para el segundo trimestre del año (de 4.1 a 4 por ciento) ante niveles menores a los previstos en el componente no subyacente. El banco central mantiene su expectativa de que la inflación general converja a la meta en el segundo trimestre de 2027.
Balance de riesgos
El balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación conserva un sesgo al alza. Entre los factores de riesgo al alza figuran disrupciones derivadas de políticas comerciales o conflictos geopolíticos, la persistencia de la inflación subyacente, afectaciones climáticas, presiones de costos y tendencia a la depreciación del peso. A la baja, el banco central señala la posibilidad de actividad económica menor a la anticipada en México o Estados Unidos, menor traspaso de aumentos en costos y menores presiones cambiarias.
En el plano externo, la actividad económica global se habría expandido en el segundo trimestre a un ritmo similar al del trimestre anterior. No obstante, persiste la incertidumbre asociada con el conflicto en Medio Oriente, aunque las negociaciones recientes apuntan hacia una solución.
Analistas de Banamex estimaron que la tasa se mantendrá en 6.5 por ciento durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027. La institución señaló que, dado el sesgo que percibe en la mayoría de la junta de gobierno, la probabilidad de que el siguiente movimiento sea un recorte es más elevada que la de un incremento.
Los analistas advirtieron que persiste divergencia entre las proyecciones de inflación de mediano plazo del banco central y las del consenso de analistas, particularmente en torno a la convergencia a la meta: mientras el BdeM proyecta 3 por ciento para el segundo trimestre de 2027, las estimaciones del consenso para el cierre de ese año se ubican en un rango de 3.8 a 3.9 por ciento.
Valores Mexicanos señaló que la pausa unánime marca un punto de inflexión tras el ciclo de recortes iniciado en marzo de 2024 y que la trayectoria futura de la tasa dependerá en buena medida de la velocidad con que la inflación subyacente complete su descenso, el entorno económico interno y la evolución de factores externos, como la postura de la Reserva Federal y las tensiones geopolíticas.
