▲ La estadunidense en Los caballeros las prefieren rubias. Foto Ap
Para el querido Pepe Návar, a un año de su partida
M
arilyn Monroe nació hace un siglo, un 1º de junio de 1926 y su concepción de mito erótico sigue vigente; tan sólo un barniz para cubrir el candor y la falta de amor en una de las mujeres más fascinantes de la pantalla. Protagonista de Los caballeros las prefieren rubias, junto a la bella Jane Russell, o Una Eva y dos Adanes, con Jack Lemmon y Tony Curtis, su vida, muerte y relaciones amorosas son aún un misterio y su último filme: Los inadaptados (1961) al lado de Clark Gable y Montgomery Clift, parece hecho a la medida de sus sueños rotos; la angustiosa búsqueda de la felicidad y el fracaso sentimental.
Más allá de su belleza y sus películas, fue su deceso ocurrido entre 4 y el 5 de agosto de 1962 lo que generó múltiples especulaciones y en el que se vieron involucrados los hermanos Robert y John F. Kennedy y la mafia misma. Aquella joven de ideas progresistas que pasaba como una rubia tonta de cuerpo espectacular, conocía algunos de los secretos más íntimos de los Kennedy, como el hecho de que éstos, junto con la CIA y Sam Giancana, líder de la mafia de Chicago, planeaban asesinar a Fidel Castro para recuperar el control de la isla.
A fines de julio, en el hotel Cal-Neva en Lake Tahoe, propiedad de Frank Sinatra, entró en un estado depresivo que aumentó con el consumo de alcohol y pastillas; el cantante decidió sacarla de ahí y enviarla de regreso a Los Ángeles, donde radicaba. El 4 de agosto por la noche, Marilyn se comunicó con su amiga Jeanne Carmen –actriz reina de la Serie B– y le contó que una mujer llamó diciéndole que dejará a Bob Kennedy. Más tarde, se comunicó con su siquiatra, el doctor Greenson, y le comentó a éste que mantenía relaciones con hombres importantes del gobierno y que uno de ellos la visitaría esa noche.
En la medianoche del 5 de agosto, el ama de llaves vio luz en la recámara de Marilyn. Llamó a su puerta, intentó abrir, pero no pudo y le habló al doctor Greenson, quien acudió casi al momento, rompió la ventana del dormitorio y entró: Marilyn yacía muerta. La policía llegó a las 4:25 de la mañana y el médico que los acompañaba confirmó que se trataba de un suicidio…
Semanas atrás, John F. Kennedy decidió terminar con Marilyn y envío para ello a su hermano Bob, quien acabó involucrándose con ella. El 4 de agosto de 1962, poco antes de la medianoche recibió la visita de Bob y peleó con él. Y, aunque la versión oficial establece que el ama de llaves llamó a Greenson alrededor de las 3:35 de la madrugada, ésta le contó otra versión al primer oficial de la policía: todo sucedió, según ella, cerca de la medianoche. Sin embargo, no recordaba por qué esperó hasta las 3:35 horas para localizar al doctor y a la policía a las 4 horas. ¿Qué sucedió en ese lapso de poco más de tres horas?
Una evidencia clave la aportó George Schaefer, dueño de la compañía de ambulancias que recogió a Marilyn. Según él, fue llamado cerca de la medianoche al domicilio de la actriz y ella seguía viva y fue trasladada al Hospital de Santa Mónica. Los registros de esa noche ya no existen y la autopsia no revela nada acerca de revivirla. Al parecer, Marilyn fue regresada muerta a su casa y allí se montó la escenografía del suicidio. La llamada a Greenson se retrasó hasta las 3:35 para darle a tiempo a Bob Kennedy de salir de Los Ángeles. Peter Lawford, cuñado de éste, se presentó poco después de la medianoche en la oficina del detective privado Fred Otach y le dijo que requería de un trabajo urgente: recoger toda información que involucrara a los Kennedy. Es decir, se montó un tinglado antes de que llegara la prensa: se destruyó una nota escrita por Marilyn y desapareció su diario. Asimismo, la policía y la FBI requisaron de la Telefónica los registros de llamadas del teléfono de Marilyn.
En la autopsia, no se encontraron suficientes muestras de barbitúricos en el tracto digestivo de Marilyn y la zona del colon estaba congestionada y con un enorme moretón debido a que se le administró un enema con suficiente Nembutal para matarla, y la investigación toxicológica omitió detalles. Pese a sus estados depresivos, aquella bellísima, frágil y sensible criatura que fue Marilyn Monroe, nunca atentó contra su vida la noche del 4 de agosto de 1962; una noche en la que se le negó además su ritual cotidiano de colocarse dos gotas de Chanel No. 5.
Una Eva y dos Adanes se exhibe en Cineteca Xoco. Varias películas de Marilyn pueden verse en okru.com
