▲ El gobierno de Donald Trump acusa sin pruebas de que varios países, entre ellos México, hacen renvío a Estados Unidos de mercancías chinas.Foto Ap
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e supone que es al revés: si alguien acusa a un tercero por x o z está obligado a presentar las pruebas de la responsabilidad o delito que le achaca; es decir, el inculpado no es quien debe demostrar su inocencia. Sin embargo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, parece que no entiende ese principio general del derecho, no se sabe si por falta de conocimiento o por oportunismo político.
Resulta que días atrás, la Casa Blanca divulgó un informe en el que asegura que “unos 40 países, incluidos importantes socios comerciales de Washington, como México y Canadá, sirven como punto para renviar productos, principalmente chinos, a Estados Unidos, como modo de eludir aranceles, con pérdidas de recaudación fiscal que oscilan entre 19 mil y 26 mil millones de dólares al año” ( La Jornada, Afp y Ap). También dice que la República Popular China “respondió a los nuevos aranceles de 2018 enviando sus mercancías a otros países, desde México hasta Malasia, para su empaquetado y un ensamblaje limitado, una práctica conocida como transbordo. Ese patrón hizo parecer que las importaciones de Estados Unidos procedentes de China habían disminuido, pero permitió a Pekín seguir expandiendo su sector manufacturero. La práctica denunciada consiste en realizar el montaje final de los productos chinos en un país diferente para que no sean considerados ‘hechos en China’. Esto permite a las empresas enviar productos terminados a Estados Unidos desde países con aranceles aduaneros más bajos”, lo que considera una práctica ilegal.
De pilón, Peter Navarro, asesor comercial de Donald Trump, afirmó que “desde hace años, China lleva a cabo una auténtica estafa mediante el renvío de productos, enmascarando su origen durante el tránsito por unos 40 países, robándonos nuestro presupuesto en decenas de miles de millones de dólares. Está blanqueando sus exportaciones por conducto de esos países, aunque los problemas planteados en el informe en realidad tienen que ver más con las naciones que facilitan la evasión de aranceles”.
Mucho bla, bla, bla y un manejo de cifras a contentillo (“el informe incluye una serie de cálculos sobre la magnitud de esta práctica para eludir aranceles, y cita cifras del gobierno y del sector privado para calcular que, cada año, se transbordan aproximadamente entre 34 mil 200 millones y 303 mil millones de dólares en mercancías”), pero ni presentar una sola prueba, como acostumbran Trump, sus halcones y jilgueros.
Pero la parte acusada –por lo menos en lo que a México concierne– responde a la Casa Blanca y a Navarro que no se preocupen, que estén serenos, porque el solícito secretario Ebrard ya dijo que “demostrará que no existe renvío de productos chinos a esa nación para evadir aranceles” ( La Jornada, Alejandro Alegría). “A mí me da la impresión de que ese argumento se viene cada vez que entramos en fases más importantes de las negociaciones del T-MEC); el renvío de productos no debe confundirse con las importaciones directas de un país; el renvío ocurre cuando Estados Unidos importa productos de Taiwán y los envía a México para su finalización, lo que no los convierte en productos estadunidenses; México no ha identificado ningún caso de renvío de productos chinos que supere el uno por ciento del total de su comercio exterior”. Además, dijo, nuestro país “no ha detectado renvío de productos y ha sido aprobado para participar en el nuevo proceso de negociaciones. No hay tal cosa”, afirmó Ebrard, y anunció que presentará “las cifras que lo demuestran”. Ello, sin que la parte acusadora presente una sola prueba para sustentar sus dichos y mucho sus cálculos estrambótico (“entre 34 mil 200 millones y 303 mil millones de dólares en mercancías”, una alocada diferencia de casi 10 tantos). Pero qué más da, si el secretario de Economía ya se aventó al ruedo y está más que puesto para “demostrar” que México no es culpable de lo que le imputa la pandilla de la Casa Blanca. ¿Y dónde quedó el principio de inocencia?
Las rebanadas del pastel
Como torero sin pena ni gloria, Rubén Rocha Moya retomó sus funciones como gobernador de Sinaloa, decisión calificada por la Secretaría de Gobernación como “exclusivamente de carácter personal”. Sin embargo, la propia dependencia del Ejecutivo recordó que “en su momento, la FGR informó que mantiene abiertas carpetas de investigación contra las 10 personas señaladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos (sin aportar pruebas) de estar vinculadas con la delincuencia organizada” (entre ellas el citado mandatario estatal).
Twitter: @cafevega
