▲ El director y productor neozelandés Peter Jackson recibe su Palma de Oro honorífica de manos del actor estadunidense Elijah Wood durante la ceremonia de inauguración del 79 Festival de Cine de Cannes.Foto Afp
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uiso el destino que la edición 79 del festival más grande del mundo iniciara sus proyecciones con El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro. La magistral coproducción entre España y México debió haber ganado un premio en la competencia de 2006, pero el jurado no lo vio así, aunque su función de gala fue recibida al final con una ya legendaria ovación de veintitrés minutos, marca que aún no ha sido superada para los ociosos que cronometran ese tipo de manifestaciones.
Ahora inaugura la sección Cannes Classics en una versión restaurada que seguramente será una chulada. Recién condecorado por los británicos, el propio Del Toro estará presente para el evento que, de alguna manera, prefigura la presencia mexicana en Cannes este año. El único otro cineasta mexicano en la sección oficial, en Función Especial, es el también actor Diego Luna, con su quinto largometraje Ceniza en la boca, adaptación de la novela homónima de Brenda Navarro.
Por otra parte, actores mexicanos que han tenido una afortunada carrera internacional –Demián Bichir, Gael García Bernal y Diego Calva– estaránen Cannes actuando en películasextranjeras.
En las secciones paralelas, en la Semana de la Crítica, participará la película mexicana Seis meses en el edificio rosa con azul, primera ficción de Bruno Santamaría, después de sus dos documentales Margarita (2016) y Cosas que no hacemos (2020).
Por supuesto, todas las expectativas están puestas sobre la sección competitiva que este año ofrece, como de costumbre, la presencia bienvenida de directores de prestigio. En este caso: el infalible Pedro Almodóvar, el iraní Asghar Farhadi, el belga Lukas Dhont, los nipones Ryusuke Hamaguchi y Hirokazu Koreeda, el rumano Cristian Mungiu, el polaco Pavel Pavlikowski y el ruso Andrei Zvyagintsev. Lo raro es la cantidad de cineastas desconocidos. Ahí les va ese desmentido para quienes se quejan de que Cannes reúne siempre los mismos nombres. Ya veremos al final del festival si la apuesta por esos nuevos talentos resultó fructífera.
Eso sí, este año no hubo cabida para el cine latinoamericano. Ni un solo título de nuestras latitudes fue seleccionado para competir por la Palma de Oro. Ni modo. Pero al menos compiten tres títulos españoles. Además del consentido Almodóvar con Amarga Navidad, estarán Rodrigo Sorogoyen con El ser querido, y el dueto gay conocido como los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) con La bola negra.
Y lo que sí es marciano es la ausencia total del blockbuster hollywoodense. Esta vez hasta Steven Spielberg prefirió no presentar en la Croisette su más reciente realización, Disclosure Day ( El día de la revelación) y quedarse en casita, a preparar su estreno mundial en la primera quincena de junio. Para representar el cine estadunidense en concurso están sólo dos autores independientes: James Gray con Paper Tiger ( Tigre de papel) e Ira Sachs con The Man I Love ( El hombre que amo).
Hoy a las siete de la noche será la función de prensa de la película inaugural, La Vénus électrique ( La Venus eléctrica), de Pierre Salvadori, exhibida desde luego fuera de competencia. No conozco al tal Salvadori, ni tengo mayores esperanzas ante lo que parece ser otra propuesta comercial del cine francés.
X: @walyder
