▲ El ocho veces ganador del Balón de Oro escribió de su puño y letra el adiós a la selección argentina.Foto Afp
Alberto Aceves
Periódico La Jornada
Martes 1º de septiembre de 2026, p. a10
Lionel Messi escribió su adiós a la selección argentina de puño y letra sobre tres hojas de una libreta rayada. Un texto sin fecha en el papel, pero estampado en el alma el pasado 21 de julio, dos días después de perder la final de la Copa del Mundo contra España. Apenas un par de tachaduras quiebran los renglones donde el rosarino admite una decisión que “dolió y duele en el alma, pero entiendo que es el momento”. Si hace casi 26 años el destino del futbol cambió sobre la servilleta de un bar barcelonés –el primer contrato firmado con el Barça–, la imagen de las tres páginas compartida desde su cuenta de Instagram cierra el círcu-lo tres semanas después del fallecimiento de su padre, Jorge Messi.
“Les juro que siempre dejé todo, no sólo los últimos años que se ganó todo; antes también y siempre peleé y dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del futbol”, mencionó el capitán de 39 años, campeón del mundo en Qatar 2022, bicampeón de la Copa América (2021 y 2024), oro olímpico en Pekín 2008 y ganador de la Finalissima 2022. “Queda poco y se van cerrando etapas, y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”.
La última fotografía de Messi con la celeste y blanca tiene de fondo el estadio MetLife de Nueva Jersey. Mientras el capitán español, Rodri, alzaba el trofeo de la Copa de manos de Donald Trump, el 10 argentino encabezó al grupo para mirar de frente a la tribuna, entre lágrimas, rindiendo tributo a su afición. En los altavoces sonaba Un beso y una flor, de Nino Bravo, canción de despedida que sonó extrañamente propia. “Es ligero el equipaje para tan largo viaje”, cantaban los españoles, aunque la pena pesaba en el pecho argentino. “Gracias por todo el cariño de estos 20 años”, continuó la misiva. “Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro”.
Ocho veces ganador del Balón de Oro, el también capitán del Inter Miami se despide con 207 partidos y 125 goles marcados para la Albiceleste, cifras que lo consagran como el máximo anotador en la historia del equipo que inmortalizó Diego Armando Maradona. “Ahora voy a ser uno más de ustedes. Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, junto con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes”, añadió. La final de la cita mundialista aceleró la decisión, pero la pérdida de su padre –fallecido el pasado 8 de agosto– terminó de cerrar el libro: “Estas palabras las escribí el 21 de julio. Hoy, después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”.
“Lo importante es que él sea feliz”
A diferencia de aquel portazo impulsivo en 2016 al perder la final de la Copa América ante Chile –la segunda de la cuatro en las que cayó en total, incluidas las de Brasil 2014 y el Mundial 2026–, este adiós parece definitivo. Aquel regreso regaló a Argentina la época más gloriosa de su historia reciente, con un bicampeonato continental y la conquista de su primera Copa de la FIFA desde 1986. “Su papá siempre decía: ‘¿qué voy a hacer cuando Leo no juegue más?’ Y pasó todo junto, increíble”, relató conmovida su madre, Celia Cuccittini, desde Buenos Aires. “Aunque ya lo sabíamos, estamos toda la familia muy tristes, pero lo importante es que él sea feliz”.
Su despedida provocó una marejada de mensajes entre sus compañeros de vestuario, desde Rodrigo de Paul hasta Enzo Fernández y Ángel di María, además del reconocimiento de la Asociación del Futbol Argentino, el Barcelona y Newell’s Old Boys. “Tu amor incondicional por nuestro país, tus batallas internas para nunca abandonar, la fortaleza para siempre aguantar las injusticias, el liderazgo y calidad humana… Sólo gracias, no te imaginas cuántas sonrisas sacaste. Sos eterno”, dedicó De Paul en sus redes.
Se apagan dos décadas de historia. “Lamento irme, pero estoy contento”, cantaba el Indio Solari en Beemedobleve; “voy a extrañar seguro todo el botiquín”. Miles de argentinos, al otro lado de las pantallas, se han quedado con la gratitud y la nostalgia de haber sido contemporáneos de uno de los más grandes futbolistas de la historia. “En demasiadas ocasiones, hubo que pellizcarse para creer que Maradona era posible. ¿Cómo no hacerlo ahora con Messi?”, se pregunta el escritor Ariel Scher, autor de libros sobre literatura y deporte. “Vamos a ser más libres o más esclavos, más olvido o más memoria, pero eso que seamos guardará el futbol de Messi en el corazón”.
Políticos, dirigentes, productores musicales y ex futbolistas de distintas generaciones reaccionaron al anuncio de despedida. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, publicó un extenso mensaje en su cuenta de Instagram acompañado por emblemáticas imágenes de Messi en las Copas del Mundo. “Felicidades por una carrera internacional extraordinaria que ha inspirado a millones de personas y redefinido nuestro hermoso deporte”, resaltó el suizo-italiano. “Tu talento mágico y humildad serán recordados para siempre”.
“Los héroes se cansan”
Aún con contrato en Miami hasta 2028, Messi –seis veces mundialista, con un talento inigualable, pero ahora sin la figura paterna que lo acompañó en los duros comienzos en Barcelona– sopesa adelantar su retiro definitivo de las canchas. “Hace tiempo que sabíamos que algún día iba a pasar, pero una cosa es saberlo y otra muy distinta es sentirlo. Nos destruye, porque no se va solamente un jugador: se va una manera de mirar y entender el juego. Toca aceptar que también los héroes se cansan”, dice a La Jornada la ex futbolista y escritora argentina Mónica Santino. “Hay una tristeza enorme por dejar ir a quien durante años nos hizo creer que la felicidad podía aparecer, de pronto, en una pelota que entraba en un arco”.
