▲ Indio Solari, miembro fundador y cantante del grupo Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en 2015.Foto cortesía del Ministerio de Cultura argentina
Hernán Muleiro
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 6 de junio de 2026, p. 6
Un ídolo popular de enorme magnitud, el Indio Solari y la historia de su grupo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, es fundamental para entender la masificación del rock en Argentina, con un aporte a las letras locales que trasciende lo musical. Hoy, cuando una masa incalculable de fieles forme una despedida pública sólo comparable a la de Maradona, darán sus respetos no sólo al creador de la banda de sonido de sus vidas, sino también a una voz que supo retratar la marginalidad con un respeto único y una originalidad peculiar.
Difundida la noticia de su fallecimiento, empezaron a circular por redes sociales fotos, videos de conciertos, canciones de discos y tatuajes alusivos. También se reflotó lo que fue su única entrevista delante de una cámara de video: “La vida no es una cosa que se deba proteger entre algodones, el algodón está haciendo daño a esa vida; la vida tiene que estar expuesta a la vida, desgraciadamente, claro, en este caos que hay se corre peligro, pero yo aprendí que el riesgo es una parte fundamental de vivir. La vida es decidir estar vivo, no estar tan solo, que la muerte no aparezca como una pulsión de mayor importancia, y esas cosas nunca me han pasado dentro de las instituciones”.
Sus palabras para el rock como cultura destilan una elocuencia diferente: “La historia del rock es el comienzo en el que los jóvenes todavía creían en el papel picado de los años 50, en que la tecnología iba a salvar todo, hasta que ven la primera fractura, que es del tipo ético, en sus padres”. En estos dos párrafos hay pistas sobre como Los Redondos pasaron de ser un grupo pequeño de intelectuales, entre la militancia y el arte multimedia, a un fenómeno masivo difícil de explicar, cuya música ofreció resguardo a millones, un sentido de pertenencia que no existió en ningún otro lugar.
Solari fue un letrista único para la historia del rock en Argentina, con influencia tanguera, por momentos críptico, algunas de sus canciones suscitaban debates interminables sobre su significado, y a su vez fue capaz de interpelar a diferentes generaciones de jóvenes, poniendo en poesía el sentir de la precariedad económica y social. Este 15 de mayo recibió el doctorado honoris causa de parte de la Universidad de Buenos Aires (UBA), por su aporte a la cultura.
Transición democrática
En Gulp!, su primer disco, de 1985, se percibe el clima espeso que marcó a la transición de la dictadura cívico militar a una democracia incipiente, cargada con los fantasmas de una guerra absurda y 30 mil desaparecidos. Lejos de un clima de destape democrático, en el disco suenan ecos de la clandestinidad, recuerdos de una época en que se borró la división entre el arte y la actividad delincuencial.
El miedo a la masa roquera
El paso de Los Redondos hacia una popularidad que apenas podían contener los estadios de futbol nunca fue signado sólo como un ascenso a la fama; significó el acceso de las clases populares al rock, la llegada de las hinchadas del futbol, y también la represión policial en conciertos de gran escala, un ensañamiento de la ley y el orden a esa fuerza ingobernable que significó el público ricotero.
La tortura y el asesinato de Walter Bulacio, joven detenido tras intentar ingresar a un concierto de Los Redondos de 1991, fue el fin de sus apariciones en la ciudad de Buenos Aires durante muchos años, y el comienzo de peregrinaciones de ricoteros a diferentes localidades del país. Los desplazamientos significaron grandes sumas de dinero para pueblos indignados y rebalsados, y le sumaron mística a un grupo que se transformó en un movimiento nómada, a lo Grateful Dead.
Con mayor credibilidad que todo el arco político, desde su éxito a principios de los años 90, hasta su disolución en el nuevo milenio, la magnitud inconmensurable de Los Redondos puso de manifiesto un rechazo clasista dentro del mundo de la música, un miedo que tendrá su reversión hoy mientras decenas o cientos de miles despidan a un ícono popular, un temor al festejo público, a una horda que se multiplique más allá de cualquier cálculo.
Ofrecen condolencias
Entre las personalidades destacadas que ofrecieron sus condolencias a Solari, su familia y seguidores se destacó Lionel Messi, el 10 de la selección argentina hizo un posteo en Instagram en el que afirmó: “Por siempre en nuestros corazones”. La ex presidenta, Cristina Kirchner, participe de un proyecto político por el que Solari demostró apoyo, citó una de sus canciones en X: “vivir sólo cuesta vida”. También conmovió la despedida de su socio musical en Los Redondos, Skay Bellinson, que dijo: “Ahora sos la luz que viaja con nosotros y para siempre”.
Al cierre de la edición seguía arribando gente a la Plaza de Mayo, donde se dio una misa ricotera autoconvocada. Se espera que la familia de Solari coordine con autoridades políticas un lugar público para una despedida oficial de largo aliento.
