▲ Escena de la obra Moscarda, dirigida por la dramaturga Verónica Albarrán. En la imagen, Eduardo Candás y Alexia Ávila. Del 10 al 31 de mayo, los domingos, en el Foro Shakespeare.Foto cortesía de la producción
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2026, p. 6
Una revelación existencial confronta a Ángelo Moscarda, quien descubre que no es “uno”, sino “cien mil” según las miradas de los demás, en una obra “desnuda y onírica” que dialoga con la novela Uno, ninguno y cien mil, de Luigi Pirandello.
Moscarda, explicó la dramaturga y directora, Verónica Albarrán, “no es sólo una obra sobre la locura; es un espejo, brutal y necesario para nuestro tiempo de pantallas infinitas”.
En el montaje, que inicia temporada hoy en el Foro Shakespeare, se exploran aspectos sobre la identidad y retoma reflexiones filosóficas del personaje protagónico “para llevar la problemática cervantina del ser y el parecer hasta sus últimas consecuencias: la brutalidad humana”.
Albarrán contó: “se reconstruyen los sucesos que lo llevan a esta revelación existencial, desde su relación matrimonial hasta las rebeldías que lo disuelven en la locura, convirtiendo el escenario en un espacio de memoria y confrontación”.
En escena aparecen Eduardo Candás como Moscarda y Alexia Ávila como la señora Moscarda quienes “encarnan esta dialéctica entre identidad abierta, así como el mundo que la construye y la destruye. Además hay otros personajes que se comentan o anuncian, pero ellos dos son los que realizan todo el trabajo de la obra”.
Con estos dos actores, dijo la directora, “construimos un universo que parte de una anécdota, muy sencilla en novela, que es que el personaje protagónico, el señor Moscarda se esta viendo en un espejo y su esposa le dice que tiene la nariz torcida hacia la derecha y, a partir de ese momento, él empieza a cuestionarse si es como los demás lo ven o es alguien distinto”.
Sobre los recursos escénicos, Albarrán comentó que “la propuesta se materializa en diálogo directo con la arquitectura teatral a través de un escenario completamente desnudo y una estética que recuerde al público la poética del film noir y del expresionismo alemán; es decir, la idea de los contrastes entre luz y sombras, así como líneas lumínicas que cruzan el foro. Recurrimos a lámparas, candiles, focos y faroles que van a ser activados desde cabina, así como por los propios actores para recrear una atmósfera de intimidad en la casa de la pareja”.
No habrá “una estridencia visual; además se utilizarán muebles obsoletos, anticuados y en desuso, cuidadosamente seleccionados, que evocan el paso del tiempo y la intimidad de la casa donde ocurre la acción. Esta poética del espacio retoma los valores de intimidad planteados por Gastón Bachelard, al convertir un lugar en el ensueño poético del mundo interior y en instrumento de análisis del ser humano”.
Moscarda está dirigida al público adulto, especialmente a quienes disfrutan del cine negro y su exaltación de la sicología en una sociedad corrupta, violenta y cínica, además dialoga con la relación ambivalente entre erotismo y crueldad. “En un mundo reventado por la virtualidad, los espejos múltiples y los laberintos infinitos de pantallas, la obra retoma las preguntas pirandellianas con urgencia: ¿Quiénes somos? ¿Uno? ¿Ninguno? ¿Cien mil? además, reflexiona sobre los efectos de las tecnologías en la vida cotidiana y las tensiones intergeneracionales entre baby boomers y generaciones X, Y y Z”.
La obra, puntualizó Verónica Albarrán, “nace de la necesidad de confrontar al espectador con la violencia más sutil y cotidiana, es decir, la que ejercen las miradas ajenas sobre nuestra identidad. Al despojar el escenario de todo adorno y dejar sólo muebles que el tiempo ha vuelto obsoletos, buscamos que el público se convierta en voyeur de un alma que se deshace y se reconstruye”.
Moscarda tendrá funciones del 10 al 31 de mayo, los domingos a las 13 horas en el foro principal del Foro Shakespeare que se ubica en Zamora 7, colonia Condesa.
