▲ El mandatario de Brasil y también candidato a la Presidencia, Lula da Silva, va arriba en las preferencias de cara a las próximas elecciones.Foto Afp
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ace algunos lunes pregunté a los masoquistas que cada semana nos prestan su atención, si los variados asuntos de los que la columneta ha venido conversando son de su interés o prefieren que continúe dándole seguimiento al dos veces presidente de los Estado Unidos, que actualmente es el mandatario número 47, y que, pese a todo, terminó sin las opiniones totalmente desfavorables que le permitieron lo increíble: tener la oportunidad de un segundo mandato. Este singular acontecimiento me ha obligado a conversar con tirios y troyanos, pues puede usted creerlo o no, pero el resultado es un empate, es decir: dos a favor y dos en contra. Como siempre, esta elección suele favorecer a una parte, pero en esta ocasión, procuraremos mediar nuestras opiniones para tratar los dos asuntos.
En primer lugar, tenemos la posición que México ha tenido frente al exterior y en segundo, la defensa histórica frente a las grandes potencias de su tiempo: no son los tiempos de la Reforma ni de Ramos Arizpe, que ya nos marcaron una convicción sobre la relación de México con cualquier país del mundo. Lo anterior, nos dice que no sólo por la herencia, sino por los hechos evidentes de ese momento, los rumbos ya están establecidos y que la historia de México ha normado su conducta es que cada país, por pequeño, por carente de recursos bélicos, tiene una voz y un comportamiento que deben marcar el punto de vista de su historia. Por eso, hoy la columneta define, y la historia la respalda, el derecho de los pueblos a definir su destino.
Comencemos con un severo comentario de Lula da Silva, quien directamente hizo ver al gobierno de Donald Trump la obligación de abstenerse de intervenir en las elecciones del próximo mes de octubre. En esta contienda, Trump resulta aliado del senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro. Lula dijo de manera textual: “tiene derecho a tener sus preferencias electorales, pero los comicios de Brasil son un problema de Brasil” (Afp, Ap y Sputnik).
La siguiente definición es una prueba palpable de la descarada persecución política y económica de Estados Unidos hacia Cuba. Marco Rubio declaró abiertamente, en entrevista con Axios, justificando la ofensiva económica contra La Habana: “lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria…”, “cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar escapar de la soga, simplemente se lo cerramos” (La Redacción y The Independent).
“El Pentágono pide ante el Senado 67 mil millones de dólares para continuar la guerra contra Irán”. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que ésta ha costado 37 mil 500 millones de dólares a Estados Unidos. A la par, Trump aseguró que próximamente atacarán aquellas zonas de Irán donde se piensa que pueden estar ubicadas las centrifugadoras nucleares “…no hay nada que puedan hacer al respecto” (Reuters, Afp, Ap, Sputnik y The Independent).
A lo largo de estas líneas hemos podido constatar cómo la política estadunidense busca incesantemente intervenir en distintos países, ya sea Brasil, Cuba, Irán y muchos ejemplos más. Estados Unidos en su mal lo hallará, pero a todos nosotros corresponde hacer nuestra parte, ¿comenzamos?
