“Que los niños canten nuestras canciones es el mejor regalo”, dice Saúl Hernández
▲ La agrupación dará forma a una Gira de la gratitud para la celebración que estaría dedicada a la raza, señala el cantante y líder del grupo.Foto Zeus López / Caifanes
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Domingo 21 de junio de 2026, p. a11
En Caifanes no son de festejos, ni de celebrar efemérides, “somos más bien introvertidos”, pero los 40 años que cumplirá la banda en 2027, no pueden dejarse así “y podemos hacer algo divertido” , aseguró Saúl Hernández, quien dijo que el tour ininterrumpido que realizan desde hace años, podría dar forma a una Gira de la gratitud, para celebrar cuatro décadas de ser un fenómeno musical y referente del rock nacional, que estaría dedicada a la raza, como el intérprete, suele llamar a sus innumerables y fieles aliados.
“Sería un gracias por estar con nosotros, por compartir lo que tenemos, lo que somos, lo cual es algo muy fuerte y poderoso; es un regalo de los dioses. Queremos agradecer al destino, al eterno, a quien tengamos que hacerlo, porque además físicamente todavía podemos hacerlo; a veces estamos hechos pedazos, pero te subes al escenario y cambia todo, es algo mágico todo lo que pasa ahí. Sí, nos merecemos un festejo ya que nunca lo hacemos”, aseguró el mítico cantante y compositor.
Hernández, también guitarrista y líder de la banda, surgida en enero de 1987, en una época convulsa y todavía con los estragos de la censura al rock, que tuvo “su primera tocada” en abril del mismo año en Rockotitlán, reflexionó en entrevista exclusiva con La Jornada, sobre los inicios de la agrupación, el camino de altibajos, el material que se encuentra inédito, de la necesidad de abrir espacios para que las nuevas bandas tengan un escaparate, así como de las exitosas presentaciones de Caifanes – la mayoría con sold out– en el país y en el extranjero.
Además, “la presencia continúa” de la banda en la Ciudad de México, destacó Hernández, tendrá una multitudinaria fecha el 11 de julio próximo, en el Estadio GNP Seguros, donde llegarán por segunda ocasión, en solitario, para llevar a un viaje sonoro y “entregar el corazón” a sus seguidores con himnos que se han perpetuado desde sus primeros demos como Mátenme porque me muero o Cuéntame tu vida.
El cantante, de 62 años, comenzó la charla expresando su agradecimiento a los miles que asisten a sus conciertos “con ganas de querer vernos tocar, lo cual es un regalo; además parte de nuestro público son niños y jóvenes, que cantan y conocen las letras de las canciones y, lo único que puedo hacer es subirlos –como algunas veces ha pasado– al escenario, para que disfruten y canten con nosotros”.
Puntualizó: “Esos momentos nos enchinan la piel, se nos hace un nudo en la garganta; no hay Grammy, no hay premios, no existe nada que se compare con todo estos momentos. Los pequeños están creciendo con nuestra música y con la de otras bandas como Maldita Vecindad, Zoé, entre otros grupos del rock nacional”.
En un viaje al pasado de Caifanes, Hernández comentó: “hace unos días hablando con Alfonso (André), recordamos la primera tocada, donde todos los grupos salíamos con seis o siete canciones para tocar en Rockotitlán; después con nosotros se gestionó el contrato con BMG y Óscar López, pero incluso antes de grabar el disco ya estábamos tocando” tiempo atrás.
Entre esas experiencias previas a su éxito, donde tocaron infinidad de puertas, se le recordó a Hernández sobre la famosa frase que les dijeron en una compañía discográfica: “Nuestro negocio es vender discos, no ataúdes”, a lo cual el galardonado compositor respondió: “Eso reafirmaba el pensamiento de la época, pero tristemente continúa en estos momentos, porque aún hay muchos festivales y hay más apertura, ya no es lo mismo; no hay lugares para tocar, con excepciones como el Multiforo Alicia o ahora el nuevo Rockotitlán.
Todos los espacios, prosiguió, “son necesarios para la difusión de las bandas en la Ciudad de México y, si se abren más recintos, vamos a estar más agradecidos. Espero se recupere este movimiento que en su momento dio frutos muy buenos, porque estoy seguro de que hay mejores grupos que Caifanes, pero necesitamos verlos tocar”.
–En 40 años, ¿cuál ha sido la clave para que Caifanes permanezca y mantenga esa mística que se ha quedado en el corazón de los aliados?
–Cada uno de mis compañeros tendrá su punto de vista sobre esta pregunta; en lo personal, creo que hay dos factores importantes; uno es no pensar en lo que estamos viviendo y, otro, es no dejar de pensar en lo que tenemos que hacer como músicos y grupo; es decir, seguimos pensando como cuando tocábamos en Rockotitlán o en el Bar 9. Teníamos una ilusión y, ahora después de tantos años, ésta sigue viva y seguimos soñando”.
Por ejemplo, prosiguió, “nos ilusiona sacar un nuevo disco o lanzar más canciones que están inéditas. Años atrás, lanzar un álbum era un milagro, era cuasi imposible y ahora tenemos esa hambre por hacer las cosas, por tocar, seguimos enclaustrados en nuestra búsqueda, y sobre todo, tenemos la necedad, porque nacimos en el escenario y vivimos para tocar”, aunque el proceso creativo se vuelve pausado por los múltiples conciertos y viajes.
Otro factor, dijo, “son las canciones, que son una conexión poderosa con el público, que canta con fervor y hasta dan ganas llorar; además los seguidores agotan, casi siempre, la taquilla en donde nos presentemos. Nuestra sorpresa en la gira por Europa, fue que en Madrid, Barcelona y Londres, tuvimos que cambiar de recinto porque había mucha demanda por los boletos; fue algo espectacular y abrió la puerta para que probablemente regresemos; pero antes, en septiembre, nos vamos a Centro y Sudamérica hasta llegar a Argentina”.
Fracturas sociales
Saúl Hernández también habló sobre el sentido social, que emerge en el escenario, “el cual es un espacio para todos y bajo esa óptica abrimos el lugar para quien necesite compartir un mensaje o su causa, es donde plantean sus demandas y dolores. Hay que entender que no sólo es una manifestación, sino va más allá; todo lo que se comparte ahí son dolencias, no son cifras, estadísticas ni problemáticas, es un dolor que se vive en el país en diversas circunstancias y, es para que el público lo sepa; muchos lo saben, otros no, a unos no les importa y algunos más no lo quieren saber, pero, para eso es este ejercicio” para visibilizar heridas y propiciar, tal vez, una reflexión.
Recordó: “Nosotros y muchos grupos, también crecimos bajo una situación social de marginación tremenda; no sólo era el rocanrol, sino era un país donde vivíamos bajo ese yugo impresionante; esa marginación llevaba algunas consecuencias más graves y, pasa el tiempo y siguen sucediendo cosas, así como estas fracturas sociales”.
Además “hay mucha soledad, en general, ver cómo se transforma esta petición de justicia en cierto abandono, genera confusión en los valores. Por eso tratamos de participar con estos mensajes de la manera más humilde y honesta … así es Caifanes”, destacó Saúl Hernández, quien lidera el quinteto integrado por Diego Herrera, Alfonso André, Rodrigo Baills y Marco Rentería.
