▲ La mandataria no acudió al Zócalo capitalino para ver el partido de la selección y, en cambio, asistió al deportivo Los Galeana, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde junto con la jefa de Gobierno, Clara Brugada, disfrutó del juego.Foto Presidencia
Alonso Urrutia
Periódico La Jornada
Viernes 12 de junio de 2026, p. 9
Corría el minuto 9 del primer juego de la selección mexicana en la Copa del Mundo de Futbol. En la gran pantalla instalada en el deportivo Los Galeana se pudo ver cuando Julián Quiñones lan-zó un disparo contundente que se anidó en la portería de Sudáfrica, desatando el alarido popular. Con su playera verde bandera, la presidenta Claudia Sheinbaum dejo de lado la propiedad de su investidura y estalló en júbilo, como millones en el país.
Más que la celebración de un gol, era la descarga emocional de las tensiones que ha enfrentado en Palacio Nacional. Desde la abierta injerencia de Estados Unidos en asuntos internos hasta la movilización magisterial de cara al arranque del Mundial.
En el Día D de la Copa del Mundo, con los ojos del planeta en México, finalmente rodó el balón y eso pareció relajar a la mandataria, quien celebró con emoción la victoria tricolor. Como cualquier aficionada, dejó a un lado el deber de ser la figura presidencial para gritar el gol con fuerza y brincar.
Eso sí, con el celular en la mano, para mantenerse conectada con la realidad nacional y sus tareas fundamentales en la conducción del país que, más allá del remanso, que genera cuando juega la selección, hay que mantener el rumbo
Horas antes, en su conferencia desde Palacio Nacional, había trazado el sentido de lo que estaba por ocurrir: “en esos momentos ya no hay diferencias en México. Ya son instantes donde, al menos en los minutos en que se desarrolla el partido, hay una emoción muy grande”.
No hay plazo que no se cumpla, dice la conseja popular. Llegó el día y el Centro Histórico de la ciudad, con el peso político que siempre ha significado, es expresión de efervescencia social. Convertido en un laberinto, recorrerlo es hoy una experiencia: decenas, centenas de casas de campaña que albergan a la base combativa de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Otras calles conducen a la enorme pared de acero que ha desplegado el gobierno capitalino para resguardar el Zócalo de cualquier posibilidad de ser invadido. Se le ha salvaguardado escrupulosamente en el plan original de que sea el escenario usado para la festividad popular en torno a la selección en el gran Fan Fest que se montó para la ocasión.
Detrás de las vallas, a la espera de cualquier eventualidad en torno a Palacio Nacional, decenas de elementos del Grupo Relámpago, cuerpo policiaco de reación inmediata.
Andando por el Centro Histórico se llega a una galería de fotografías que expresa su exigencia por los desaparecidos en México: ¿Dónde están?”, el otro grito del Mundial, es el título de una foto donde un septuagenario muestra con dolor la imagen de su desaparecido, con decenas de veladoras detrás.
Una mañanera con tono mundialista. A las 7:36 apareció Sheinbaum en el salón Tesorería para ofrecer su conferencia habitual: “¡Vienen bien mundialistas todos!”, expresó al ver a muchos asistentes con playera verde. A pocas horas del arranque de la Copa 2026, prolongaba el misterio de dónde vería el juego.
–¿Clara Brugada invitó a que vengan al Zócalo. ¿Usted dónde va a ver el partido?
–Pues vamos a ver, vamos a tratar de ir al Zócalo, dependiendo cómo esté.
Ante la insistencia soltó: “hay que hacerla un poquito de emoción…”
Aunque habló de la festividad que representaba para el país el Mundial, de la necesidad de salvaguardar la movilidad de los aficionados y al mismo tiempo las libertades de manifestación, aludió a la movilización magisterial: “tenemos que resguardar el estadio (Ciudad de México), porque se tiene que desarrollar la actividad. Tenemos que garantizar junto con el gobierno de la ciudad que puedan acceder los que vinieron a ver el partido… se les dejó manifestarse hasta cierto punto…
–¿De que depende de que asistiera al Zócalo?
–Vamos a ver cómo está todo. A la presidenta le toca garantizar la gobernabilidad. Es un momento muy especial. Si todo está tranquilo, no hay problema, pues vamos… Cualquier cosita, prefiero estar aquí para atender cualquier tema que haya, ¿no?
Transcurrieron las horas, y optó por celebrar con la gente en el deportivo Los Galeana, una de las zonas populares de la alcaldía Gustavo A. Madero.
Su euforia la descargó en redes sociales: “¡Felicidades a la selección!”
Y en efecto, finalmente rodó el balón.
