Si Canelo antes evitó a David, ahora con más razón, dice el padre de Benavidez
▲ El próximo rival de David Benavidez (derecha) podría ser el ruso Dmitry Bivol, quien derrotó con contundencia al ex campeón tapatío.Foto Ap
Juan Manuel Vázquez
Periódico La Jornada
Martes 5 de mayo de 2026, p. a12
Saúl Canelo Álvarez se marchó de la arena T-Mobile en Las Vegas justo antes de que David Benavidez subiera a consagrarse como uno de los mejores del momento. Se levantó y todos siguieron su trayecto hacia la salida con sumo interés, mientras todos giraban la cabeza para verlo salir con esa mezcla de curiosidad y morbo que suscitan las estrellas cuando llegan o se despiden de algún acto público. Es posible que haya sido un desdén; enviarle un mensaje al peleador que sería estelar unos minutos más tarde a quien le decía sin palabras que no le interesaba ver su combate. También pudo ser una estrategia para evitar abucheos si Benavidez se coronaba campeón crucero –tal como hizo– y al final le entregaban el micrófono para lanzarle, una vez más, un reto para enfrentarse.
Benavidez destrozó al sinaloense Gilberto Zurdo Ramírez. Lo noqueó en seis asaltos de una forma inesperada; terminó tan lastimado del rostro que fue llevado al hospital tras el combate. El Monstruo Mexicano se convirtió en campeón AMB y OMB de peso crucero, tercera categoría que conquista, y ahora es uno de los mejores libra por libra.
Desde el cuadrilátero volvió a atizar contra Canelo, quien le ha rehuido desde hace años. Dijo que era una pena que ese combate que quería ver la afición se perdiera en la superficie impersonal de un escritorio. La gente que fue a ver a Benavidez se enganchó en el desafío y abucheó a la estrella tapatía.
“Esa pelea no va a suceder nunca”, dice con mucha seguridad José Benavidez, entrenador y padre de David, a quien apodan el Monstruo Mexicano.
“Si no se dio antes, menos se va a dar ahora con esta actuación en la que hizo pedazos a un campeón tan fuerte como el Zurdo.”
José Benavidez recuerda que fueron años de hacer antesala para enfrentar al peleador mexicano más popular. Buscaron la vía de las clasificaciones y negociaciones por distintos frentes. Canelo siempre los ignoró, incluso alguna vez lo menospreció y dijo que David no había logrado nada importante como para ser tomado en cuenta.
“Entiendo que ni Canelo ni Eddy Reynoso –su entrenador– quieran enfrentar a David porque saben que estarían en peligro de una terrible derrota. Ellos hicieron una gran carrera, pero tuvieron el privilegio de escoger con quién peleaban, buscaron rivales viejos o de menor peso a los que Saúl pudiera vencer sin gran riesgo”, lo advierte y no lo dice sólo como alardeo típico de este negocio.
“Si nosotros hubiéramos tenido la oportunidad de elegir rivales, lo más probable es que así hubiera sucedido. La realidad es que nosotros no pudimos escoger, David tuvo que enfrentar a peleadores que en la negociación lucían muy peligrosos para nosotros.”
Benavidez fue campeón en peso supermediano cuando más insistió en pelear contra Canelo; después decidió subir de peso cuando se convencieron de que ir por Saúl Álvarez era casi imposible. Entonces se coronó en semipesado y cuando surgió la oportunidad de ir por los cinturones del Zurdo, decidieron irse al peso crucero.
“En lo personal, a mí ya no me resulta interesante que David pelee contra Canelo. Pero mi hijo como todo peleador quiere cumplir lo que la gente desea ver, por eso lo dijo en Las Vegas. A nosotros hoy se nos abren otros caminos muy difíciles, pero bien interesantes en cuanto a logros en el boxeo”, señala el entrenador.
Dmitry Bivol, el ruso que derrotó con astucia y contundencia a Canelo, ahora está en negociación para enfrentar a Benavidez. No sólo eso, existe la oferta para pelear contra el monarca pesado, Oleksadr Usyk, un rival que el entrenador califica como “terrorífico”.
“No hemos asimilado la magnitud del triunfo de David. Lo único que sabemos es que ya no necesitamos a Canelo. El camino que le queda es el de ser aceptado por la raza, por el público mexicano para que lo eleven a la categoría de ídolo popular”.
