Sorpresa no ha habido. La posibilidad de una moción de censura en Cartagena contra la popular Noelia Arroyo venía fraguándose desde enero de 2025, cuando ya se produjo un primer conato. La fractura de Vox en la Región de Murcia le ha dado una mayor viabilidad, ya que Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo, los dos exconcejales de la formación ultraderechista que abandonaron el partido tras la defenestración del exlíder regional José Ángel Antelo, han firmado este lunes la moción de censura que, previsiblemente, pondrá fin al gobierno de la alcaldesa popular en la ciudad portuaria. Sus votos, sumados a los del cartagenerista Movimiento Ciudadano (MC), PSOE y Sí Cartagena, alcanzan los 14 apoyos necesarios para la mayoría absoluta en un consistorio de 27 concejales.
Los grupos municipales de MC, PSOE y Sí Cartagena registraron este lunes la moción de censura ante notario. El documento incluye a los siete ediles de MC, los cuatro del PSOE, el de Sí Cartagena y los dos concejales no adscritos Salinas y Sánchez del Álamo. Las negociaciones entre las partes se habían acelerado a lo largo de la mañana: MC y PSOE se reunieron en una notaría situada a espaldas del Palacio Consistorial, mientras el goteo de concejales cartageneristas hacia ese mismo punto era constante. El anuncio cogió a la alcaldesa, Noelia Arroyo, en Madrid, donde asistía a la Junta Directiva Nacional del PP. El pleno para votar la moción quedó convocado automáticamente para el próximo 1 de junio.
Desde que la dirección provincial de Vox dimitió en bloque el pasado 26 de febrero para forzar la salida de Antelo, ocho concejales, una diputada y una coordinadora municipal han abandonado el partido en la región. En Torre Pacheco, tres ediles de Vox rompieron con la formación tras pactar con el PP a espaldas de la dirección nacional. En la Asamblea Regional, la diputada Virginia Martínez se incorporó al Grupo Mixto. La sangría orgánica que Antelo llegó a advertir —“no descarto más fugas”— se ha convertido en realidad en diferentes municipios.
En Cartagena, la mecha la encendió el propio Salinas, que se solidarizó con Antelo de inmediato tras su expulsión y abandonó tanto el partido como el gobierno municipal. Sánchez del Álamo, su mano derecha, lo hizo casi un mes después. Desde entonces, la alcaldesa Arroyo gobernaba en minoría, sostenida por un hilo cada vez más fino, con el presupuesto recién aprobado y sin mayoría real.
Los rifirrafes entre la primera edil de Cartagena, también responsable de la cartera de Turismo, y quien fuera la delegada de esa concejalía, Sánchez del Álamo, han sido frecuentes. Un ejemplo de ello fue la celebración de las Fallas en este municipio murciano, tal y como recogió en su momento el diario local La Opinión.
Crisis orgánica y, ahora, de gobierno
Vox lleva tres meses sin poder retener a sus propios cargos en la Región de Murcia, su principal bastión electoral. Una crisis que ya no es solo orgánica, sino de gobierno, y que el PP murciano arrastrará hasta 2027.
Si al asumir el bastón de mando en 2023, Arroyo quiso gobernar una “legislatura del consenso” y tentó un gobierno minoría, enseguida se coaligó con Vox buscando la tan ansiada “estabilidad”.
MC se hizo con ocho concejales en esas elecciones, aunque en la Junta de Gobierno cuenta con siete, ya que María Dolores Ruiz decidió apartarse del partido. El PSOE de la localidad, por su parte, se enfrenta a una situación complicada, ya que en 2019 se vio obligado a expulsar a seis concejales por rubricar un pacto de gobierno secreto con el Partido Popular y Ciudadanos. Su escisión, Sí Cartagena, tiene un representante en el consistorio de la ciudad portuaria, Juan Pedro Torralba, que también ha firmado la moción de censura.
