▲ Tras una investigación en el penal de Santa Martha Acatitla, la cinta intenta entender por qué una mujer finge un embarazo durante cinco meses y comete un delito y cuáles son las responsabilidades sociales que enfrenta.Foto gramas de la cinta cortesía de Netflix
Jorge Caballero
Periódico La Jornada
Lunes 17 de agosto de 2026, p. 6
La directora chilena Maite Alberdi conoció a Alejandra Marín en febrero de 2022, mientras realizaba una investigación para otro proyecto en el penal de mujeres de Santa Martha Acatitla. “Me sorprendió lo insólito de todo lo que me contó”, mencionó la cinerrealizadora en entrevista para La Jornada.
Alejandra Marín fue sentenciada a 13 años y cuatro meses por robar un bebé del Hospital General de México en una bolsa de regalo en 2009 y hacerlo pasar como suyo, pues durante meses había fingido un embarazo. Alberdi supo que ahí había una historia que contar; luego de trabajar cuatro años, este fin de semana estrenó Un hijo propio en la plataforma de streaming Netflix.
El filme reconstruye la historia de Alejandra, sumando las distintas voces de los involucrados en el caso. Se trata del primer documental filmado en México por Maite Alberdi, directora chilena dos veces nominada al Oscar (El agente topo y La memoria infinita); y de un largometraje que desmenuza la verdad detrás del caso de Alejandra, y del que, aunque en su momento hubo gran cobertura mediática, quedó aún mucho por contar.
En la charla con este diario, Alberdi expresó: “Nunca había escuchado una historia tan extraordinaria. Yo me pregunté cómo pasó, este ejemplo de que la realidad supera la ficción, más allá de todos los eventos, lo que más me llamó la atención, fue por qué una mujer necesita fingir durante cinco meses un embarazo, por qué un médico le extendió una incapacidad de embarazo; quería entender todas esas presiones invisibles que tenemos las mujeres en torno al deseo de maternar”.
La directora abundó: “La película fue madurando, en el camino cambió la percepción que tenía de Alejandra, creo que la forma de la película representa muy bien esto porque primero sólo escuchamos el testimonio de Alejandra y después empezamos a escuchar las otras voces; primero vemos una representación subjetiva de ese testimonio, el cuento de hadas que ella se cuenta a sí misma hasta chocar con su realidad. Y nosotros haciendo la película chocamos con esos testimonios también y fuimos cambiando nuestro juicio y al final conectar, empatizar y entender el contexto de las decisiones que tomó Alejandra. Hacer el documental fue como un viaje a profundidad de los contextos que influyeron sin jugar, sin estereotipar, sin decir es bueno o es malo. Sólo contando la historia de dos mujeres que sufrieron mucho y que terminamos conectándonos emocionalmente con ambas”.
En la charla también estaban los productores Sandra Godínez y Maximiliano Sanguine, la primera refirió: “Nos dimos cuenta que era tema universal, o sea, cuando estrenamos en El Festival de Cine de Berlín, nos dijeron ‘nosotros acabamos de pasar por algo similar’, empatizamos a pesar de estar en Europa, todo el público se había identificado con el caso”.
Por su lado Sanguine opinó: “Cuando Maite y Sandra llegaron con esta historia increíble, automáticamente dijimos esto hay que llevarlo a la pantalla; en lo personal, conociendo solamente el testimonio de Alejandra, me parecía que son una de esas historias en donde todo puede acabar perfectamente bien y sin embargo acabó mal. Llevarlo a la pantalla y entender los porqués de lo que había ocurrido con esta historia era desafiante”.
Maite Alberdi, abundó sobre los frecuentes casos de bebés abandonados en basureros o en la vía pública, para reflexionar: “Creo que las noticias que uno ve en el cotidiano sólo reafirman que está bien contar estas historias como la de Un hijo propio, desde otro lugar. Cuando estaba haciendo la película, ocurrió un caso idéntico en Chile, idéntico-idéntico-idéntico. Pero la prensa sólo tilda desde una posición y donde hay muy poco tiempo de entender los contextos del porqué una persona se roba o abandona un bebé, ya no digas de todo el mundo opinando con respuestas rápidas en las redes sociales, de que esto ‘está muy mal’.
“Todas esas historias nos invitaron a hacer Un hijo propio mirando desde otro lugar. Cómo una mujer que ha sufrido tres abortos, que no tuvo apoyo sicológico, una mujer que fingió un embarazo sin que nadie se diera cuenta, por qué un médico le da una licencia. Cómo nadie se dio cuenta de que Alejandra estaba muy sola, cómo el dolor de esas pérdidas la llevó a cometer un delito de robar un bebé y cuáles son las responsabilidades sociales en torno a eso. Creo que esas son las preguntas más profundas para entendernos como sociedad y que el cine tiene que plantear”.
Para Alberdi el trabajo de los productores fue determinante: “Porque supieron defender un proceso. En el cine a veces hay fechas de entrega, que tienes que entregar en un año o en seis meses… si hubiésemos tenido un año para hacer esta película jamás la hubiéramos realizado. El tiempo va dando cambios de perspectivas y las miradas, porque tuvimos la suerte de poder hacerla en cuatro años. Todas las etapas como escuchar, escribir, editar… con tiempo miras, conectas, te vas distanciando para ver con más claridad y clarificando los distintos procesos del personaje, que se quieren emular en la estructura de la película para que el espectador también lo viva”.
Desde su punto de vista de mamá, Alberdi opina: “Creo que las presiones para ser madre están todo el tiempo presentes. La historia de Alejandra y su esposo Alex fue hace 13 años y nos dimos cuenta es una presión que aún persiste en ella. Yo, como mamá, lo veo también, no sólo en el deseo, sino que ha estado lleno de cómo tienes que ser mamá, cómo es superdifícil criar o crear un hijo porque siempre está lleno de juicios y presiones. Siento que vivimos en un momento donde hay tantas soluciones médicas para convertirse en madre. Creo también que a la protagonista de Un hijo propio esa presión aumentó porque después de los tres abortos espontáneos no pudo desistir de la idea concebir ni buscar otra alternativa médica, porque en el entorno siempre había una nueva presión que iba aumentando. No es algo nuevo, lo vivimos en el día a día”, finalizó.
