Lilian Hernández Osorio
Periódico La Jornada
Lunes 11 de mayo de 2026, p. 11
El mayor reto que enfrenta el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) está en la inexistente regulación de la venta de alcohol a menores de edad en la cercanía de sus cinco planteles, señala la nueva directora general de este bachillerato, María Patricia García Pavón.
Pese a que las autoridades de ca-da colegio presentan denuncias y piden apoyo a los enlaces que tienen con la Secretaría de Seguridad y Pro-tección Ciudadana, las alcaldías, el gobierno de la Ciudad y del estado de México, no se han podido erradicar los locales que venden bebidas alcohólicas a bajo costo a sus más de 56 mil alumnos de 15 a 18 años.
Tan grave es la situación, apunta, que la carencia de sillas, mesas, material de laboratorio, equipo de cómputo, espacios de recreación y deporte queda en un segundo plano comparado con el acceso a las bebidas etílicas en tienditas y hasta en puestos ambulantes, donde las consiguen en 20 pesos o menos.
García apunta: “ya se requieren medidas contundentes. No sólo se trata de trabajar de manera conjunta con autoridades de gobierno. Se venden sin autorización a menores de edad, aunque no con los permisos y además son menores de edad, no deberían vender”, enfatiza sin ocultar frustración, angustia, preocupación y hasta enojo por la ineficacia gubernamental.
“Así como se regula que a cierta distancia de las escuelas no puede haber juegos de video y maquinitas. Así debería regularse la venta de alcohol.”
En entrevista con La Jornada, la primera que concede como directora general del CCH después de haber tomado posesión de su cargo el 9 de marzo, explica que las denuncias han sido infructuosas.
“Hoy cierran (alguna tienda) y la siguiente semana ya está abierta. Requerimos acciones más contundentes. Estoy convencida de que debemos escalar a otros niveles, incluso a nivel de propuestas de carácter legislativo”, dice sin titubear.
Si se pudo legislar el uso de vapeadores, se puede regular la venta de alcohol, pero siempre hay formas deesquivar la sanción temporal.
▲ Patricia García Pavón, nueva directora de los CCH.Foto Cristina Rodríguez
El comercio informal en las inme-diaciones es otro gran tema que pone en riesgo a la comunidad. Los espacios que ocupa provocan que los alumnos tengan que bajar al arroyo vehicular con el peligro que implica.
En otro tema, como parte de su plan de trabajo, incluye reducir los niveles de reprobación con el refor-zamiento de cursos, porque en tercero y cuarto semestres muchos optan por ausentarse de la escuela, lo cual perjudica su desempeño.
“Los alumnos de repente dejan de presentarse a las clases. La flexibilidad que da el propio sistema educativo con este ambiente de libertad, se ve más en tercer y cuarto semestre, porque puede que estén en clases, pero le dan más importancia a su proceso de socialización.
“Es necesario favorecer la permanencia de los jóvenes en los cursos ordinarios, lo cual implica formar mejor a los profesores, especialmente a quienes imparten tutorías, ya que estos docentes orientan la vocación y habilidades de los alumnos”.
Torniquetes en todos los planteles
A raíz del homicidio perpetrado en el CCH Sur en septiembre pasado, García Pavón plantea que los cinco planteles controlen el acceso de estudiantes y docentes, siempre y cuando haya autorización de la comunidad de cada CCH.
“Definitivamente es el logro más importante. Se reduce de manera drástica la posibilidad de que personas ajenas a la comunidad universitaria ingresen, lo cual contribuye a mejorar el ambiente del plantel.”
Sobre la seguridad, mencionó que los mayores índices de violencia que padecen los estudiantes están en redes sociales, por encima de sus casas, sus familias o en la calle.
Explicó que un estudio de la Defensoría de los Derechos Universitarios reveló que los niveles de la violencia que perciben sus alumnos en el entorno familiar, amistades y pareja están en los mismos niveles, pero se elevan drásticamente cuando hablan de redes sociales.
