▲ El gobernador de Sinaloa pidió licencia, de tal suerte que puede ser citado y declarará.Foto Cuartoscuro
¿I
ncongruencia, contradicción, simple cara dura o descarado chantaje político? De todo un poco, con énfasis en lo último, porque mientras en su propio país el mismísimo presidente estadunidense, Donald Trump, indulta a un narcotraficante hondureño sentenciado a 45 años de cárcel por introducir ¡400 toneladas de cocaína!, en el extranjero el mismo fulano se dedica a “cazar peces” del narcotráfico (no en todos los países productores o distribuidores, como Ecuador y Bolivia, con gobierno serviles a la Casa Blanca).
De acuerdo con información de la Organización de las Naciones Unidas, en 2022 se produjeron cerca de 2757 toneladas de cocaína pura (20 por ciento más que el año previo), de tal suerte que con ese dato se puede decir que Trump indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, porque “apenas” introdujo al mercado gringo el equivalente a 15 por ciento de la producción mundial de ese enervante. ¡Qué benevolente!
Pero no resulta novedoso: Ronald Reagan (como en su momento Richard Nixon –quien abrió la puerta de par en par a la llegada de narcóticos desde Asia–) declaró “la guerra contra las drogas”, pero al mismo tiempo organizó y autorizó una red de complicidades entre narcotraficantes, funcionarios de su administración, agentes de la CIA, golpistas nicaragüenses y conexos para, mediante la introducción y venta de narcóticos en territorio estadunidense (que gozaban de libre paso), más la venta de armas a Irán (con quien no tenía relaciones diplomáticas desde la crisis de los rehenes) obtener recursos ilegales para financiar a la Contra, en un caso que se conoce como Irangate.
Y de ahí para atrás y adelante, porque en realidad, esa ha sido la constante del gobierno gringo: mientras sus calles se inundan de todo tipo de droga, adictos, sobredosis y muerte, se autoproclama “cazador de narcos” siempre fuera de sus fronteras (porque la distribución en su propio territorio es como un acto de magia, según sus autoridades), lo que no es más que un sucio pretexto para chantajear, intervenir y expoliar en terceras naciones.
En este sentido, los dos casos más más recientes, que no los últimos, se registran en México, en una combinación de chantaje, intervencionismo y revancha del gobierno de Trump. El primero, con Rubén Rocha Moya como protagonista y otros nueve sinaloenses en el coro, todos “acusados” por la “justicia” estadunidense, sin pruebas sólidas, de “tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas”, amén de que “abusaron de sus cargos” para apoyar al cártel de Sinaloa. El segundo, Maru Campos, una de sus agentes en territorio mexicano, metió la pata al derecho y al revés, y dejó al desnudo la intervención de la CIA en nuestro país.
Pues bien, en alrededor de 48 horas después de esa “acusación”, la Fiscalía General de la República abrió dos carpetas de investigación; Rocha Moya pidió licencia como gobernador de Sinaloa y quedó sin fuero, de tal suerte que puede ser citado y declarará ante la autoridad competente; de inmediato se designó gobernadora sustituta; de los otros nueve “acusados”, solo uno de los presuntos se niega a quedar sin fuero (senador Enrique Inzunza Cázarez); y el gobierno mexicano exige a su par gringo que presente pruebas sólidas que sustenten la “acusación”, porque hasta ahora apenas han exhibido unas cuantas hojitas escritas a mano.
El segundo se ha desarrollado en sentido contrario: transcurridas dos semanas desde que se descubrió la presencia y operación de dos agentes de la CIA en Chihuahua (que resultaron muertos) con la ilegal venia de la “gobernadora” Maru Campos (acusada de violar la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional, lo que está perfectamente documentado), se aferra al hueso, al fuero y a la protección de los gringos, con el jefe de estación en México, Ronald Johnson, a la cabeza. Además, cuenta con la protección de un panista con disfraz de morenista: Ricardo Monreal Ávila.
En consecuencia, el gobierno mexicano entregó una nota diplomática a la embajada estadunidense en nuestro país, exigiéndole explicaciones y subrayando que nunca fue informado de dicha presencia ilegal.
Y en todo esto resaltan los corifeos de la “oposición”, quienes convenientemente “carecen” de memoria, de tal suerte que “no recuerdan” cuántos de sus gobernadores (más un inquilino de Los Pinos, Felipe Calderón) cometieron todo tipo de tropelías y se mantienen en activo, con fuero, exiliados, amparados o, de plano, prófugos de la justicia.
Las rebanadas del pastel
El esquizoide de la Casa Blanca anuncia “nuevas sanciones” contra Cuba, pero tras 67 años de agresión hacia la isla, ¿en serio cree que tiene espacio para más de ellas?
Twitter: @cafevega
