▲ Con los avances que ha presentado la medicina China ha habido mejoras en la atención de pacientes.Foto Dora Villanueva
Dora Villanueva
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 4 de mayo de 2026, p. 17
Guangzhou. Nueve de cada 10 adultos en China padecen miopía, expone Ling Haotian, presidente del Centro Oftálmico Zhongshan (ZOC, por su siglas en inglés) de la Universidad SunYat-sen. Ese dato sólo revela una dimensión de las tareas que tiene el sistema de salud para atender padecimientos oculares y que desde este instituto de investigación buscan resolver por medio de la tecnología.
Desde un brazo robot que permite intervenir una retina a miles de kilómetros de distancia entre paciente y cirujano, pasando por un chatbot que facilita el diagnóstico de padecimientos sencillos, hasta un hospital móvil en el que se toman imágenes del ojo para después ser evaluadas por una inteligencia artificial (IA) y por especialistas humanos, son aplicaciones que este centro ha desarrollado como una manera en que la tecnología puede acelerar la cobertura médica.
En un recorrido por las instalaciones del ZOC, destaca un robot quirúrgico de control remoto que no sólo permite las cirugías a distancia, sino que –según los investigadores de este centro– también reduce en hasta una treintena los micromovimientos de los que no escapa el pulso humano. Del lado del cirujano se ubica la consola de control remoto y del paciente el robot quirúrgico; para conectarlos, sólo se requiere una conexión 5G.
Este robot aún es una tecnología muy joven. En 2023 se logró la primera cirugía remota de retina a escala micrométrica en animales; esto fue entre Guangzhou y Haikou –a 650 kilómetros –. En noviembre del año pasado se redobló la apuesta, un cirujano ubicado también en Guangzhou operó a una persona en Urumqi, a 4 mil 200 kilómetros.
También, como parte de la tarea de eliminar las brechas que implica la distancia en el acceso a un diagnóstico médico, el ZOC desarrolló un pequeño autobús que lleva varios aparatos para tomar imágenes de los ojos. Antes de iniciar la exploración, el operador –que es un técnico, no médico especialista– entrega al paciente un papel con un código QR.
Los aparatos realizan un escaneo del ojo y esta información se sube al servidor del ZOC. En esta primera parte, se genera un diagnóstico previo que comunica el médico virtual entrenado con IA y que vive en una pantalla del autobús. Sin embargo, todo pasa por un oftalmólogo, que situado a la distancia corrobora la valoración. Tras una hora, el paciente puede escanear el código QR del papel que se le entregó al inicio de la sesión y obtener su diagnóstico.
Los investigadores del ZOC aseguran que si se detecta algún padecimiento que requiera escalar la consulta, para recibir un tratamiento específico o cirugía, el mismo sistema presenta los canales de atención.
“El Hospital Oftalmológico Móvil es una iniciativa y un proyecto clave impulsado por jóvenes profesionales médicos. No sólo muestra la innovación en la atención móvil y la salud digital, sino que también refleja el compromiso y la calidad de las capacidades de los jóvenes médicos en la transferencia de tecnología médica, el servicio comunitario y la salud pública”, afirmó una trabajadora del centro.
Otro función de este centro de investigación es ChatZOC, un modelo de IA médica que se basa en el procesamiento del lenguaje natural y el aprendizaje profundo en el análisis de imágenes para hacer consultas inteligentes, exámenes de detección precisos y apoyo a la investigación. Puede reconocer 22 patologías y proporcionar recomendaciones diagnósticas mediante la integración de datos visuales y textuales.
ChatZOC puede usarse desde un teléfono inteligente o computadora de escritorio; de momento maneja ocho idiomas y, de acuerdo con lo presentado por sus desarrolladores, se ha traducido en más de 640 mil consultas y 90 por ciento de mejora en la eficacia y detección de algún padecimiento. También, al incorporar el escaneo de ojo mediante un teléfono inteligente se han atendido 2 mil usuarios por día, con 95 por ciento de precisión.
El ZOC también produce a gran escala algunos hallazgos farmacológicos. “A partir de los 50 años existe 50 por ciento de probabilidad de desarrollar cataratas, y a partir de los 90, 100 por ciento. El único tratamiento tradicional son las cirugías”, explica Ling, y agrega que este centro de investigación ha desarrollado unas gotas oftálmicas que retrasan la aparición de esa enfermedad entre 10 y 20 años, por lo que ya se encuentra en fase tres de ensayos clínicos en Estados Unidos y China.
