▲ La esposa del profesor Gregorio Alvarado López (centro) y el subsecretario Arturo Medina en la ceremonia de reconocimiento de responsabilidad del Estado mexicano.Foto Jair Cabrera
Fabiola Martínez
Periódico La Jornada
Sábado 16 de mayo de 2026, p. 6
A casi 30 años de la desaparición forzada del profesor Gregorio Alfonso Alvarado López, el Estado mexicano realizó ayer el acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional y disculpa pública por el caso ocurrido el 26 de septiembre de 1996 en Guerrero.
En la ceremonia, organizada por la Secretaría de Gobernación (SG), familiares, maestros, activistas nacionales e internacionales y funcionarios públicos coincidieron en un punto central: esta desaparición sigue impune y el Ministerio Público no ha abierto líneas de investigación ni de búsqueda efectiva para dar con el paradero del maestro Goyo, como le dicen sus allegados.
El expediente en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) menciona que Alvarado López participó en movimientos magisteriales democráticos y en organizaciones de defensa de los derechos de los pueblos indígenas en Oaxaca y Guerrero. Hasta la fecha es reconocido por su labor comunitaria e impulsar proyectos de educación bilingüe en comunidades indígenas guerrerenses.
Alvarado López desapareció en Chilpancingo después de asistir a una reunión del Consejo Guerrerense 500 Años de Resistencia, pero el acecho no inició ese día.
Su esposa, Norma Lorena Valdés Santos, denunció ante las autoridades la vigilancia y el acoso policial, pero nadie actuó para defenderlos. Tras la desaparición, ella hizo el trabajo de las autoridades: con sus propios medios fue atando cabos sobre la responsabilidad en los hechos de dos agentes federales, entonces adscritos al Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
Hace 29 años y ocho meses, dijo en la ceremonia, “las garras del Estado mexicano, amparadas en la oscuridad, apartaron de nuestras vidas a Gregorio, esposo, padre, profesor, poeta indígena, organizador de las comunidades, capaz de sembrar conciencia y abrir caminos para recuperar la patria.
“Sus ejecutores, Roberto Vázquez Villanueva y Rafael Copado Balderas, elementos pertenecientes al Cisen, adscritos a la SG, han estado protegidos desde entonces”, denunció. Luego, en entrevista, mencionó que uno de los agentes trabaja ahora en la Fiscalía General de la República.
En algún momento le dijeron que tal vez se habían llevado a su esposo a las Islas Marías, pero no hubo recursos para la búsqueda. Ella quedó sola, a cargo de tres hijos pequeños de 8, 7y 4 años, pero más que lo económico, explicó, no hubo forma en ese momento, en los ecos de la llamada guerra sucia, de enfrentar a la fuerza del Estado.
–¿Hay esperanza de que esté vivo?
–Creo que todo es posible. Espero que sí, que algún día nosotros sepamos la verdad. Y esté donde esté, que esté bien, con la fuerza que siempre tuvo.
Frente a la familia del profesor, el subsecretario de Derechos Humanos de la SG, Arturo Medina, presentó el reconocimiento y la disculpa pública. Les dijo que su lucha no ha sido en vano y que su dignidad ha abierto camino para que el Estado corrija, porque sigue siendo obligación de las autoridades hacer justicia, aun cuando la agresión fue cometida en el periodo neoliberal.
“Hoy, en nombre del Estado mexicano se reconoce la responsabilidad internacional por la desaparición forzada de Gregorio Alfonso Alvarado López, y por ello ofrecemos una disculpa pública. El Estado falló en proteger su integridad y en prevenir los hechos; no actuó de forma inmediata para localizarlo, investigar y sancionar a las personas responsables”, señaló.
Antes, Abel Barrera, fundador y director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, aseguró que los patrones de impunidad siguen vigentes y las fuerzas armadas no muestran voluntad de reformarse. A su vez, Andrea Pochak, primera vicepresidenta de la CIDH y relatora para México, lamentó que el flagelo de las desapariciones afecte desde hace décadas a México.
