▲ Las personas reciben en su celular opciones para mejorar el rendimiento de su dinero.Foto Afp
Julio Gutiérrez
Periódico La Jornada
Domingo 21 de junio de 2026, p. 13
La velocidad con la que circula la información por medio de las plataformas digitales ha modificado la forma en la que los bancos compiten por captar depósitos. Lo que antes requería campañas publicitarias millonarias o una amplia red de sucursales, hoy puede comenzar con una simple publicación que muestre qué institución paga más por el dinero de los ahorradores.
Un nuevo estudio realizado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) encontró que las redes sociales facilitan que los usuarios comparen rendimientos, busquen alternativas y trasladen sus recursos con una facilidad sin precedente, lo que ha incrementado la competencia entre las instituciones financieras por atraer y retener ahorro.
El fenómeno es especialmente visible entre los bancos digitales o neobancos, que se ven obligados a ajustar con mayor rapidez las tasas que ofrecen a sus clientes para evitar la salida de depósitos cuando otras instituciones presentan mejores rendimientos, señala el informe “La digitalización de la banca y las redes sociales: implicaciones para la fijación de precios de los depósitos”.
Cabe destacar que, aunque el fenómeno de la digitalización es global, los hallazgos de la institución financiera internacional se basan en un análisis profundo del mercado de Estados Unidos. Mediante el seguimiento de datos por condado, los investigadores lograron documentar cómo la intensidad de la conversación digital en comunidades específicas impacta directamente en la velocidad con la que los ahorradores mueven su capital de un banco a otro.
Velocidad de reacción
Los investigadores encontraron que los bancos digitales suelen ofrecer rendimientos más altos que las financieras tradicionales, especialmente en productos de ahorro y depósitos a plazo. La diferencia, explican, obedece a que sus clientes son más sensibles a los cambios en las tasas y tienen menos obstáculos para mover su dinero hacia una alternativa más rentable.
El estudio señala que ese comportamiento se intensifica en las regiones con una mayor actividad en ambientes de Internet .
En el caso específico de Estados Unidos, en comunidades en las que hay más publicaciones, los denominados neobancos no sólo pagan más por captar recursos, sino que reaccionan con mayor rapidez cuando cambian las tasas de interés fijadas por los bancos centrales, una señal de que la información viaja más rápido y los ahorradores responden con mayor velocidad. De acuerdo con el BIS, un aumento de 100 puntos base en las tasas de referencia se traduce en incrementos más pronunciados en la remuneración que ofrecen los bancos digitales frente a las instituciones tradicionales.
En algunos productos de ahorro a plazo –los que pagan mejores rendimientos– estas empresas terminan por trasladar a sus clientes casi todo el incremento de las tasas de mercado, lo que resulta una muestra de la creciente presión que enfrentan para retener los recursos de sus ahorradores.
La información mueve dinero
El estudio precisa que, durante años, los bancos centrales han utilizado las tasas de interés como una de sus principales herramientas para influir en la economía. Cuando las elevan, buscan encarecer el crédito y fomentar el ahorro; cuando las reducen, intentan estimular el consumo y la inversión.
Sin embargo, el BIS plantea que la digitalización de los servicios financieros y el auge de las redes sociales han modificado la velocidad con la que esas decisiones llegan a los ahorradores; en otras palabras, la política monetaria ya no sólo depende de los movimientos de los bancos centrales, sino también de qué tan rápido circula la información entre los usuarios.
Los investigadores encontraron que los bancos digitales ajustan con mayor rapidez los rendimientos que ofrecen cuando cambian las tasas de referencia. Mientras los tradicionales suelen trasladar esos movimientos de forma gradual, los neobancos reaccionan con mayor agilidad ante el riesgo de que sus clientes encuentren mejores opciones y decidan mover su dinero.
“Las tasas de depósito de los bancos digitales son más altas y reaccionan a mayor prontitud a los cambios en las tasas de interés. Además, ofrecen mayores rendimientos y reaccionan con más fuerza a los cambios en las tasas en las regiones con mayor actividad en redes sociales”, señalan los autores del estudio.
La sucursal pierde terreno
La transformación no sólo se refleja en las tasas que pagan los bancos por el ahorro, pues también ha modificado una de las ventajas históricas de la banca tradicional: la cercanía física con los clientes.
De acuerdo con el BIS, las financieras con amplias redes de sucursales solían contar con una mayor capacidad para retener depósitos gracias a la relación que construyen con sus usuarios y a la presencia que mantienen en los mercados donde operan. Pero la digitalización cambió esa dinámica, ya que las instituciones que operan por medio de plataformas en línea dependen menos de la relación presencial y más de la capacidad para ofrecer productos competitivos.
Como resultado, aclara, sus clientes muestran una mayor disposición a comparar alternativas y trasladar su dinero cuando encuentran mejores condiciones.
Los autores del estudio sostienen que esta diferencia explica por qué los bancos digitales suelen reaccionar con mayor rapidez a los cambios en las tasas de interés y pagan rendimientos más altos que las instituciones tradicionales, especialmente en los productos de ahorro que ofrecen una mayor remuneración.
“Una elevada actividad en redes sociales está asociada con una transmisión más rápida de los cambios en las tasas de interés por parte de los bancos digitales”, indica el estudio del BIS.
