▲ En la foto, el gesto de la derrota de Nueva Zelanda.Foto Ap
▲ En la foto, Mohamed Salah, autor del segundo tanto egipcio.Foto Ap
De La Redacción
Periódico La Jornada
Lunes 22 de junio de 2026, p. 5
Salah, capitán de su selección desde hace cinco años, se hizo cargo del destino de su nación. No fue solo técnica, sino carácter. Una electricidad silenciosa que empezó a contagiar a sus compañeros, obligándolos a mirar hacia adelante, a recordar que el Grupo G estaba congelado en un bucle de empates y que alguien tenía que romper la inercia. El 1-0 de Surman golpeó el ánimo de su equipo. Fue como volver a transitar por el mismo camino que tantas veces los llevó a la eliminación. No es que Nueva Zelanda hiciera un encuentro perfecto, pero aprovechó el nerviosismo inicial de los egipcios para sugerir una posible sorpresa en la segunda fecha de la Copa.
La remontada tuvo la precisión de un reloj, ocurrió en el momento en que mejor jugaban los Faraones. Primero fue Mostafa Zico, devolviendo el alma al cuerpo de los miles de aficionados que tiñeron el recinto de Vancouver de rojo. Luego, el propio Salah, firmando un gol que lo deja a un solo grito de alcanzar a su entrenador, el mítico Hossam Hassan, en la cima de los goleadores históricos de la selección. El capitán tiene ahora 68 anotaciones. Y, finalmente, apareció Trézéguet, sellando el 3-1 definitivo con el que transformó la vieja resignación en un delirio colectivo.
Tuvieron que pasar cuatro ediciones mundialistas (Italia 1934, 1990, Rusia 2018 y 2026), en las que Egipto –lugar 28 en el ranking FIFA– acumuló cinco derrotas y tres empates, para que llegara su primer triunfo oficial. Ayer, los Faraones no sólo remontaron un marcador adverso y se adueñaron del liderato del grupo; sino que también aprendieron, por fin, lo que se siente celebrar cuando el árbitro pita el final. La decepción, del otro lado, fue para los neozelandeses. Ubicados en el puesto 85 de la clasificación internacional, no han podido sumar victorias en lo que va de la competencia.
De inicio dio la sensación de que Nueva Zelanda asumió mejor la oportunidad que se le presentaba y que gestionó mejor los primeros 45 minutos. Egipto intentó dominar a través de la posesión y de lo que pudiera salir de las botas de un activo Mohamed Salah, el mejor del frente ofensivo de los Faraones, pero con sus acompañantes intermitentes o desacertados.
Las ocasiones tuvieron hasta la pausa de hidratación color de los All Whites, que con un juego vertical, en el que Chris Wood siempre dio un respiro, encontró premio tras dos avisos de Sarpreet Singh y Elijah Just, con un imponente cabezazo sin excesiva vigilancia de su central Finn Surman al cuarto de hora tras un saque de esquina.
Al combinado norteafricano le costó reaccionar en busca de la igualada y no probó a Max Crocombe hasta cerca de la media hora con un disparo de Omar Marmoush.
De ahí al final, mucha igualdad, pero las mejores opciones para los de Hossam Hassan, con una falta de Salah y un balón mal rematado por Emam Ashour en una buena posición tras un centro de Zico.
Pero Egipto subió una marcha tras el paso por los vestuarios y los All Whites ya empezaron no sólo a sufrir sino a no encontrar la forma de replicar y llevar a su terreno un partido que tuvo casi siempre una sola dirección ya que Nueva Zelanda dejó de conectar con Wood y se vio sometida.
Los Faraones metieron ritmo e intensidad y, pese a sufrir un pequeño susto en un cabezazo de espaldas de McCowatt, fue Crocombe el que comenzó a estar más tensa. Salah, en un remate en semifallo, y Zico, que lo estrelló en el cuerpo de Surman con todo a favor, dieron los avisos de lo que se avecinaba para los neozelandeses.
Zico premió por fin la ambición de su selección y con un potente cabezazo colocó la igualada, y minutos después, con una buena combinación dentro del área, Salah definía con su zurda lejos del alcance de Crocombe para darle la vuelta al marcador del BC Place de Vancouver.
Los All Whites quedaron tocados y ni siquiera la pausa de hidratación ni los cambios le ayudaron. Trézéguet, en un saque de esquina, sentenció para los egipcios en el tramo final.
Con información de Europa Press
